viernes, 31 de diciembre de 2010

Instantáneas 2010

El cofre cayó al suelo desde la estanteria provocando un fuerte estrépito. Sobresaltada, acudió a recogerlo. Las cuentas negras de un collar rodaban sobre las docenas de fotografías, marcapáginas y entradas de cine desparramadas sobre el suelo. Recogió la tapa ovalada de la caja y la examinó. Bajo una capa de polvo y tallado en la madera, se dibujaba el mapa de una isla. Junto a él, una rosa de los vientos. Comprobó que las dos visagras estaban deterioradas pero intentó encajarlas de nuevo en el cofre. Hacía mucho tiempo que no lo tenía entre las manos. Pensó en repararlo pero, antes de hacerlo, observó las fotografías.

Estaban fechadas en 2010. Cada una le devolvió un collage de momentos felices. Las risas en el Casino de Milagro, una mañana familiar en Zarautz, los días en la Facultad. Un viaje en el funicular de Igueldo, la juerga sanferminera en el Casco Viejo de Pamplona, un paseo en barca en el lago del Retiro. Un picnic a orillas del Aragón, Honolulu improvisado en la pista de baile, las cervezas en la Parte Vieja de San Sebastián. El paseo por las calles empedrardas de Santillana del Mar, un atardecer en Urgull, las aventuras nevadas en Azanza. Las hogueras de San Juan en Suances, una fiesta Mundial a la donostiara, la bajadica a ritmo de txaranga. Buenos libros, reportajes, películas, canciones, pinturas. Alcanzó la última. Mostraba La Habana desde el Parque Histórico Militar de El Morro. Recordó a los niños jugando en una escuela de La Habana Vieja, el concurrido pórtico de la Catedral, el primer baño en el Caribe y el mercado de Varadero donde compró el cofre.

Ahora, esa caja de madera oscura custodiaba esos flashes. Sonrió al pensar en cada una de las personas con las que había compartido esos momentos. Y comprendió los versos de Mario Benedetti: "Cada ciudad puede ser otra cuando el amor la trasnfigura. Cada ciudad puede ser tantas como amorosos la recorren".

*Gracias por vuestra sonrisa a todas las personas que me habéis acompañado en 2010. Que 2011 nos dé millones de buenos momentos y sigamos llenando ese cofre mágico. Feliz Nochevieja y feliz Año Nuevo. *En las imágenes, de Sonia, vistas de La Habana y el interior de su Catedral el pasado enero.

Qué pasará, qué misterios habrá, puede ser mi gran noche...

jueves, 30 de diciembre de 2010

Juguetes invencibles

Los Reyes Magos entrar0n con sigilo arrastrando una gran caja envuelta con papel de regalo y la dejaron debajo del abeto. La madre abrió el paquete y encontró cuatro muñecas pequeñas. Junto a ellas descansaban las piezas de una preciosa casa de paredes rosadas y tejados violetas. Poco a poco fue construyendo la vivienda. Lo hizo en silencio para evitar que la niña se despertase. Por la mañana, la casa, equipada con armarios, sillas y literas, y sus inquilinas en el interior, esperaban a la pequeña. Cuando se levantó la miró sonriendo. Ahí estaba lo que con caligrafía torpe e ilusionada había escrito en su carta: La casa de las Barriguitas. Se sentó en la alfombra y comenzó a jugar.

Las Barriguitas, muñecas que este año cumplieron 41 años, son uno de los juguetes con los que miles de niñas hemos jugado y siguen jugando. Tampoco olvidamos juegos como Monopoly, Lego o Trivial, que siguen vendiéndose en las tiendas de juguetes, muchos con versiones nuevas (no por nuevas, mejores), y a los que juegan niños y mayores. Sin ir más lejos, David, Ainhoa y yo disputamos una partida el pasado domingo al Trivial. Ya sabéis que tenemos que retomarla hasta que alguien consiga todos los quesitos, jeje. Sobre estos juguetes invencibles, que resisten a la oleada de los videojuegos y siguen dibujando sonrisas en los más pequeños, mis compañeros Nerea Alejos y Ion Stegmeier escribieron en Diario de Navarra un reportaje titulado Los viejos rockeros del juguete nunca mueren. Comienza así: "En medio de una oferta infinita, cada vez más especializada, los juguetes de toda la vida permanecen imbatibles entre los regalos más solicitados por estas fechas. Han demostrado ser totalmente compatibles con la era de los videojuegos". Podéis continuar leyéndolo haciendo click aquí.
En la primera fotografía, de Google, una cartel de Barriguitas. En la segunda, mi primo Diego, el día de Navidad de 2008, jugando con los hipopótamos traga-bolas. Las otras manos pertenecen a mi papá, que hoy cumple años. ¡Felicidades!

viernes, 24 de diciembre de 2010

¡Feliz Navidad!

Un delicioso tronco de Navidad milagrés de la Panadería Rafael para desearos una ¡MUY FELIZ NAVIDAD! Mi hermano Aitor aconsejaba que la fotografía de hoy fuese otra: "Pon la de un cordero asado, que es lo que sugiere la Navidad en todo el planeta". Pero en el archivo fotográfico de los Escalada Bericat no había una imagen digna con estas características, así que con ésta y una copa de ilusión os deseo que paséis unos felices días con vuestra familia y amigos.
P.D. Cuidadín con la combinación de langostinos, sidra y villancicos. Aitor me ha recordado un vídeo en el que mí tío Manuel y yo deleitamos a la familia con una canción (El Tamborilero es uno de nuestros clásicos). Doy gracias a que esa grabación se quedó en su viejo móvil, jiji. Lo dicho, ¡Que disfrutéis de la Navidad en familia! ¡Felices fiestas!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

22 años sin un ángel

Hoy hace 22 años que asesinaron a Chico Mendes (Xapurí, 1944-1988), un seringueiro (cauchero) y activista sindical brasileño. Le dispararon en la puerta de su casa. Los fazendeiros (terratenientes) intentaron así silenciar su lucha, la lucha por la Amazonia y sus habitantes, la lucha por el trabajo justo y digno, la lucha que hoy sigue latiendo con fuerza en el corazón de la selva. Semanas antes de que le asesinasen, Chico, que ya había sido amenazado y torturado, escribió: "Si descendiese un enviado de los cielos y me garantizase que mi muerte fortalecería nuestra lucha, entonces valdría la pena. Pero la experiencia nos enseña todo lo contrario, los actos públicos y los entierros no salvarán la Amazonía. Entonces yo quiero vivir". Desgraciadamente, el deseo de Chico no se cumplió. Darly y Darcy Alves da Silva descargaron una escopeta contra su pecho. Los criminales fueron condenados a 19 años de cárcel. Desde este día, Chico cuida desde el cielo a su mujer Ilzamar y a sus hijos, Ángela, Elenira y Sandino, a decenas de compañeros y amigos y a la selva por la que luchó. El grupo mexicano Maná compuso Cuando los ángeles lloran en su honor, una canción hermosa que habla de cómo la selva se estremeció al perder a uno de sus ángeles. Esta semana, como cada año, se celebra la semana Chico Mendes en su recuerdo, un recuerdo imborrable para todos aquellos que le admiramos y creemos que su lucha merece la pena. Canta el músico Rubén Blades en la canción Desaparecidos que los que se van, vuelven cada vez que los trae el pensamiento y que se les habla con la emoción apretando por dentro. Por que Chico siga siempre vivo en nuestro recuerdo. Por que su ejemplo nos de fuerzas para seguir luchando por ese mundo justo con el que Chico soñaba.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Las Reliquias de la Muerte

Harry Potter cumple 17 años y se enfrenta con sus amigos Ron y Hermione a la misión más peligrosa e importante contra Lord Voldemort. Leí Harry Potter y las Reliquias de la Muerte en el verano de 2008, una historia intrigante que, como las precedentes, me atrapó hasta el final, un final que no desvelaré y que en el cine se conocerá en julio del año que viene. Por eso, tenía muchas ganas de ver la primera parte en la gran pantalla. Zuriñe y yo disfrutamos muchísimo de la película en una sala acogedora de los Cines Saide Carlos III. Tiene unos efectos especiales espectaculares: persecuciones, hechizos, explosiones..., además de Nagini, la enorme serpiente del maligno que tiene un primer plano impactante que engulle al espectador. A lo largo de los 150 minutos del filme, fui recordando la obra literaria de J.K Rowling, momentos mágicos como el del lago helado, los enfrentamientos con los aliados del maligno y las imágenes de los conjuros. Además, la interpretación de los actores es fantástica. En algunos casos, como el de Bellatrix o el señor Lovegood, la siento muy teatral, algo que realza los caracteres excéntricos de los personajes. Me gusta ver también la evolución de Daniel Radcliffe (Harry), Rupert Grint (Ron) y Emma Watson (Hermione), que se han hecho mayores en la pantalla.

Aunque es ya una frase típica que "los fans han crecido con Harry Potter", creo que merece la pena recordarla porque muchos de los que nos acercamos a estas películas, somos aquellos niños que leímos La piedra filosofal y esperábamos con ilusión nuevas entregas. Y cuando llegaron al cine, pudimos comparar los rostros y escenarios que imaginamos en el libro con los que aparecían en la pantalla.
En las imágenes, de Google, Harry, Hermione y Ron. En la primera, los tres amigos corren adentrándose en un bosque. En la segunda, aparecen en el centro de Londres.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Papeles en Cancún

Bali, Poznan, Copenhague y Cancún son las ciudades que han albergado las Cumbres Climáticas de los últimos cuatro años. Ayer concluyó la reunión de Cancún, en la que 193 países se comprometieron a cumplir unas medidas para frenar el cambio climático que sufre el planeta. Aunque el encuentro se se inició con las posturas enfrentadas de Estados Unidos, China y Japón, finalmente se impuso la concordia en algunos aspectos por los que incluso las asociaciones ecologistas se han felicitado: el reconocimiento de la gravedad del calentamiento global y la emisión de gases. Solo Bolivia no secundó el pacto, al que tachó de poco ambicioso.

A simple vista, y teniendo como precedente el fracaso de la Cumbre de Copenhague, todo apunta el éxito. Sin embargo, al leer las medidas acordadas, se ven muchos reconocimientos, pocas acciones y demasiados temas para el año que viene. Ejemplos: dejan para 2011 la decisión de si habrá un pacto que sustituya al Protocolo de Kioto; exponen que se debe reducir el calentamiento dos grados pero permiten que en el futuro pueda rebajarse sólo 1,5; esperan continuar el rifirrafe en la Cumbre de Durban (Sudáfrica) el año que viene. Me alegra que se tenga el cuenta el mecanismo de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación pero me gustaría que se explicasen detalladamente qué proyectos van a desarrollar para proteger a las selvas y los bosques, además de a sus habitantes. Es muy positivo que se reconozcan los errores y se quieran combatir pero, como han indicados muchos ecologistas, no es suficiente el compromiso. Se necesita una acción inmediata. Ojalá el Fondo Verde Climático que se ha acordado crear y otros organismos sean capaces de llevar a cabo hechos que vayan frenando este problema. Ojalá el acuerdo firmado no sea sólo papel mojado en aguas del Caribe mexicano, como sí lo fueron en las anteriores citas. Pase lo que pase, no está de más recordar que la labor de cuidar la Tierra nos incumbe a todos los ciudadanos. Ver que muchos todavía no separan la basura para arrojarla a sus contenedores correspondientes señala que es necesaria una labor de concienciación en todos los ámbitos. En la fotografía, de AFP, varios activistas de Inermon Oxfam piden que se salven vidas ya.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Los primeros copos

Los días de nieve eran un regalo cuando íbamos a la escuela. Corríamos a la calle abrochándonos el abrigo por las escaleras mientras nuestra madre nos avisaba de que nos habíamos dejado el gorro en el salón. Rebañábamos las primeras capas blancas de los cristales de los coches y de los alféizares de las ventanas. Saltábamos felices cuando seguían cayendo copos, cuajaba y podíamos lanzarnos bolas de nieve y hacer muñecos. También albergábamos la esperanza de perder alguna clase si algún profesor tenía que quedarse en casa por la nevada. En Milagro no nieva muchas veces a lo largo del invierno. Por eso, disfrutábamos cada minuto. Hoy, día de San Francisco Javier, ha caído la primera nevada sobre Pamplona. Todavía no he bajado a la calle, pero imagino que cientos de niños habrán salido ilusionados para jugar. Quizá para algunos sea su primera nevada, la primera vez que tocan ese manto frío, blanco y esponjoso


Mi amiga Miriam es de Tenerife y vio la nieve por primera vez cuando vino a estudiar a Pamplona con 18 años. Esta mañana, cuando se ha despertado y ha mirado por la ventana, la calle estaba cubierta de blanco y ha tomado la bonita fotografía de arriba, en Iturrama. Aunque reconozco que yo en lo primero que he pensado ha sido en el frío, las carreteras y en los peligros del suelo deslizante, me gusta ver la capacidad de la nieve para crear sonrisas a cualquier edad. Embellece la ciudad como una mañana de Navidad idílica y por adelantado. Me alegro que hoy sea fiesta en Pamplona para que los niños puedan disfrutarla durante todo el día. En la fotografía de la derecha, un parque de Orvina, en la Txantrea, una mañana de enero de 2007.

domingo, 28 de noviembre de 2010

La sombra de lo que fuimos

La sombra de lo que fuimos llegó a mis manos casi por casualidad. Su autor, el chileno Luis Sepúlveda (Ovalle, 1949), me fascinó con Un viejo que leía con novelas de amor. Sin embargo, en esta historia no ha conseguido mostrarme los personajes. Me he quedado con los trazos pero no he llegado a conocerlos. Narra la historia de tres ancianos revolucionarios que sufieron el exilio durante la dictadura de Pinochet y que se van a reunir junto a otro de sus camaradas, que no llega a la cita. La idea, llena de recuerdos y conversaciones, es atractiva. Pero no he llegado a introducirme. Reconozco que las descripciones de los lugares son buenas y que hay un capítulo en el que se produce un cómico intercambio de mails que me gustó, pero la histoira se queda como un boceto. Irremediablemente me perdí entre los hechos históricos y los personajes. En la imagen, tomada de Google, La sombra de lo que fuimos. Hoy no hay foto propia porque mi cámara se rompió y el libro tuvo que regresar a las estanterías de la biblioteca.

martes, 23 de noviembre de 2010

Cuarto de sol en el cielo

Beatriz tiene ilusión y talento. Con tan sólo 18 años, ha publicado su primera novela, Cuarto de sol en el cielo. El siguiente párrafo es la introducción de su entrevista en Diario de Navarra el pasado domingo, que podéis leer completa haciendo click aquí:

"Beatriz Sánchez Tajadura (Burgos, 1992) comenzó a escribir cuando tenía diez u once años. Custodiaba las historias en su habitación casi como un secreto. Un día se animó a dejarlas leer, a presentarlas a concursos y enviarlas a editoriales. Sus padres, Fernando y Conchita, ingeniero y farmacéutica, le apoyaron. Hace unos meses, la editorial Gran Vía apostó por Cuarto de sol en el cielo (92 páginas, 10 euros), su primera novela publicada. Narra las aventuras del joven ateniense Aris, mediante las que explica el mito de la Caverna de Platón. Este relato ya se ha convertido en lectura obligatoria de Filosofía en algunos colegios burgaleses. Ahora, con 18 años, estudia 1º de Periodismo y Filosofía en la Universidad de Navarra."

Cuarto de sol en el cielo es una historia positiva, que consigue dibujar las enseñanzas platónicas en acciones, en personajes bien trazados, con personalidades muy definidas. Pero no sólo es un libro didáctico. También contiene una trama ágil y un estilo narrativo fresco y cercano. Se trata de un relato que anima a pensar y que ayuda adentrarse en las ideas. Me gustó la naturalidad con la que narra un pensamiento profundo, cómo va construyendo la historia y vistiéndola de detalles. Cuando conocí a Beatriz personalmente descubrí lo que ya se intuye en su prosa: una chica con ilusión y ganas de trabajar, además de con talento y pasión por la escritura. Y precisamente eso hay que hacer para cumplir un deseo: soñarlo y trabajar. Me alegro de que su relato esté en las librerías. En Pamplona, lo compré en Troa, pero por encargo puede conseguirse también en otras como Elkar. Cuesta diez euros. Estoy segura de que leeremos más historias suyas. En la fotografía, de Javier Sesma, Beatriz posa junto a Cuarto de sol en el cielo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.

martes, 16 de noviembre de 2010

Problemas de geografía personal

Algunos tachan la llamada poesía de la experiencia de simplista y fácil, de elaborar poemas para la masa. Reconozco que no soy una experta en la materia, pero sí sensible ante las críticas sobre una corriente que disfruto. Me parece pretencioso y soberbio decir que son poemas que "se entienden", versos que no esconden nada, cuando la poesía por definición es un mensaje implícito. No se puede desdeñar algo porCursiva usar un lenguaje cotidiano, por buscar en lo común la grandeza humana. Sus detractores no la entienden quizá porque ellos no quieren llenarse de polvo, reflexionar sobre las pequeñas tragedias, las heridas o los abrazos de diario y prefieren mantener los corsés de una "elite". Creo que la escritora Flannery O'Connor (1925-1964, Georgia, Estados Unidos) decía en un ensayo que no se puede ser escritor si no se está dispuesto a cubrirse de barro. Y es cierto. No es posible. Tampoco sus críticos se dan cuenta de que los poetas de la experiencia y de la antipoesía (que no son términos intercambiables) han leído a los clásicos, conocen y admiran su obra. Sus poemas no son sentimientos escupidos en un papel. Ojalá, de verdad, la poesía de la experiencia acercara a muchas personas a leer.


Nunca sé despedirme de ti, siempre me quedo/ con el frío de alguna palabra que no he dicho, / con un malentendido que temer, / ese hueco de torpe inexistencia/ que a veces, gota a gota, se convierte/ en desesperación.
Nunca sé despedirme de ti, porque no soy / el viajero que cruza por la gente, / el que va de aeropuerto en aeropuerto / o el que mira los coches, en dirección contraria, / corriendo a la ciudad /en la que acabas de quedarte.
Nunca sé despedirme, porque soy/ un ciego que tantea por el túnel / de tu mano y tus labios cuando dicen adiós, / un ciego que tropieza con los malentendidos /y con esas palabras/ que no sabe pronunciar.
Extrañado de amor, / nunca puedo alejarme de todo lo que eres. / En un hueco de mi torpe inexistencia, / me voy de mí / camino de la nada.

Luis García Montero (Granada, 1958) escribió este poema, titulado Problemas de geografía personal, en el poemario Completamente viernes en 1998. En la fotografía, Hondarribia amanece un sábado de 2009.

viernes, 12 de noviembre de 2010

De qué hablamos cuando hablamos de amor

Los finales de Raymond Carver (1938-1988, Estados Unidos) siempre me dejan una sensación de desconcierto. Terminan como un golpe, dejando heridas abiertas o, al menos, cicatrices marcadas. Me dejan pensando si he entendido su esencia, con dudas. Me sucedió con Tres rosas amarillas y me ha pasado con De qué hablamos cuando hablamos de amor. Me cautiva cómo presenta la acción, cómo el absurdo, la desgracia u otras emociones sacuden las vidas comunes a través de un lenguaje directo, de unas escenas que encierran mucho más de lo que muestran, aunque no llegue a comprenderlas. De entre todos los relatos, me queda sobre todo una duda del titulado El baño, que ya habíamos leído en Creatividad Literaria. Mi amigo David y yo recordamos otro final, una historia más larga en la que aparece el personaje del pastelero en persona, no sólo como una voz telefónica. Pensamos en el cuento Parece una tontería, que aparece en la antología Vidas cruzadas. No sabemos si son dos distintos, si hay ediciones diferentes de El baño... En cualquier caso, Carver consigue, como en la poesía, contar cosas casi sin decirlas, dejando una interpretación libre a quien las lee. En la imagen, De qué hablamos cuando hablamos del amor, por fin, en mi piso de Pamplona.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Los ojos de Julia

Una hora y veintitrés minutos de tensión. Los ojos de Julia empieza y termina con fuerza. La película, dirigida por Guillem Morales y protagonizada por Belén Rueda, mantiene al espectador agarrándose a la silla, esperando otra aparición, otro apagón.Cuenta la historia de Julia, una mujer que sufre una enfermedad degenerativa que la va dejando ciega. Su hermana gemela, Sara, se suicida. Pero Julia cree que detrás de su muerte hay algo más. El suspense se mantiene vivo y algunas escenas se sirven crudas. Cuchillo y sangre frente a frente sin anestesia. Tiene unos juegos de luces fantásticos y Belén Rueda vuelve a demostrar, como ya lo hizo en películas como El orfanato, que es una gran actriz. En la imagen, tomada de proximosestrenos.es, un ojo de Julia.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Los buenos deseos

Al terminar cada uno de los relatos de Los buenos deseos, de Yiyun Li (Pekín, 1974), sentí que había leído un cuento redondo. Son historias ambientadas en China o en Estados Unidos, marcadas por la experiencia de la Revolución Cultural. Pero pensar que es un libro político es muy pobre, y además equivocado. Más allá de esta situación que indudablemente afecta a varias generaciones chinas, los sentimientos que se describen pueden extrapolarse a cualquier lugar. Habla de amor, de respeto, de engaño, de esperanza. Los personajes no son ni buenos ni malos. Tienen virtudes y debilidades como cualquiera. Caen en sus torpezas, buscan el amor, hacen daño, ríen. Y trasmitir esto en una historia que mantiene la intriga y la sorpresa es muy valioso. Desde el punto de vista narrativo, creo que se puede aprender mucho de este libro. La mayoría de los cuentos están narrados en presente y vuelve a episodios del pasado con delicadeza. Admiro que un narrador de saltos temporales sin golpes secos, que sea capaz de moverse en el tiempo hilando tan bien el texto. Me gusta también porque tiene un lenguaje sincero, sin excesos. Los buenos deseos es esperanza para la vida y para la literatura. Gracias, Josean, por acercarme esta historia. En la imagen, Los buenos deseos disfruta del otoño en la plaza Félix Huarte, en Pamplona. Un buen deseo es que lo leáis.

domingo, 31 de octubre de 2010

Halloween a la milagresa

No siento simpatía por Halloween. No entiendo qué tenemos que ver con esa celebración, en qué momento llegó aquí. Supongo que sucedió el día que alguien se percató de que podían venderse disfraces también en octubre. Donde escribo disfraces léase maquillajes, dulces, hacer fiestas temáticas y emitir películas de terror. Sin embargo, por más que El Corte Inglés haya organizado un desfile infantil de disfraces, no está cuajando mucho. Al menos en Pamplona, donde las únicas calabazas que he visto ha sido en una cervecería. Por el momento ningún niño ha llamado a mi puerta pidiendo caramelos. Les doy tiempo, que aún no ha entrado la noche.

Reconozco que en una ocasión yo sí lo hice. Tendría unos once años. Fue un plan improvisado. Unos compañeros del colegio nos invitaron a Rakel y a mí a disfrazarnos para recolectar chucherías de puerta en puerta por la noche. Claro, cuando escuchamos “chucherías” no nos lo pensamos dos veces. ¿Disfraz? Por supuesto no teníamos, ni falta que nos hacía. Algo encontraríamos por casa. Acabamos disfrazadas de delincuentes con gorro de lana y un pasamontañas/bufanda/puff. Rakel iba de asaltante serio, bien vestida de negro. Lo mío ya era otro cantar. Mi gorro era amarillo, un modelo que regalaban con la revista Minnie Disney, y llevaba subido hasta la nariz un puff a juego. Nos pusimos también gafas de sol, por aquello de ser irreconocibles. Mis monturas, por supuesto, también amarillas. Ante todo, conjuntada. Con estas pintas salimos a la calle y nos reunimos con el resto, que se escondían tras máscaras de Scream y colmillos sangrientos. No sé qué recorrido hicimos ni si nos lanzaron muchos improperios cuando llamamos a los timbres ya entrada la noche. Lo que sí recuerdo es llamamos a casa de una señora que, muy amable, nos dio peras y galletas para todos. En otras viviendas también nos regalaron cosas. Regresamos a casa contentos con nuestro botín guardado en bolsas de plástico.

Tiene mérito que no nos cerrasen la puerta en las narices cuando decidimos poner en práctica el “truco o trato” en pleno corazón de Milagro. Aquí, desde siempre, hemos celebrado Todos los Santos, una fecha con sentido. De hecho, en muchos lugares los cementerios se cuidan con más mimo para ese día, limpiando las lápidas y colocando flores nuevas. Aunque a los que se fueron les recordamos todos los días, el 1 de noviembre es una fecha especial. En Milagro, por ejemplo, desde hace semanas muchas mujeres (todavía se ve a pocos hombres barriendo el camposanto) acuden a eliminar las malas hierbas de las lápidas y a quitar tierra y polvo. También encargan ramos en la floristería que convierten el lugar en un jardín. No suelo acudir a los cementerios, me resulta difícil mantener el temple frente a la tumba de un ser querido y pienso que se puede rezar en todas partes. Pero entiendo ese encuentro. Y esos gestos de adecentar las tumbas, limpiar los caminos y comprar flores no sólo son un retal de tradición, sino también una muestra de amor, dignidad y esperanza.


*Las calabazas y el crisantemo, tomados de Google.

martes, 19 de octubre de 2010

Caín

Caminar a lo largo de los primeros libros del Antiguo Testamento acompañando a Caín, uno de sus personajes que, en esta historia, se convierte en protagonista. Este es el viaje que escribió José Saramago (Azinhaga, Portugal, 1922 - Lanzarote 2010). Como ya hizo en su novela El evangelio según Jesucristo, en esta obra también cuenta unos historias conocidas desde una óptica nueva, cargada de ironía. Tiene algunas escenas muy divertidas, con un humor muy mordaz, a veces ácido. Pienso que es original el planteamiento y el estar narrado en tercera persona le permite realizar acotaciones, también irónicas, que a veces le alejan de la historia, de lo que es una narración. Otro aspecto original es la forma de presentar los diálogos, sin emplear guiones, algo que también acostumbra el autor al menos en otras de sus novelas y que me sorprendió. A lo largo de la historia, el lector transita el jardín del Edén, se embarca en el arca de Noé, presencia la destrucción de Sodoma y Gomorra, contempla la nunca finalizada torre de Babel, peregrina junto a los isrealitas, sufre las desgracias de Job..., momentos que se narran como una especie de combate entre el Creador y su obra.
En la fotografía, Caín, regalo de mi hermano, en mi habitación de Milagro.

lunes, 18 de octubre de 2010

Una montaña de colesterol

Elsa y Fred cenan en un restaurante lujoso de Madrid. El camarero les sirve el segundo plato, un solomillo exquisito. Fred lo mira con semblante asustado. Elsa le pregunta qué pasa. El hombre responde: "Es ácido úrico, ácido úrico puro". Después mantienen una conversación, entre divertida y entrañable, sobre su recién estrenada relación. El camarero vuelve con los postres. Fred mira el suyo con la misma cara que miró antes el solomillo. "¿Qué tiene?", le cuestiona la mujer. "Una montaña de colesterol", sentencia el otro. Después llega la cuenta, "un atraco a mano armada". La pareja conviene que hay que cosas, sensaciones, momento que "no tienen precio", y por tanto, "no se pagan". Así, contando previamente hasta tres, se levantan y hacen el clásico sinpa, vamos, que se marchan sin pagar del restaurante. Elsa y Fred tienen más de setenta años. Esta escena, adaptada a la prosa tan torpemente por mí, es una de las más divertidas y mágicas de la película hispano-argentina Elsa y Fred, protagonizada por la uruguaya China Zorilla (Montevideo, 1922) y el español Manuel Alexandre (Madrid, 1917-2010). En homenaje al entrañable actor, que falleció el pasado 12 de octubre, el programa Versión Española, de TVE, emitió el sábado la cinta, que cuenta la maravillosa historia de amor de dos personas mayores. Es una apuesta por la vida, por el disfrute de las cosas pequeñas, por los sueños. Me fascinó el guión, tan sutil y divertido, y las escenas, sobre todo las rodadas en Roma, emulando a las de La dolce vita, de Fellini. Pero, sobre todo, me cautivaron los dos personajes, creíbles, sinceros, entrañables. Después de la película, el programa acostumbra a realizar un coloquio con directores, productores, guionista y actores que han trabajado en ella. En esta ocasión, emitieron la tertulia en la que participó Alexandre la primera vez que Versión Española puso la película. Fue estupendo poder escuchar al director del filme, Marcos Carnevale, y compatir la emoción de Alexandre y de la propia presentadora, la también actriz, Cayetana Guillén Cuervo.
*En la imagen, de Google, Elsa y Fred almuerzan en Roma.

jueves, 14 de octubre de 2010

El dinero nunca duerme

Compramos sin ton ni son acciones de Repsol, Pescanova y Telefónica. Sí, por aquello de "diversificar el riesgo", éstas fueron nuestras primeras inversiones. A los pocos días, probablemente al día siguiente, llegaron las pérdidas. Nuestros 60.000 euros iniciales iban desapareciendo en la vorágine de los parqués bursátiles. Vivíamos pegados a las páginas salmón, a las tablas de valores y a la columna de Bolsa del periódico. Nunca nos había importado tanto que bajase el precio del barril de crudo. Invertimos en otras empresas, vendimos acciones a precios irrisorios... Pero no levantábamos cabeza. Ni nosotras, Las Letras del Tesoro, ni los otros grupos que participábamos en aquel juego de Bolsa, en las clases de Economía de primero de Bachillerato, en 2005. No recuerdo en qué posición quedamos en el ranking a final de curso. Supongo que en puestos intermedios. Aunque parezca increíble, había inversiones más descabelladas que las nuestras (sí, más aún). El último puesto, con pérdidas astronómicas, fue para el grupo Wall Street, con inversiones en varias compañías, entre ellas Inditex. El profesor, un grande, no se desesperaba ante nuestros resultados penosos. Incluso creo que le hacían gracia. Una mañana nos puso en clase la película Wall Street. La cinta muestra el trabajo del broker, las especulaciones, el uso ilícito de información privilegiada, el estrés de la inversión, su voracidad... Nunca me había planteado ser broker, pero alumbrada por el juego y el filme, sospeché que tampoco era lo mío.



El otro día, mi hermano estuvo viendo precisamente esa película y yo recordé esta historia. Después, los dos fuimos al cine a ver la segunda parte: Wall Street, el dinero nunca duerme, protagonizada, como la primera, por Michael Douglas en el papel de Gordon Gekko, que sale de la cárcel. A pesar de que tiene algunas escenas bien mostradas, la trama discurre demasiado lenta. Le sobran minutos y el final no es creíble. Parece que se la ha caído un azucarero encima. Además, hay elementos del montaje, como algunos fundidos o encadenados que, en mi opinión, son muy zafios.


Me remito a las palabras del siempre sabio Aitor Escalada, mi hermano: "En la escala de Aitor Escalada, del cero al diez, siendo Gladiator el diez y Crepúsculo el cero, Wall Street 2 tiene un cuatro. Una película no se puede calificar sólo por el final, pero importa mucho". Como detalle añade que el modelo de Ducati que aparece en la película es el de 2010, cuando está ambientada en la crisis de la post-burbuja de 2008. Pienso que lo mejor de la película es la actuación de Douglas y que podría salvarse aligerando y recortando las partes más densas, en las que el espectador irremediablemente se pierde entre los números y las empresas.

En la imagen, de Google, Wall Street.

viernes, 8 de octubre de 2010

Lo merecía Cormac McCarthy

Faltaban días para su estreno y Zuriñe y yo ya estábamos mirando la cartelera, huyendo del trailer para no ver nada, criticando la parka que le habían puesto a Viggo Mortesen para interpretar el papel. Se estrenó un viernes. Acudimos a los cines Saide, en la avenida Carlos III de Pamplona, creo que a la sesión de de las ocho y media de la tarde. Entramos a la sala con ilusión, con ganas de ver cómo habían adaptado a la gran pantalla una de nuestras novelas predilectas: La carretera, de Cormac McCarthy (Rhode Island, Estados Unidos, 1933). Disfrutamos de la película, que tiene una fotografía fantástica, nos emocionamos, sentimos de nuevo el terror, la angustia y la destrucción mezclados con el amor entre un padre y un hijo que luchan por sobrevivir. Después de la película, con el cubo de palomitas casi sin tocar, la comentamos. Consideramos que habían trasmitido muy bien algunos sentimientos, que algunas escenas que nos habíamos imaginado mientras leíamos eran muy parecidas a la adaptación. Otros aspectos, como el peso de la esposa y madre, habían eran distintos. Y todos estos sentimientos, una miscelánea de pánico, dolor y esperanza ante la destrucción total de la vida, que también experimentamos al ver la cinta, fueron superiores al leer la novela. Una obra que no puedes dejar de leer aunque duele. Es una prosa directa, sin recargas. No sobra ni una palabra. Y yo, con estas líneas, insisto: el Nobel de Literatura lo merecía y lo merece Cormac McCarthy.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Enterrado

Una película no apta para claustrofóbicos. Buried (Enterrado), la nueva cinta del director gallego Rodrigo Cortés, introduce al espectador en un ataúd enterrado en el desierto iraquí. En la caja se encuentra Paul Conroy, un transportista estadounidense que ha viajado a Irak para trabajar y sacar adelante a su familia. Conroy, junto a sus compañeros, es víctima de una emboscada y, tras ser golpeado, es secuestrado y enterrado. En su encierro sólo dispone de un teléfono móvil con escasa batería y poca cobertura con el que deberá contactar con su país para conseguir el dinero que le piden los secuestradores. Dispone de 90 minutos. A lo largo del filme, como espectadora, sufrí la angustia del secuestrado, el agobio constante, los silencios incómodos cuando se queda a oscuras. Pienso que se ha hecho un trabajo excelente de iluminación y que el largometraje, que se desarrolla en su totalidad en el ataúd, es una apuesta arriesgada y original. A pesar de que algunas escenas son previsibles, mantiene la tensión hasta el final y consigue hacer partícipe al espectador de la terrible situación que está viviendo Conroy, muy bien interpretado por el canadiense Ryan Reynolds. Se masca una ironía ácida, mordaz. Me hizo sentir indignación, impotencia. Y trasladar sensaciones, involucrar a quien ve una película y hacerle reflexionar después, es una de las grandezas del cine.

Una de las imágenes de la película, tomada de Google.

martes, 5 de octubre de 2010

Adelante, Marina

"Brasil se ha dado la oportunidad de pensárselo dos veces", cuenta Marina Silva, candidata del Partido Verde (PT) a las elecciones presidenciales de la república. El domingo los brasileños decidieron con sus votos que las elecciones se decidirían en segunda vuelta. Marina consiguió un 19,3% de los votos, un porcentaje muy superior al que pronosticaban los sondeos. Y con este resultado, aún quedando en tercer lugar, por detrás de Dilma Rousseff y José Serra, se convierte en una pieza fundamental para el futuro gobierno y, por supuesto, para el futuro del país y de la Amazonia.


El próximo 31 de octubre, con toda probabilidad, Dilma, candidata del PT, se convertirá en la primera presidenta de Brasil. Sin embargo, los resultados de la primera vuelta abren más posibilidades, dan fuerza al sueño por el que Marina y miles de personas llevan luchando durante años. Además, estas elecciones, desarrolladas en paz, han sido un ejemplo de responsabilidad y buen hacer de un país que tanto ha progresado en las últimas décadas. Brasil sigue brillando.

En la fotografía, de Reuters, la candidata verde el pasado domingo tras la jornada electoral.

domingo, 3 de octubre de 2010

Marina Silva, la esperanza de la Amazonia

Hoy 136 millones de brasileños acuden a las urnas para elegir al nuevo presidente de la República. Todo indica que la sucesora de Luiz Inácio Lula Da Silva será la candidata de su grupo político (Partido de los Trabajadores, PT), Dilma Rouseff, que se alzará sobre sus rivales José Serra (Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB) y Marina Silva (Partido Verde, PV). Queda saber si tendrán que ir a segunda vuelta como ya sucedió las dos ocasiones que Lula fue elegido. No obstante, aunque Dilma consiga la victoria, pienso que es interesante observar los resultados de Marina, que fue ministra de Medio Ambiente en el Gobierno de Lula. Dimitió en 2007 porque no encontró el apoyo necesario para desarrollar su programa de protección de la Amazonia. Dos años más tarde, dejó su militancia en el PT y entró a formar parte del PV. Un acto de valentía y de confianza en sus ideales por la defensa de la selva.



Marina simboliza la esperanza para la selva, la lucha contra la tala indiscriminada, contra la explotación del medio ambiente y de sus trabajadores, sin dejar de lado el desarrollo económico. El desafío del socio-ambientalismo. Es un ejemplo de superación, de esfuerzo, de conciencia. Nació en un pueblo muy pequeño del estado de Acre y hasta los 16 años no supo leer ni escribir. En su combate en favor de la selva, fue compañera de Chico Mendes, seringueiro (cauchero) y activista sindical que sue asesinado el 22 de diciembre de 1988 por unos terratenientes que quisieron, con las balas, silenciar su lucha. Afortunadamente, 22 años después, su lucha y su memoria siguen muy presentes. Y que Marina consiga buenos resultados en Brasil, sobre todo en estados como Acre o Rondonia, ayudará a impulsar esta pugna por los derechos de la selva y de sus habitantes, por frenar la deforestación voraz y los atropellos que sufren los trabajadores. Ojalá reúna más votos, fuerzas y apoyos.

En el número de enero-frebrero 2010 de la revista Altaïr, dedicado al Amazonas, el escritor y antropólogo Javier Moro escribió un fantástico artículo titulado Entre el peligro y la esperanza, en el que argumentó el asedio que está sufriendo la Amazonia y las dificultades a las que hay que enfrentarse para protegerla, y explicó y elogió la acción ejemplar de Marina. A pesar de estos peligros, el autor señalaba que durante su mandato como ministra de Medio Ambiente de Brasil, consiguió disminuir un 57% la tala de árboles. Además trasladó, que Marina reveló que el 17% de la selva amazónica ha sido destruida. Por tanto, queda un 83% que salvar. Hay esperanza. También es importante el aumento de importancia en los sondeos, en los que al principio tenía menos del 10% y ahora alcanzaba el 17%. Es un camino difícil, pero lo importante es no desistir. Y ella, y todo el movimiento que apoya la Amazonia, siguen protegiéndo la selva.
En la imagen, tomada de Google, Marina en una conferencia. Hoy, el diario El País publica un perfil suyo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Un regalo en forma de columna

En mayo compartí en el bloc de notas de mi cuenta de facebook unas líneas y una columna muy especial, escrita por Paco Sánchez, que también transcribí. Entonces estaba a punto de licenciarme en Periodismo. Hoy, ya licenciada y último día de las prácticas de verano, quiero traer de nuevo esas líneas y, sobre todo, esa columna, que me sigue arropando:

"Hace un año leí por primera vez Miércoles de ceniza, una columna escrita por Paco Sánchez, periodista de La Voz de Galicia y profesor. Es mi columna favorita. Vuelvo a ella muchas veces, en especial en los últimos meses. Es un texto que dice mucho más de lo que dice, como el poema de T.S. Eliot que lleva el mismo título y del que extrae unos versos. Cuando la leo no puedo evitar sentirme reflejada en esos alumnos de último curso que miran al futuro que se convierte en presente de pronto. Esta columna regala una enseñanza muy importante que me repito todos los días: “Enséñanos a que nos importe y a que no nos importe. Enséñanos a estar sentados tranquilos”. En mi estado de nerviosismo continuo he pensado muchas veces en esta frase, en lo que cuenta esta columna. No sé muy bien explicar toda la calma que me transmite, cuánto me ayuda a tranquilizarme. Aunque me resulte difícil. Gracias.

Miércoles de ceniza

Desde hace unos años, lo aprendí de un amigo, todos los miércoles de ceniza releo el poema de Eliot que lleva ese título. Me gusta. Tanto que he puesto en el salvapantallas dos de sus versos:

“Enséñanos a que nos importe y a que no nos importe
Enséñanos a estar sentados tranquilos”.

Como coincidía que este miércoles de ceniza comenzaba las clases en el útlimo curso, me pareció que era un buen momento para regalarles el poema. Cuando llegan al final – y el comienzo del último semestre es el comienzo del fin - , se ponen muy nervisos porque el futuro se les vuelve presente de pronto y todo futuro, por definición, es penumbroso. No porque vaya a resultar malo, sino porque no es fácil de ver. Sólo se puede entrever, no hay seguridad. Cuando se piensa demasiado en el futuro, se tiende a olvidar el presente o a vivirlo como un tiempo provisional, y semejante actitud desestabiliza al más pintado. En cuarto curso siempre pasa, por eso quería que leyeran aquellos otros versos del mismo poema:

“Porque el tiempo es siempre tiempo
y el lugar es siempre y sólo lugar
y lo que es efectivo es sólo efectivo por una vez
y sólo para un lugar
me alegro de que las cosas sean como son”.

Quería decirles que ahora lo importante es vivir estos casi irrepetibles cinco meses de Universidad que aún les quedan. Que todo comienzo es siempre un fin y que todo fin, como dice el mismo poeta en otra parte, es siempre un comienzo.

Pero a lo mejor no era eso lo que quería decirles en realidad. Quizá, me expliqué demasiado, como también diría el mismo Eliot. O no me expliqué con muchas palabras. O no era eso lo que necesitaban oír.

Luego les pedí que escribieran en un folio qué expectativas se habían hecho con la asignatura. Cuatro coincidieron: querían saber, por fin, cómo y dónde se encuentran las buenas historias.

Ahora no sé responder sin explicarme, otra vez, demasiado. Me gustaría decirles: sobran buenas historias, se amontonan por todas partes. Casi ni hay que buscarlas. Basta con aprender a “estar sentados tranquilos” y mirar. Pero quizá no baste. O quizá me lo esté inventando todo.

Total que dejé treinta copias del poema de Eliot para quien las quisiera. Ya digo, era un miércoles de ceniza. Al irme, recogí las que sobraban.
Sobraban casi todas.

Marzo de 1999."

martes, 28 de septiembre de 2010

Cuento en verso

Luis García Montero (Granada, 1958) escribió en el poemario Habitaciones separadas (1994) un poema que tambén es cuento: Primer día de vacaciones. Me imagino un paseo a nado hasta la isla de Santa Clara.

Nadaba yo en el mar y era muy tarde,
justo en ese momento
en el que las luces flotan como brasas
de una hoguera rendida
y en el agua se queman las preguntas,
los silencios extraños.

Había decidido nadar hasta la boya
roja, la que se esconde como el sol
al otro lado de las barcas.

Muy lejos de la orilla,
solitario y perdido en el crepúsculo,
me adentraba en el mar
sintiendo la inquietud que me conmueve
al adentrarme en un poema
o en una noche larga de amor desconocido.

Y de pronto la vi sobre las aguas.

Una mujer mayor,
de cansada belleza
y el pelo blanco recogido,
se me acercó nadando
con brazadas serenas.
Parecía venir del horizonte.

Al cruzarse conmigo,
se detuvo un momento y me miró a los ojos:
no he venido a buscarte,
no eres tú todavía.

Me despertó el tumulto del mercado
y el ruido de una moto
que cruzaba la calle con desesperación.
Era media mañana,
el cielo estaba limpio y parecía
una bandera viva
en el mástil de agosto.
Bajé a desayunar a la terraza
del paseo marítimo
y contemplé el bullicio de la gente,
el mar como una balsa,
los cuerpos bajo el sol.
En el periódico
el nombre del ahogado no era el mío.

Santa Clara y el monte Igueldo, un mediodía radiante en San Sebastián.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Lo que me queda por vivir

"Lo que me queda por vivir serán sonrisas, porque el dolor yo de mi vida lo he borrado. Lo que me queda por vivir será entre dichas, porque el sufrir que me ha tocado lo he agotado", canta Omara Portuondo (La Habana, 1930) en el bolero Lo que me queda por vivir. De esta canción tomó Elvira Lindo (Cádiz, 1962) el título de su nueva novela. "Cuando estaba escribiendo la novela, compré un disco de Omara Portuondo, me encontré con este bolero y pensé que la letra cuenta la historia de la novela. Le va muy bien porque lo que dice la canción es todo aquello que te queda por vivir después de haber pasado un momento complicado en la vida", explica la escritora.

El libro me ha fascinado. Llevaba esperándolo meses y, por fin, el 3 de septiembre llegó a las librerías. Es una novela muy personal, en la que Elvira deja parte de sí misma en cada palabra. Narra la historia de Antonia, un joven de 25 años que se ve sola en el complejo Madrid de los ochenta junto a su hijo Gabriel, de cuatro. Está llena de escenas cotidianas, tiernas, sensibles, duras, emocionantes. En ellas, el lector se zambulle en el alma humana, en los recuerdos, los complejos, las inseguridades y los tropiezos pero, sobre todo, en el amor que sostiene la fragilidad. Bucea en las relaciones familiares y amorosas, en el sentimiento de pérdida, de debilidad, en la conexión mágica entre la madre y el hijo.


Uno de los aspectos que más me han impactado del libro es la voz narradora, tan sincera y transparente. Acompaña al lector de la mano a través de los recuerdos, de los diálogos, directos y veloces. Se mueve en el tiempo pero en ningún momento el lector se pierde, la protagonista le lleva de la mano. Me fascina ese 'esqueleto narrativo', los cambios temporales, la forma en la que se va involucrando al lector en la historia, covirtiéndole en un espectador en primera fila de las emociones. Además, Antonia relata su historia desde la calma, sin rencor. Pienso que, como han reconocido muchos después de leerla, ésta es una novela valiente, que mira al corazón desnudo, sin artificios. Tuve la suerte de poder hacer una entrevista a Elvira pocos días antes de que el libro llegase a las librerías (publicada en El Diario Vasco) y después, mientras lo leía, asistir a una charla que dio en San Sebastián. Como siempre, se mostró muy amable y cercana, además de inteligente y reflexiva. Incluso tuvo el detalle de corregir una errata que aparece en la penúltima página del libro a todos los que nos acercamos a que nos firmase la novela. Pienso que opiniones y narraciones como la suya son muy necesarias para el mundo del "columnismo" y la literatura actual porque ofrecen puntos de vista e historias abiertas, sensibles, humanas. Sólo puedo decir gracias por regalarnos, una vez más, una gran historia.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Pretty Woman

Lo único que puedes hacer antes de montarte en un autobús con alas, también conocido como vuelo chárter, es gastarte todas las monedas que llevas sueltas en la tienda del aeropuerto. Por lo que pueda pasar. Bueno, en realidad es lo mejor que puedes hacer aunque te vayas a montar en el mejor avión de la más reputada aerolínea si partes de un país que no utiliza tu misma moneda. Sólo porque esas monedas no se pueden convertir en las casas de cambio. Eso es lo que hicimos Marta, Julio y yo en Londres antes de subirnos a un Ryanair. Podría entrar a contaos cómo fui vilmente estafada cuando la azafata me obligó a facturar mi equipaje, pero ésa ya es otra historia. Total que decidí fundir las libras y los peniques sueltos antes de embarcar. Deambulaba por una tienda de música y cine cuando lo vi: ¡un DVD de la edición especial 15 aniversario de Pretty Woman! Una de mis películas favoritas (sí, lo confieso), por fin, y en versión original. Reconozco que la tenía grabada de tele y que la he visto decenas de veces. Compré el DVD y el CD Viva la vida de Coldplay. No recuerdo cuánto me costaron. Quizá incluso tuve que dar algún billete pequeño, pero jo, lo de Coldplay también merecía la pena... Son tentaciones a las que no me puedo resistir.


La semana pasada vi por enésima vez, ésta en inglés, Pretty Woman. Me sé los diálogos casi de memoria, por lo que práctiacamente no tuve que atender a la película. De hecho, no me enteraría de muchas cosas porque los ejercicios de listening nunca fueron lo mío. Si no, que se lo pregunten a Richard, mi último ex profesor particular de esta lengua. No me acabo de acostumbrar a las voces en su idioma natural, sobre todo a la de Richard, esta vez Gere. Tengo tan asimilada la voz del actor de doblaje, el mismo que en Oficial y caballero, por ejemplo, que no lo relaciono con su voz real. Pero me gusta, en cualquier idioma.


Como sabéis, el lunes, Julia Roberts visitó San Sebastián para recoger el premio Donostia. ¡Y no pude verla! Ni a ella ni a Bardem. Sí vi a sus guardaespaldas y a los cochazos negros de la organización del Zinemaldia. No hubo la suerte del año pasado, que incluso conseguí que Brad Pitt me firmara un autógrafo en mi cuaderno. Sin embargo, sí pude disfrutar de todas las fotos que les hicieron. Sonrientes, guapísimos y amables con los seguidores. Siempre nos quedará Pretty Woman, walking down the street... Y las bolsas de Zara o Stradivarius cargadas.


¡Ah! En el País Vasco se ha desatado cierta polémica por el cartel que ha preparado Osakidetza para la campaña de la gripe de este año. En él aparecen un paciente y una doctora en la misma postura de Edward y Bibian (Richard y Julia) en el cartel de la película. Creo que la sanidad pública tiene cosas más importantes de las que preocuparse que de las connotaciones tontas que puedan buscarse a un póster. En la imagen, tomada de Google, el cartel de la película.
Pretty woman, give you smile to me...

lunes, 20 de septiembre de 2010

Necesidad

"El ser más profundo consiste precisamente en la inconsciencia vencida por el amor. Me bastaba sentir que te necesitaba para que estuvieras de nuevo a mi lado, me envolvieras, irradiaras todo aquello que no puedo llegar a saber acerca de mí mismo".

Vladimir Holan
(Praga 1905-1980)

sábado, 18 de septiembre de 2010

El caldico

Una cacerola enorme de caldo de carne y huevo duro espera hirviendo en la Avenida Navarra, en Milagro. A las ocho y media de la mañana del domingo, un goteo constante de personas hacen fila junto al puchero. Unas se acaban de levantar, otras no se han acostado todavía. Es la hora del caldico. ¡Y cómo nos gusta acudir! Es nuestro broche de oro para las fiestas grandes, el último domingo (este año, 12 de septiembre) justo antes de contemplar el encierro de toros desde el vallado. Por muy revitalizante que resulte el caldico caliente a esas horas de la mañana, no es plan de ponerse delante de los astados "de gaupasa". Eso sí, nos quedamos con la sabia frase de un filósofo milagrés, J.G, que pasará a los anales de la historia festiva : "Un par de caldicos de rocador ¡y a darlo todo otra vez!". Ni redbull, ni tonterías. Caldico, sí señor.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Picnic ribero

"I'm a Barbie girl, in the Barbie world, life in plastic, ¡it's fantastic!", cantan los cinco ocupantes de un Seat Toledo blanco que circula por la Avenida San Juan Milagro al ritmo del disco de Aqua (cinta de casette, precisa Paula). Uno de ellos saca dos prendas de ropa por la ventana, a modo de bandera, y saluda a los vecinos mientras se suceden canciones. Vienen de pasar unas horas a orillas del río Aragón, donde han tomado pasteles y la bebida del momento: sunny delight limón granizado. Vamos, el crianza de los sunnys (bebida refrescante sin alcohol). Los más atrevidos, D.G y D.P, incluso se han bañado y protagonizado un vídeo nadando como gambas (la grabación, para tranquilidad de los nadadores, sólo será para uso doméstico). Sol, río, toallas, esterillas, golosinas, pasteles, pipas, refrescos, mosquitos (miles) una baraja de cartas, música... Un picnic en plenas fiestas de Milagro, antes de acudir a ver las vaquillas de la tarde a la plaza.


Ssucedió el sábado, día de la paella popular, antes de acuidir a ésta. Ese día, penúltimo de las fiestas, se cocina una enorme paella de verdura, marisco (pocho, la verdad) y pollo en una paellera gigante colocada en la carretera. Por el precio de 2 euros, los comensales reciben un plato de paella, tenedor, servilleta y pan. Este año, después de la experiencia de las fiestas anteriores, en una vera del río en la que fuimos pasto de las moscas y sufrimos los levantamientos de tierra de los coches que pasaban, decidimos comerla en las mesas situadas junto al paletón, en el centro del pueblo. Tomamos rabas, croquetas y cuadraditos del bar-restaurante Burgalés. Debo decir que las moscas también nos acechaban. Lo pasamos muy bien y, además, esta edición fue la más multitudinaria por parte de la peña El Pañueliko. Sólo tuvimos tres bajas: Maider, que estaba descansando porque es saxofonista en la charanga de Milagro (se incorporó en el picnic), Javi (en Barcelona) y Naiara (en Veguellina, León).
¡A ver si la próxima estamos todos!

Una imagen de la paellada, al lado izquierdo, Dani, Ainhoa, Abigail y Paula. Al derecho, David, Leyre, Julia (hermana de Paula) y yo.

martes, 14 de septiembre de 2010

Día de las Peñas

Dos empedernidas jóvenes atravesaron la multitud de gente que se agolpaba frente al bar-restaurante Alameda, en Milagro, bailando a ritmo de la charanga Txantxullo de San Adrián. "Tengo una cáaaasita blanca para ti en un rincón de Milaaaagrooo", cantaban felices las cuadrillas. De un lado a otro de la calle, por encima de las mesas, trozos de pan, chorros de champán y otro peligro mayor para la ropa blanca: vino con coca-cola, alias Kalimotxo. Pero las chicas, llamémosles L.Z y L.E, tenían una misión y la cumplirían, aún a riesgo de acabar ellas también en la lavadora después de que sus madres viesen sus ropas festivas. El futuro (o, al menos, esa tarde) estaba en sus manos. PÑK confiaba en ellas. Al fin, después de atravesar el tramo que separaba el local de la zona donde se había instalado en catering para la comida, llegaron. Pero no lo encontraban. ¿No tenéis...? Una aliada del cuerpo de camareras se apartó sigilosamente. Con cuidado, sacó el objetivo, que se escondía en un barril cubierto de hielo. Lo puso en las manos de las jóvenes. Gracias, gracias. Sonrisas de triunfo. Ya lo tenían. Volvieron a atravesar la aglomeración, con delicadeza pero veloces cual velocirráptor. Al otro lado les esperaban tres miembros de la cuadrilla. ¡Ya lo tenemos! Y mostraron a Zoco, una hermosa botella de pacharán navarro sin estrenar. Es un elixir muy preciado por su facilidad para desaparecer en las comidas populares. "En un pueblo de Navarraaaa vive nuestro amigo Zocooo". Sacaron unos vasos cortos de plástico, que antes hicieron las veces de copas de champán, y brindaron. ¡Por El Pañueliko (PÑK)! ¡Por Milagro! ¡Por las fiestas! Y siguieron bailando a son de Txantxullo junto al resto de cuadrillas hasta el Casino. Y de ahí, a la plaza de las vaquillas.


En primer plano, Leyre y David, en la celebración del Día de las Peñas de las Fiestas Grandes Milagro 2010, el pasado viernes. Las cuadrillas siguen celebrando su día grande después de la comida en la Avenida Navarra. ¡Qué bien lo pasamos! Canciones, bailes, risas, agua por las ventanas, rondas, la tradicional Bajadica desde la plaza... Un año más, día épico. ¡Gracias!

domingo, 5 de septiembre de 2010

¡Viva San Blas!

Aunan fuerzas y lo levantan sobre sus hombros. Después, caminan en procesión, acompañados de los vecinos de la localidad, los representantes del Ayuntamiento y la Banda de Música. Son los quintos, jóvenes que este año cumple los 18 y que, como cada primer domingo de septiembre, cumplen con la tradición: pasear la figura de San Blas, patrón de Milagro, por las calles del municipio. Ocho chicos, situados a ambos lados, portan la representación del santo. A su lado, varias chicas sostienen unas largas varas de madera para apoyarla durante las paradas en las que se honrará cantando jotas al patrón milagrés. La procesión también se lleva a cabo el tres de febrero, durante las fiestas de invierno. Hace cuatro años fuimos nosotros, los quintos nacidos en 1988. Este año ha sido el turno de la quinta de Aitor, mi hermano. Y, por primera vez, no voy a estar allí. Es un día muy especial, sobre todo para los quintos, que se celebra con la familia y los amigos. Desde hace cuatro años, la cuadrilla hacemos la ya tradicional comida de San Blas, habitualmente en el restaurante Burgalés, con el clásico revuelto de setas y solomillo a la brasa. Después, hacemos una ronda por los bares y vamos a ver las vaquillas. ¡Cuánto lo estoy echando de menos! ¡Espero que disfrutaseis ayer del chupinazo, de la noche festiva y hoy paséis un gran día!

En el siguiente vídeo podéis ver una jota dedicada a San Blas durante la procesión de 2009. Emocionante. El autor del vídeo es José Mari Barrado.

Mi madre, cronista oficial de estas fiestas, me informa que a la procesión y a la misa que acaba de terminar ha acudido "un montón de gente" y que "la iglesia estaba llena". "Es el día más bonito, con las canciones y todo, se te ponen los pelos de punta", cuenta. Además, me dice que el tiempo ha acompañado, con calor y sol. Ahora iban a tomar el vermut, "un mostico", antes de comer.


De esta fotografía hace un año. En ella, Leyre, Maider, Dani, David, Abi y yo, vestidos con los colores tradicionales, acabábamos de encontrar un "correpasillos" en la calle. Habíamos terminado de comer, y nos preparábamos para iniciar la ronda. ¡Gran día! Si todo va bien, en unos días estoy allí para disfrutar de las fiestas, que se celebran hasta el próximo domingo. ¡Viva San Blas! ¡Viva Milagro!

viernes, 3 de septiembre de 2010

La piel de los tomates

Antonio siempre tenía libros y papeles encima de la mesa y nos leía unos cuentos fantásticos en clase de Creatividad Literaria. Recuerdo con cariño un relato de José Jiménez Lozano (Langa, 1930) titulado La flor del almendro. En él, un hombre no podía proteger la flor, que al final era presa del frío. Y esa flor es un símbolo. No quiero contarlo aquí porque el cuento es precioso y merece la pena leerlo. Otro de los relatos que leímos fue Una taza de té, objeto que también es símbolo en la historia. Este verano he tenido la oportunidad de leer los cuentos de uno de los libros que descansaban en la mesa de Antonio, La piel de los tomates. En él se incluye Una taza de té y otras historias fantásticas como Un artista. En todos el lector disfruta del inconfundible tono de Jiménez Lozano: sensible, claro y sencillo; pero a la vez enigmático. Es capaz de dotar a las historias comunes de un aura de magia increíble. Encierran el misterio de lo cotidiano. A veces, tengo la sensación incluso de no haberlos comprendido. Lo mismo sucedía cuando en clase nos explicaban que el significado del símbolo, a diferencia de otras figuras como la metáfora, no se agota. Yo me quedaba pensando qué sería exactamente eso de no agotarse. Me costaba entender cómo el significado de algo podría ser inagotable. Y creo que al releer Una taza de té lo he comprendido un poco. Cuando lo volví a leer, sentí de nuevo la inquietud, la magia de esa escena en la que se van dando respuestas a las incógnitas planteadas al comienzo del relato. Pienso que es un cuento que seguirá fascinándome cuando lo vuelva a leer dentro de un tiempo. Una sensación, que como el símbolo, no está limitada.

La piel de los tomates en la biblioteca del edificio Koldo Mitxelena, en San Sebastián.

martes, 24 de agosto de 2010

En negro

Estábamos sedientos. Veníamos de pasar los cuarenta y cinco minutos de rigor navegando en una de las barcas del lago de El Retiro, en Madrid, bajo un abrasador sol de agosto. Sonia y Julio remaban con elegancia (tienen futuro en las traineras, lo veo venir), y yo hacía el ridículo. Después de las risas en la embarcación, que a punto estuvo de volcar en dos ocasiones a causa de nuestros movimientos temerarios para hacer fotografías, buscábamos agua. Pero agua gratis. Y en Madrid, dar con una fuente es como encontrar un oasis en el desierto. Nos resistimos a pagar los botellines de los chiringuitos del parque. Caminábamos frente al Congreso de los Diputados cuando lo vimos. Era un puestecito de helados y refrescos situado mitad de la calle. Un litro y medio de agua. El 'maná' a tan sólo un euro y medio de nuestras gargantas. Compramos una botella y nos la bebimos con satisfacción en seis tragos. Pero no hay 'maná' completo sin comida, así que fuimos a darnos un homenaje a un restaurante. Después de barajar cincuenta opciones, siempre tan dubitativos, acudimos al Di Bocca, un italiano situado en el número 3 de la plaza Canalejas. Allí tomamos focaccia, un base finísima de pan con tomate, jamón y aceite de oliva. Un deleite. Después, Julio pidió raviolis rellenos de queso con salsa de pera o viceversa, raviolis rellenos de pera con salsa de queso, Sonia tomó los clásicos y riquísimos espaguetis a la boloñesa, y yo me dejé llevar a unos espaguetis negros con sepia y sofrito de ajo. Cometimos el sacrilegio de regar estos manjares con bebidas burbujeantes, pero estaban deliciosos. Y, por supuesto, disfrutamos de una conversación animada entre amigos. ¡Nada mejor para un fin de semana los tres juntos después de más de dos meses sin reunirnos!

En la fotografía, Sonia, futura capitana de Kaiku, y yo en el lago de El Retiro. Al otro lado del objetivo, Julio, otro artista del remo. Fue el siete de agosto.


Escribo una de nuestras historias madrileñas después de haber leído esta columna gastronómica de Manuel Martín Ferrand titulada 'En negro' y publicada en El Almirez, en el dominical XL Semanal. Preparaos para comenzar a salivar...


"La primera vez que comí en Arzak (Avenida Alcalde Elosegui, 273. San Sebastián, Guipúzcoa), naciendo los 60, Juan María aún no se había incorporado al restaurante. La casa la regentaba su madre, Francisca Arratíbel, que llegó a alcanzar notoriedad y prestigio por los insuperables chipirones en su tinta que guisaba en lo que es hoy, con más de un siglo de historia, una de las catedrales gastronómicas españolas. Curiosamente, fue un poeta gaditano, Fernando Quiñones, quien me puso en la pista del establecimiento que, entonces, no tenía estrellas, soles, puntos y demás signos que ha ido contribuyendo al entendimiento actual del gozo de comer. No tengo en la memoria mejores chipirones que los de doña Francisca y, cada vez que los pruebo, me acuerdo devotamente de ella. Aparte de las aceitunas negras, más frecuentes en el Mediterráneo oriental que en el nuestro –extraordinarias las que sirven de aperitivo en El Puchero (Larra, 14. Madrid)– son pocos los platos en negro que se incluyen en los usos gastronómicos. Recuerdo ahora, junto con los chipirones en su tinta, el arroz negro de El ventorrillo murciano (Tres peces, 20. Madrid), un modesto restaurante, extraordinario en su relación calidad/precio, en el que una cocinera cubana –Ivette– elabora arroces levantinos con singular maestría. Notables son también las albóndigas de calamar, una receta singular de Casa Calvo (Puente de San Miguel, Reocín, Cantabria). José Luis y Jesús Merino, maestros en la cocina casera, cubren con su tinta, como acharolándolas, las albóndigas de calamar picado y el plato, una sinfonía en negro, merece honores de antología. El negro también es apetitoso."



Estoy de acuerdo con él. El negro también es apetitoso: los calamares, el arroz, la pasta... En la imagen, tomada de la web Recetas de rechupete, espaguetis negros con gulas y gambas.

Como vivo cerquita del restaurante de Arzak (en XL semanal la dirección era incorrecta, pero aquí la he modificado), espero que mi vecino Juan Mari me prepare algún día esos suculentos chipirones en su tinta. Me gustaría compararlos con los de mi mamá. Os aseguro que son espectaculares.

domingo, 22 de agosto de 2010

Maleta

Quiero compartir una columna con la que he disfrutado mucho. Su autor es Guille Viglione y está publicada hoy en Plaza de Gipuzkoa, en la contraportada de El Diario Vasco:

"Años 80. La teoría: «Ya no habrá tumultos en los aeropuertos durante la recogida de equipajes. Las maletas saldrán por una cinta deslizante. Las maletas saldrán de una en una y, si no se recogen, darán una vuelta y volverán a aparecer. Habrá espacio para todos. Los ocupantes del avión podrán llegar con calma y colocar su carro a dos metros de la cinta desde dónde ver perfectamente la llegada de su maleta. Cuando llegue a su altura darán un paso y tendrán suficiente espacio y libertad de movimientos para recogerla y cargarla en el carro».
2010. La práctica: La gente sale del avión en estampida, cogen un carro y echan a correr. Gana el que coloca el carro más pegado al comienzo de la cinta. El tiempo está calculado para que la gente pueda acceder a la sala de recogida con calma, así que las maletas aún no han salido. Adrenalina . Los padres se impacientan, los bebés lloran, los niños atropellan con sus carros a otros turistas. Se pone en marcha la cinta y suena un rugido colectivo. Familias enteras se apelotonan en la cinta impidiendo el acceso al resto. Golpes, maletazos, empujones. Todo involuntario, claro. Veo mi maleta y pido paso a una señora que me mira con cara de «yo he llegado primero». Cuando voy a explicarle que las maletas salen en el orden que ellas quieren compruebo que, veinte metros antes, un señor ha recogido mi maleta y la ha cargado en su carro.
Yo: «Disculpe señor. Esa maleta es mía». Él: «¡Pues a ver si le coloca algún distintivo porque es igual que la mía!» "


Me reído recordando nuestra llegada al aeropueto de La Habana el pasado enero. Todos impacientes esperando nuestras maletas. La mía, con un lazo de la Virgen del Pilar. Gran viaje.

sábado, 21 de agosto de 2010

Zen


En días como hoy, sólo puedo remitirme a las palabras de mi amiga Blanca Establés, una filósofa contemporánea: Intento ser zen, ¡pero no lo consigo!

jueves, 5 de agosto de 2010

La cuatrilla

Hay unos versos de Luis García Montero (Granada, 1958) que me recuerdan mucho a mi cuadrilla. Dicen así:

“Quisiera perseguir algún poema
Que hablase de mis noches, nuestra noche,
La misma noche cálida de rostros conocidos,
En el mismo rincón, ya no hace falta
Preguntar lo que bebe cada uno.

Escribir, por ejemplo, puedo cerrar los ojos
Y todo sigue igual, abro despacio
La puerta fría de color madera,
Intimidad con humo de luz almacenada,
Y risas en el fondo,
Y una voz que denuncia mi costumbre
De llegar siempre tarde”

Las dos estrofas formar parte del poema Nuestra noche y cada vez que las leo me traen nuestras noches de fiesta, la impuntualidad habitual, las risas en la calle o en el casino, las rondas en las que sabemos quiénes son de ron y quiénes de martini, las canciones que todos conocemos. Me recuerda a los “si la siguiente es mala nos vamos”, pero esa canción no llega nunca porque nosotros, muy democráticos, esperamos a que haya mayoría absoluta para calificar como “mala” una pieza musical, aunque ésta sea la canción del verano de 2003 o la bailasen nuestros padres en El gallo rojo (discoteca de Milagro ya desaparecida).



Somos diez, pero pocas veces estamos todos. Más que CUADRILLA, a nosotros nos gusta llamarnos CUATRILLA, porque casi siempre estamos cuatro, pero felices de reunirnos. En las fiestas grandes de Milagro, que se comienzan el primer sábado de septiembre, intentamos hacer la que llamamos “foto oficial”, la de los diez que formamos la peña El Pañueliko: David, Abi, Maider, Paula, Dani, Naiara, Javi, Ainhoa, Leyre y yo (Leire con “i”). Sois muy grandes.

Escribo estas líneas después de haber visto por enésima vez las fotos de estos Sanfermines y las del sábado pasado. La imagen es una foto de CUATRILLA, aunque en realidad esa noche éramos “quintilla”. Estamos a punto de tomar un chupito en el Casino San Blas de Milagro, nuestro bar favorito. De izquierda a derecha: David, Maider, Abi y yo. Al otro lado de la cámara, Dani.

viernes, 23 de julio de 2010

Un viejo que leía novelas de amor

A Antonio José Bolívar Proaño le cogí cariño muy pronto. Es un anciano que vive en El Idilio, un poblado de la Amazonia ecuatoriana, en la zona de los indios shuar. Con ellos ha aprendido a desenvolverse en la selva y a respetarla. Es un gran cazador y conoce todos los secretos de la jungla, los comportamientos de los animales, del río y de las plantas. En su cabaña lee las novelas de amor que le trae el dentista Rubicundo Loachimín un par de veces al año. Lo hace muy despacito, de pie sobre una mesa alta, ayudándose de una lupa. Antonio José Bolívar Proaño es el personaje protagonista de Un viejo que leía novelas de amor, obra del escritor chileno Luis Sepúlveda (Ovalle, 1949). La novela me ha fascinado por su transparencia, por sus diálogos ágiles y sinceros, por la belleza de sus escenas, sencillas y muy bien narradas, por sus personajes, en especial Antonio José Bolívar Proaño. Lo veía esforzándose por imaginar los paisajes de la novela que tenía entre las manos, leyendo una y otra vez los párrafos, soñando. El libro también me ha cautivado por su temática, centrada en la Amazonia, un lugar que desde hace cinco años, cuando leí Senderos de libertad, de Javier Moro (Madrid, 1955), me emociona y me atrae. Además, la novela de Sepúlveda guarda una hermosa sorpresa al comienzo, en la nota del autor, que dedica su libro a una persona que admiro muchísimo y que precisamente es protagonista de Senderos de Libertad. Esta es la nota que escribió Luis Sepúlveda:

“Cuando esta novela era leída en Oviedo por los integrantes del jurado que pocos días más tarde le otorgaría el Premio Tigre Juan, a muchos miles de kilómetros de distancia e ignominia una banda de asesinos armados y pagados por otros criminales mayores, de los que llevan trajes bien cortados, uñas cuidadas y dicen actuar en nombre del “progreso”, terminaba con la vida de uno de los más preclaros defensores de la amazonía, y una de las figuras más destacadas y consecuentes del Movimiento Ecológico Universal.

Esta novela ya nunca llegará a tus manos, Chico Mendes, querido amigo de pocas palabras y muchas acciones, pero el Premio Tigre Juan es también tuyo, y de todos los que continuarán tu camino, nuestro camino colectivo en defensa de este único mundo que tenemos”.

Gracias a este texto me sentí un poco más cerca de la Amazonia, de mi amigo Gomercindo que vive en Río Branco, capital del estado brasileño de Acre, de Chico Mendes, que nos cuida desde el cielo.


Un viejo que leía novelas de amor frente a la estantería de mi habitación en Milagro.

lunes, 19 de julio de 2010

Veintidós


Mi tarta y los dos patitos. ¡Gracias a todos!

sábado, 17 de julio de 2010

Rapsodia Gourmet

Un canto al placer. Un elogio a los recuerdos de la infancia y la juventud. Rapsodia Gourmet, la primera novela de Muriel Barbery (Casablanca, 1969), es una oda a los placeres de la vida, sobre todo a comer, con todo lo que conlleva: el lugar, la compañía, la forma de elaborar el alimento. Pero no es sólo eso. La novela, pulicada por primera vez en Francia en el año 2000 con el título Una golosina (título que también adoptó en su primera edición en 2008 en España), es una confesión, una búsqueda de la autenticidad, del sabor único. Este viaje lo lleva a cabo Pierre Arthens, el mejor crítico gastronómico del mundo, que está a punto de morir. En su ruta a través de los recuerdos, piensa en los momentos felices en la playa, en casa de su abuela, en el sabor del pescado crudo, en la exquisitez del soberte, en el disfrute de una cata de vinos... Pero nunca cargado de simple nostalgia. La historia no cae en la noñería. El personaje de Pierre Arthens es tan poliédrico y está tan bien dibujado, que permite imaginarse a la perfección a ese viejo cínico agonizando en su cama rodeada de tules en su departamento de rico parisino mientras reflexiona sobre la esencia verdadera de la vida. Además, a lo largo del libro aparecen las voces de todos sus familiares y conocidos a través de los cuales se descubre cómo ha sido la vida del crítico, cuáles han sido sus relaciones y cómo ha influido a los que le rodean. Es fantástico contar con tantas voces narrativas rodeando a la voz principal del relato.

He tenido la suerte de leer esta novela en lugares preciosos, disfrutando precisamente de esos placeres de la vida. Un atardecer frente al mar tomando un combinado de ron-cola en una terraza, un pincho en una plaza, un mediodía en un parque, una comida junto a la catedral... Mientras lo leía, reflexionaba sobre las pequeñas cosas, sobre el valor que tiene estar leyendo un buen libro viendo el mar o recordando lo bien que lo pasamos la primera vez que fuimos Julio, Sonia y yo al café-restaurante Caravanserai, junto a la Catedral de El Buen Pastor, en San Sebastián. En la imagen, Rapsodia Gourmet disfruta del combinado número once: patatas bravas, brocheta de pollo y revuelto de setas.