sábado, 17 de julio de 2010

Rapsodia Gourmet

Un canto al placer. Un elogio a los recuerdos de la infancia y la juventud. Rapsodia Gourmet, la primera novela de Muriel Barbery (Casablanca, 1969), es una oda a los placeres de la vida, sobre todo a comer, con todo lo que conlleva: el lugar, la compañía, la forma de elaborar el alimento. Pero no es sólo eso. La novela, pulicada por primera vez en Francia en el año 2000 con el título Una golosina (título que también adoptó en su primera edición en 2008 en España), es una confesión, una búsqueda de la autenticidad, del sabor único. Este viaje lo lleva a cabo Pierre Arthens, el mejor crítico gastronómico del mundo, que está a punto de morir. En su ruta a través de los recuerdos, piensa en los momentos felices en la playa, en casa de su abuela, en el sabor del pescado crudo, en la exquisitez del soberte, en el disfrute de una cata de vinos... Pero nunca cargado de simple nostalgia. La historia no cae en la noñería. El personaje de Pierre Arthens es tan poliédrico y está tan bien dibujado, que permite imaginarse a la perfección a ese viejo cínico agonizando en su cama rodeada de tules en su departamento de rico parisino mientras reflexiona sobre la esencia verdadera de la vida. Además, a lo largo del libro aparecen las voces de todos sus familiares y conocidos a través de los cuales se descubre cómo ha sido la vida del crítico, cuáles han sido sus relaciones y cómo ha influido a los que le rodean. Es fantástico contar con tantas voces narrativas rodeando a la voz principal del relato.

He tenido la suerte de leer esta novela en lugares preciosos, disfrutando precisamente de esos placeres de la vida. Un atardecer frente al mar tomando un combinado de ron-cola en una terraza, un pincho en una plaza, un mediodía en un parque, una comida junto a la catedral... Mientras lo leía, reflexionaba sobre las pequeñas cosas, sobre el valor que tiene estar leyendo un buen libro viendo el mar o recordando lo bien que lo pasamos la primera vez que fuimos Julio, Sonia y yo al café-restaurante Caravanserai, junto a la Catedral de El Buen Pastor, en San Sebastián. En la imagen, Rapsodia Gourmet disfruta del combinado número once: patatas bravas, brocheta de pollo y revuelto de setas.

1 comentario:

B dijo...

Me apunto el restaurante y el libro. El combinado once no (seguimos fiel el número de Faustino ¿eh?); odio con todo mi ser las setas.