domingo, 22 de agosto de 2010

Maleta

Quiero compartir una columna con la que he disfrutado mucho. Su autor es Guille Viglione y está publicada hoy en Plaza de Gipuzkoa, en la contraportada de El Diario Vasco:

"Años 80. La teoría: «Ya no habrá tumultos en los aeropuertos durante la recogida de equipajes. Las maletas saldrán por una cinta deslizante. Las maletas saldrán de una en una y, si no se recogen, darán una vuelta y volverán a aparecer. Habrá espacio para todos. Los ocupantes del avión podrán llegar con calma y colocar su carro a dos metros de la cinta desde dónde ver perfectamente la llegada de su maleta. Cuando llegue a su altura darán un paso y tendrán suficiente espacio y libertad de movimientos para recogerla y cargarla en el carro».
2010. La práctica: La gente sale del avión en estampida, cogen un carro y echan a correr. Gana el que coloca el carro más pegado al comienzo de la cinta. El tiempo está calculado para que la gente pueda acceder a la sala de recogida con calma, así que las maletas aún no han salido. Adrenalina . Los padres se impacientan, los bebés lloran, los niños atropellan con sus carros a otros turistas. Se pone en marcha la cinta y suena un rugido colectivo. Familias enteras se apelotonan en la cinta impidiendo el acceso al resto. Golpes, maletazos, empujones. Todo involuntario, claro. Veo mi maleta y pido paso a una señora que me mira con cara de «yo he llegado primero». Cuando voy a explicarle que las maletas salen en el orden que ellas quieren compruebo que, veinte metros antes, un señor ha recogido mi maleta y la ha cargado en su carro.
Yo: «Disculpe señor. Esa maleta es mía». Él: «¡Pues a ver si le coloca algún distintivo porque es igual que la mía!» "


Me reído recordando nuestra llegada al aeropueto de La Habana el pasado enero. Todos impacientes esperando nuestras maletas. La mía, con un lazo de la Virgen del Pilar. Gran viaje.

2 comentarios:

Firma dijo...

Siempre es diferente la teoría de la práctica. Parece sencillo, pero una vez te pones no lo es tanto... Lo de las maletas es un auténtico desorden...¡¡¡con lo fácil que parecía en los 80!!!

B dijo...

No hay cosa que odie más (bueno, sí, muchas) que la cinta transportadora del aeropuerto. Siempre estoy hasta las narices del avión, llevo las piernas cargadas y lo único que quiero es ir a la cama. Todavía no he perdido una maleta en un aeropuerto, pero me tocará, lo sé. Es como esa sensación de que ese examen final que acabas de hacer no llegará al 5.0 ni de coña.