sábado, 18 de septiembre de 2010

El caldico

Una cacerola enorme de caldo de carne y huevo duro espera hirviendo en la Avenida Navarra, en Milagro. A las ocho y media de la mañana del domingo, un goteo constante de personas hacen fila junto al puchero. Unas se acaban de levantar, otras no se han acostado todavía. Es la hora del caldico. ¡Y cómo nos gusta acudir! Es nuestro broche de oro para las fiestas grandes, el último domingo (este año, 12 de septiembre) justo antes de contemplar el encierro de toros desde el vallado. Por muy revitalizante que resulte el caldico caliente a esas horas de la mañana, no es plan de ponerse delante de los astados "de gaupasa". Eso sí, nos quedamos con la sabia frase de un filósofo milagrés, J.G, que pasará a los anales de la historia festiva : "Un par de caldicos de rocador ¡y a darlo todo otra vez!". Ni redbull, ni tonterías. Caldico, sí señor.

1 comentario:

Abigail dijo...

jaja lo mejor para levantar el ánimo a esas horas! y desde luego que te quita la tontería en un momento...eso sí, como para ponerse delante de los toros noo, ya lo dijo el gran filósofo J.G: " en estos momentos no puedo correr en línea recta", jajaja
Y para el frío mañanero es un remedio buenísimo.
Gran mañana rocador!!! jajaja