domingo, 26 de septiembre de 2010

Lo que me queda por vivir

"Lo que me queda por vivir serán sonrisas, porque el dolor yo de mi vida lo he borrado. Lo que me queda por vivir será entre dichas, porque el sufrir que me ha tocado lo he agotado", canta Omara Portuondo (La Habana, 1930) en el bolero Lo que me queda por vivir. De esta canción tomó Elvira Lindo (Cádiz, 1962) el título de su nueva novela. "Cuando estaba escribiendo la novela, compré un disco de Omara Portuondo, me encontré con este bolero y pensé que la letra cuenta la historia de la novela. Le va muy bien porque lo que dice la canción es todo aquello que te queda por vivir después de haber pasado un momento complicado en la vida", explica la escritora.

El libro me ha fascinado. Llevaba esperándolo meses y, por fin, el 3 de septiembre llegó a las librerías. Es una novela muy personal, en la que Elvira deja parte de sí misma en cada palabra. Narra la historia de Antonia, un joven de 25 años que se ve sola en el complejo Madrid de los ochenta junto a su hijo Gabriel, de cuatro. Está llena de escenas cotidianas, tiernas, sensibles, duras, emocionantes. En ellas, el lector se zambulle en el alma humana, en los recuerdos, los complejos, las inseguridades y los tropiezos pero, sobre todo, en el amor que sostiene la fragilidad. Bucea en las relaciones familiares y amorosas, en el sentimiento de pérdida, de debilidad, en la conexión mágica entre la madre y el hijo.


Uno de los aspectos que más me han impactado del libro es la voz narradora, tan sincera y transparente. Acompaña al lector de la mano a través de los recuerdos, de los diálogos, directos y veloces. Se mueve en el tiempo pero en ningún momento el lector se pierde, la protagonista le lleva de la mano. Me fascina ese 'esqueleto narrativo', los cambios temporales, la forma en la que se va involucrando al lector en la historia, covirtiéndole en un espectador en primera fila de las emociones. Además, Antonia relata su historia desde la calma, sin rencor. Pienso que, como han reconocido muchos después de leerla, ésta es una novela valiente, que mira al corazón desnudo, sin artificios. Tuve la suerte de poder hacer una entrevista a Elvira pocos días antes de que el libro llegase a las librerías (publicada en El Diario Vasco) y después, mientras lo leía, asistir a una charla que dio en San Sebastián. Como siempre, se mostró muy amable y cercana, además de inteligente y reflexiva. Incluso tuvo el detalle de corregir una errata que aparece en la penúltima página del libro a todos los que nos acercamos a que nos firmase la novela. Pienso que opiniones y narraciones como la suya son muy necesarias para el mundo del "columnismo" y la literatura actual porque ofrecen puntos de vista e historias abiertas, sensibles, humanas. Sólo puedo decir gracias por regalarnos, una vez más, una gran historia.

2 comentarios:

B dijo...

En cuanto pueda me lo leo, porque me apetece un montón. Me acordé de ti porque hace una semana pude devorarme "Mañana no será lo que Dios quiera", que como no podía ser de otra forma, me encantó. Y te recomiendo muy mucho la nueva novela de su mujercísima, "Inés y la alegría". Maravillosa del principio al final.

Leire dijo...

Jo, "Mañana no será lo que Dios quiera" es uno de mis pendientes, de hecho comencé a leerlo el año pasado pero otras lecturas y apuntes se interpusieron en nuestro camino. Así que lo fui dejando... Pero lo tengo que leer seguro. "Inés y la alegría" me daba bastante pereza por el tema...Pero bueno, después de tu recomendación me replantearé su lectura. Ahora estoy con "El intérprete de emociones". Buenísimo.