domingo, 31 de octubre de 2010

Halloween a la milagresa

No siento simpatía por Halloween. No entiendo qué tenemos que ver con esa celebración, en qué momento llegó aquí. Supongo que sucedió el día que alguien se percató de que podían venderse disfraces también en octubre. Donde escribo disfraces léase maquillajes, dulces, hacer fiestas temáticas y emitir películas de terror. Sin embargo, por más que El Corte Inglés haya organizado un desfile infantil de disfraces, no está cuajando mucho. Al menos en Pamplona, donde las únicas calabazas que he visto ha sido en una cervecería. Por el momento ningún niño ha llamado a mi puerta pidiendo caramelos. Les doy tiempo, que aún no ha entrado la noche.

Reconozco que en una ocasión yo sí lo hice. Tendría unos once años. Fue un plan improvisado. Unos compañeros del colegio nos invitaron a Rakel y a mí a disfrazarnos para recolectar chucherías de puerta en puerta por la noche. Claro, cuando escuchamos “chucherías” no nos lo pensamos dos veces. ¿Disfraz? Por supuesto no teníamos, ni falta que nos hacía. Algo encontraríamos por casa. Acabamos disfrazadas de delincuentes con gorro de lana y un pasamontañas/bufanda/puff. Rakel iba de asaltante serio, bien vestida de negro. Lo mío ya era otro cantar. Mi gorro era amarillo, un modelo que regalaban con la revista Minnie Disney, y llevaba subido hasta la nariz un puff a juego. Nos pusimos también gafas de sol, por aquello de ser irreconocibles. Mis monturas, por supuesto, también amarillas. Ante todo, conjuntada. Con estas pintas salimos a la calle y nos reunimos con el resto, que se escondían tras máscaras de Scream y colmillos sangrientos. No sé qué recorrido hicimos ni si nos lanzaron muchos improperios cuando llamamos a los timbres ya entrada la noche. Lo que sí recuerdo es llamamos a casa de una señora que, muy amable, nos dio peras y galletas para todos. En otras viviendas también nos regalaron cosas. Regresamos a casa contentos con nuestro botín guardado en bolsas de plástico.

Tiene mérito que no nos cerrasen la puerta en las narices cuando decidimos poner en práctica el “truco o trato” en pleno corazón de Milagro. Aquí, desde siempre, hemos celebrado Todos los Santos, una fecha con sentido. De hecho, en muchos lugares los cementerios se cuidan con más mimo para ese día, limpiando las lápidas y colocando flores nuevas. Aunque a los que se fueron les recordamos todos los días, el 1 de noviembre es una fecha especial. En Milagro, por ejemplo, desde hace semanas muchas mujeres (todavía se ve a pocos hombres barriendo el camposanto) acuden a eliminar las malas hierbas de las lápidas y a quitar tierra y polvo. También encargan ramos en la floristería que convierten el lugar en un jardín. No suelo acudir a los cementerios, me resulta difícil mantener el temple frente a la tumba de un ser querido y pienso que se puede rezar en todas partes. Pero entiendo ese encuentro. Y esos gestos de adecentar las tumbas, limpiar los caminos y comprar flores no sólo son un retal de tradición, sino también una muestra de amor, dignidad y esperanza.


*Las calabazas y el crisantemo, tomados de Google.

4 comentarios:

B dijo...

Yo debo ser la excepción. Quiero decir, que ni celebro Halloween (exceptuando el año pasado que me disfracé y me lo pasé como una enana)ni celebro todos los Santos. Es que los cementerios grandes me dan un repelús y una tristeza tan descomunal que hago todo lo posible por no pisarlos. Y además, para enviar flores a una tumba, no creo que sea obligatorio hacerlo el 1 de noviembre.

Leire dijo...

Cierto, B. Se pueden enviar flores durante todo el año :)

Despistada dijo...

Me ha gustado tu celebración de Halloween a los once años, tu sencilla, nunca! toda conjuntada...jaja

Mi nick lo he escogido por una anécdota (queda bien asi) que viví este año. La tarde del 31 de octubre, estaba en León, fuimos a tomar algo...vi a unas chicas, pensé que iban disfrazadas para esa gran noche.....no lo iban...
Aun asi, estaba muy currado su maquillaje y vestimenta.

En cuanto a Todos los Santos, tampoco soy muy partidaria de entrar al cementerio, pero me parece fenomenal que se les dedique un dia. Es muy bonito.
Un saludo.

Leire dijo...

Grande tu aventura leonesa, jiji.