viernes, 8 de octubre de 2010

Lo merecía Cormac McCarthy

Faltaban días para su estreno y Zuriñe y yo ya estábamos mirando la cartelera, huyendo del trailer para no ver nada, criticando la parka que le habían puesto a Viggo Mortesen para interpretar el papel. Se estrenó un viernes. Acudimos a los cines Saide, en la avenida Carlos III de Pamplona, creo que a la sesión de de las ocho y media de la tarde. Entramos a la sala con ilusión, con ganas de ver cómo habían adaptado a la gran pantalla una de nuestras novelas predilectas: La carretera, de Cormac McCarthy (Rhode Island, Estados Unidos, 1933). Disfrutamos de la película, que tiene una fotografía fantástica, nos emocionamos, sentimos de nuevo el terror, la angustia y la destrucción mezclados con el amor entre un padre y un hijo que luchan por sobrevivir. Después de la película, con el cubo de palomitas casi sin tocar, la comentamos. Consideramos que habían trasmitido muy bien algunos sentimientos, que algunas escenas que nos habíamos imaginado mientras leíamos eran muy parecidas a la adaptación. Otros aspectos, como el peso de la esposa y madre, habían eran distintos. Y todos estos sentimientos, una miscelánea de pánico, dolor y esperanza ante la destrucción total de la vida, que también experimentamos al ver la cinta, fueron superiores al leer la novela. Una obra que no puedes dejar de leer aunque duele. Es una prosa directa, sin recargas. No sobra ni una palabra. Y yo, con estas líneas, insisto: el Nobel de Literatura lo merecía y lo merece Cormac McCarthy.

2 comentarios:

B dijo...

A mí la película me gustó, pero me dejó fría. La fotografía fenomenal, pero la angustia y la desesperación de toda la novela se transmitieron en pocos momentos. No sé qué pasa con las obras de McCarthy, pero siempre que las llevan al cine, algo falla. No sé si habrás visto la adaptación de All the pretty horses (Todos los caballos bellos); un auténtico bodrio. A mi McCarthy me gusta un montón, y su trilogía de la frontera es fantástica. Meridiano de Sangre, menos conocido, es muchísimo mejor libro que La Carretera (desde mi punto de vista), y es necesario tener el estómago bien templadito para leerlo. Aún así, creo que le falta un empujoncito más para que le den el Nobel. Eso, o que salden las cuentas pendientes antes de dárselo a él. Yo no les perdono lo de Delibes.

Zuriñe Lafón dijo...

Disfrutamos esa película como niñas de cinco años viendo alguna de Disney. ¡Qué ganas teníamos, eh Leire!

Sí, te doy la razón, y ya lo hablamos. El suspense y la tensión del libro no se vive en la película. La madre sobra (mucho). Aunque pienso que fue hecha con mucho respeto hacia la novela original. Ese Nobel, sin comentarios.

Gracias por esta entrada, Leire.
Abrazote, Zuri