martes, 20 de diciembre de 2011

Regreso al universo Burton antes de Navidad

La Ciudad de Halloween es una urbe poblada de brujas, monstruos y fantasmagóricas criaturas que vive por y para la celebración de Halloween. Su estrella es Jack Skellington, un altísimo esqueleto que consigue aterrorizar a cualquiera. Todos le adulan, le idolatran, pero él está triste y lleno de dudas. En un paseo acompañado por Zero, su perro fantasma, llega a La Ciudad de la Navidad, un lugar donde las sonrisas, las luces y los regalos protagonizan las calles. Jack regresa a su hogar fascinado e intenta explicarse a sí mismo y a sus vecinos en qué consiste la Navidad y llevarla a cabo. Este es el cuento que narra Pesadilla antes de Navidad, una película de animación dirigida por Henry Selick y producida por Tim Burton y Denise DiNovi en 1993.

A través de los divertidos y singulares personajes y la gran presencia de la música, la historia va relatándose como una fábula de aventuras. El nudo de este peculiar cuento musical se aprieta cuando el espíritu navideño choca con la peculiar forma de vida de los habitantes de Ciudad de Halloween. La historia funciona muy bien porque la acción no se detiene, anima a seguir la aventura con un ritmo muy marcado por la música. Además, también cuenta la historia de amor entre Sally, la muñeca de trapo, que quiere a Jack en silencio.

La película, a pesar de no ser dirigida por Burton, sí parte de una idea suya y en ella se encuentran muchos elementos de ese universo Burton inconfundible que aparece en sus trabajos: personajes caricaturizados, canciones muy rítmicas, pegadizas, y un mundo fantástico de artefactos y magia. Casi 80 minutos de cuento para disfrutar de una entrañable pesadilla antes de la Navidad.

*En la imagen, de Touchtone, Jack, vestido de Papá Noel, entrega un regalo a un niño.


jueves, 15 de diciembre de 2011

Un mundo contenido en una habitación

El salón de un hogar aparentemente apacible se convierte en un ring de boxeo dialéctico. El matrimonio Cowan ha acudido a la vivienda de los Longstreet para resolver de forma 'civilizada' el enfrentamiento entre sus dos hijos. En la pelea, el niño de los Cowan ha golpeado con un palo al de los Longstreet, dejándole un ojo morado y dos dientes rotos. Esta es la historia que presenta Un dios salvaje, película dirigida por Roman Polanski y basada en la obra teatral homónima (Carnage en su título original) de la dramaturga y escritora Yasmina Reza, con la que el cineasta ha escrito el guión de la cinta.

La riña entre los dos niños, que se ve en las primeras imágenes del filme, es sólo un preámbulo de la pelea que sucede en el piso de los Longstreet, donde se desarrolla toda la acción, y que no sólo enfrenta a los dos matrimonios, sino a los propios esposos entre sí. A través de una conversación que va prolongándose y que tiene lugar casi todo el tiempo en la sala de estar del apartamento (con algunos momentos en el cuarto de baño, la cocina o el rellano del edificio), los cuatro personajes van mostrando su carácter y sus miserias.

Con un guion muy ciudado, efectivo e hilarante, la historia sacude las apariencias para retratar a un ritmo trepidante cómo son en realidad esos padres presuntamente educados y bienintencionados. La interpretación de los cuatro personajes es magnífica. Kate Winslet y Christoph Waltz dan vida a Nancy y Alan Cowan, mientras que Jodie Foster y John C. Reilly encarnan a Penélope y Michael Longstreet. Los defectos, prejuicios y excentricidades de los cuatro personajes van planeando desde inicio, pero nada vaticina cómo irá desarrollándose el diálogo que los descubrirá al extremo.

A lo largo de los 80 minutos que dura la película, se suceden situaciones tan divertidas que el espectador no puede separase de la historia. Los personajes se enroscan cada vez más en sus trapos sucios, en su torpeza, y las declaraciones cordiales, a la vista hipócritas, dan paso a actitudes que derrumban los pilares que al principio enarbolaban. Esta historia retrata con grandes dosis de humor e ironía problemas de las relaciones humanas, de las apariencias, de los instintos, todo contenido en una sala en ebullición.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Abrazar la disCAPACIDAD a través de la fotografía

El virus más positivo se extiende imparable. Contagia muy rápido porque se acerca con una sonrisa, con un abrazo. Es el Síndrome Up, una forma de vivir llena de entusiasmo, que lucha contra las dificultades con fuerza e ilusión. Desde ayer, este virus cargado de energía positiva dibuja sonrisas a través de 24 fotografías en 13 paneles instalados en la calle García Ximénez de Pamplona, realizadas por los fotógrafos José Carlos Cordovilla, Jesús Caso y Sergio Moleres. Sus protagonistas son niños y jóvenes con disCAPACIDAD acompañados por sus familiares, que desde los paneles de 1,5 x 1,5 metros transmiten esa ola de positividad e ilusión que hace latir el corazón de la Asociación Síndrome Up, fundada por Iñigo Alli y Mariano Oto, padres de una niña y un niño con Síndrome de Down, respectivamente. Síndrome Up anima a las personas a abrazar la disCAPACIDAD y a darse cuenta de que lo importante son las personas. Además de esta preciosa exposición, que podrá visitarse a cualquier hora hasta el próximo día 17, los días 16 y 17 se celebra el Congreso Síndrome Up en Civican.

Tengo muchas ganas de ir esta semana a Pamplona y disfrutar in situ de las fotografías, de esas sonrisas enormes y esas miradas brillantes que por ahora sólo he podido ver a través de las redes sociales y los medios de comunicación. Si estáis allí, aprovechad para visitarla y dejaos contagiar. En mayo, Síndrome Up organizó una gala benéfica para recaudar fondos. Allí se instaló un gran mural rodeado de globos en el que los asistentes iban escribiendo sus mensajes, todos llenos de positividad, emoción y mucho cariño. Las ideas y la energía que transmitían esas anotaciones son el material que forma los sueños Up, unos sueños que gracias a todas las personas que forman parte del equipo Síndrome Up se están haciendo realidad. ¡Enhorabuena por vuestro trabajo y por esta estupenda exposición!

Este es el making off de la exposición :)



Podéis ver más información sobre Síndrome Up en su web y blog :)

jueves, 8 de diciembre de 2011

El Tintín de Spielberg

Atrapa a niños y a mayores. Desde el inicio, el Tintín de Steven Spielberg fascina por la calidad de su imagen y por las trepidantes aventuras que ya creó Hergé en el cómic. Las escenas de Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio reviven ese universo emocionante lleno de intrigas, acción y humor. En esta historia, el famoso y joven reportero, interpretado por Jamie Bell, compra la maqueta de un barco en un mercado ambulante que contiene una pista clave para localizar un viejo tesoro perteneciente a un pirata. Pronto se ve envuelto en una trama llena de secretos que despertará su enorme curiosidad y le llevará a vivir grandes emociones a bordo de un barco, pilotando una avioneta o en una ciudad cercana al desierto. Irá acompañado de su inseparable perro Milú y del capitán Haddock (Andy Serkis), además de las cómicas apariciones de los policías Fernández (Nick Frost) y Hernández (Simon Pegg). Juntos se enfrentarán al malvado Ivan Ivanovitch Sakharine (Daniel Craig) y a su banda, que querrán hacerse con en legendario tesoro. La cinta recoge parte de las aventuras de tres historias de la saga (El cangrejo de las pinzas de oro, El secreto del Unicornio y El tesoro de Rackham el Rojo) y se remonta a un enfrentamiento a muerte entre un antepasado del villano, Rackham el Rojo, y de Haddock, Francisco De Hadoque

El espectador, sea seguidor o no del personaje de cómic, queda cautivado por una historia entretenida, directa y mágica, que sigue en sus hallazgos al avezado periodista, siempre atento a cualquier pista que le ayude a esclarecer el misterio. En los ingredientes de esta aventura, creada con las mejores técnicas de animación, no falta ni un detalle, desde agitadas persecuciones, a batallas de bucaneros pasando por arriesgadas y divertidas artimañas para reparar un motor averiado. Tintín cobra vida sin abandonar su aspecto de personaje de tebeo y se gana desde el comienzo la simpatía del público. Un público a buen seguro que no le dejará solo ante el peligro en las próximas aventuras.

*En la imagen, de Sony/Paramount, Tintín y el capitán Haddock

martes, 29 de noviembre de 2011

Conocer a los escritores desde sus otros oficios

Afirmaba la escritora Flannery O´Connor (Georgia, Estados Unidos, 1925-1964) que “la ficción trata de lo humano, y estamos hechos de polvo. Si se desprecia el cubrirse de polvo, entonces no se debe intentar escribir ficción”. Eliminaba así cualquier atisbo de divinidad en la labor literaria y destacaba que es un trabajo muy duro. Un enorme grupo de escritores a lo largo de la historia comparten y confirman la aseveración. Muchos, además, incluso demostraron que eran capaces de cubrirse con el polvo de la literatura y también con el de otros oficios que les permitieron sortear el hambre y sobrevivir. El libro Trabajos forzados. Los otros oficios de los escritores, de la italiana Daria Galateria (Roma, 1950) y traducido al español por Félix Romeo (Editorial Impedimenta, 198 páginas) da cuenta de las diversas profesiones en las que trabajaron reconocidos escritores del siglo XX como Jack London, Dashiell Hammett, Franz Kafka y George Orwell.

La obra, dividida en 24 capítulos, uno para cada escritor, más una introducción que actúa como marco, narra a buen ritmo los aspectos más interesantes e increíbles de sus biografías. Entre ellos, relata las aventuras de Lawrence de Arabia, que viajó Oriente como soldado y arqueólogo; los trayectos del aviador Antoine de Saint-Exupéry; y la retahíla de trabajos que desempeñó Maxim Gorki, como repartidor, pinche de cocina, pescador y empleado en una zapatería. Los relatos son como pequeños cuentos, directos, con gancho, pero con una documentación muy rica, apoyando en datos cada afirmación e incluyendo declaraciones que dejaron por escrito los autores. En ellas, reflexionan sobre su vida y su trabajo. Recoge, entre otras, citas como la de Thomas Eliot, que se empleó como banquero: “La poesía no me ha sido de gran ayuda en mi carrera bancaria; en cambio, mi trabajo en la banca me ha permitido escribir mis poemas. Por la noche, no tenía el espíritu envenenado del trabajo del día y podía llevar adelante dos vidas intelectuales distintas”.

Rememora palabras como las de Charles Bukowski, que desempeñó diversos trabajos, como conductor para la Cruz Roja, empleado en un almacén y cartero, y escribía, comparándolo con las conferencias que impartía, que incluso le provocaban vómitos, que “es más fácil trabajar en una fábrica. Allí no hay tanta presión”. Como escribió Giovanni Bogliolo en Book Avenue y se destaca en la contraportada de la obra: “Trabajos forzados constituye una excelente oportunidad para ver a los escritores desde una perspectiva inédita”.

Atestigua que vivieron situaciones de penuria, hambre, enfermedad, abandono, al tiempo que narra historias de superación e ingenio y aventuras fascinantes. Retrata el carácter peculiar de cada escritor, muchos de ellos con vocación nómada, su talento y su forma de abrirse paso en un mundo complejo, en el que la literatura se convertía en su cobijo y en su cárcel.

*En la imagen, un ejemplar de Trabajos forzados, que viaje en tren destino Pamplona. Gracias a Michelle Unzué por este estupendo regalo literario :) .

jueves, 24 de noviembre de 2011

Los buenos amigos

* La universalidad de la amistad en Cinema Paradiso y El viejo y el mar

Alfredo
, operario del cine de un pueblo italiano de finales de los 40, conduce al pequeño Totó a través de la magia de los rollos de película y le descubre los secretos del proyector. A miles de kilómetros de allí, en Cuba y en otro tiempo, el viejo Santiago enseña el oficio de la pesca al joven Manolín. Estas dos historias, literaria y cinematográfica respectivamente, atesoran dos hermosos relatos de amistad entre un maestro y su aprendiz. Alfredo y Totó son los protagonistas de Cinema Paradiso, una bella película de tributo al cine dirigida Giuseppe Tornatore en 1988. Por su parte, Santiago y Manolín viven en las páginas de El viejo y el mar, novela escrita en 1951 por el Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway. Ambas obras, que abordan en profundidad otros temas como la relación de un anciano pescador con la naturaleza, el respeto y la dignidad (El viejo y el mar); o el amor por el cine, la vida en la posguerra y el paso del tiempo (Cinema Paradiso), también dan cuenta de estas historias de amistad en las que se pueden encontrar algunos paralelismos.


En los dos relatos, los maestros enseñan su oficio al discípulo, al que profesan un gran cariño. Los jóvenes, a su vez, quieren y admiran al maestro y le ayudan ante las dificultades. Tanto el muchacho de El viejo y el mar como el niño de Cinema Paradiso no cejan en su empeño de permanecer junto a su amigo, al que ayudan en las dificultades: el viejo pescador lleva mucho tiempo si agarrar ni un solo pez y Alfredo pierde la vista en un accidente. Los maestros, llegado el momento, también recomiendan a los chicos lo mismo, que se marchen y cumplan sus sueños lejos de ellos. El viejo aconseja al muchacho seguir con la barca que le recomienda su familia, que sí pesca habitualmente, y el operador de cine pedirá a Totó, cuando ya es un joven: “¡Márchate! ¡No quiero oírte más! ¡Sólo quiero oír hablar de ti!”.

Aunque las dos obras narran y desgranan situaciones y temas muy diferentes, es interesante observar la belleza con la que cuentan las dos relaciones de amistad, las similitudes entre los comportamientos de los personajes, su universalidad, la empatía que surge con el lector y con el espectador. Sus estilos narrativos también son distintos desde la base por tratarse de dos artes diferentes, la literatura y el cine, pero en esas diferencias tan ricas, los parecidos dan cuenta de la importancia de la amistad, del valor de esa figura que transmite su sabiduría, tanto en aspectos más técnicos (la proyección de cine, la pesca...), como en el ejemplo personal insustituible (el esfuerzo, la curiosidad, la dignidad, el tesón...).

Tanto Cinema Paradiso, que consiguió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, como El viejo y el mar, galardonado con el premio Pulitzer en 1953, son historias que funcionan siempre, cautivando a quien las lee o ve por su fuerza a la hora de transmitir sentimientos.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Viajar al ritmo de Cuba

Para conocer cualquier lugar hace falta tiempo, mucho tiempo, para acercarse, detenerse y sentir el corazón de la tierra. Y eso es lo que hace el periodista César G. Calero en su libro Cuba a cámara lenta. Retrato de una isla impredecible, un excelente obra de periodismo viajero, ganadora del Premio Eurostars Hotels de Narrativa de Viajes 2010, que nos conduce a través de la perla del Caribe. Con sus reportajes, el lector sale de las rutas habituales y conoce una Cuba distinta, un lugar fascinante que late a su ritmo. Uno de los aspectos más interesantes de este libro son sus personajes, cubanos de la costa y del interior que cuentan su historia como sólo ellos, que la han vivido y la viven en su piel, pueden contarla. Y Calero nos conduce hasta ellos a través de su propia experiencia en la isla, donde fue corresponsal durante 5 años. Consigue retratarla con destreza rompiendo tópicos, con cariño y humor, pero sin dejar de lado la crítica. Logra marcar el ritmo, el tiempo cubano, que uno pronto se da cuenta que fluye de forma distinta a cualquier otro lugar, a través de algunas de las historias que atesoran La Habana, Santa Clara, Santiago, Baracoa... También destaca la labor documental del autor, que aporta información histórica y reflexiones de otros autores, que se entrelaza en sus crónicas. Da cuenta del ingenio insuperable de los cubanos para salir adelante, de testimonios increíbles de inmigración, de historias del azúcar, de la Revolución, de locales que cuidan el arte y luchan por la libertad, de la dejadez mísera que asola muchos lugares, de las tradiciones que siguen vivas..., narrado siempre con voces cubanas. En la imagen, el ejemplar de Cuba a cámara lenta que me prestó Nerea Alejos. ¡Gracias! :)

martes, 25 de octubre de 2011

La era W' shape

Ahora, a las fajas de toda la vida se les llama W' shape. Y una se entera así, de sopetón, cuando pasa por el escaparate de una lencería. Ahí está ella, una modelo divinísima y delgadísima, con su piel de Photoshop, enfundada en una faja como las de las abuelas. Pero con glamour, me dirán... ¡Ja! No hace tanto tiempo de Bridget Jones y sus bragas enormes... Pero así andan las modas. Por eso muchas vivimos con el miedo de que vuelvan las campanas excesivas o las hombreras gigantes.
Eso sí, para miedo el que desprenden las miradas de muchos hombres cuando van de compras con sus mujeres. No hay más que verlos frente a la puerta de Zara vigilando las bolsas a distancia, como si la cosa no fuese con ellos, con cara de llevar puesta una W' shape anticelulítica. Y no les culpo. Ir de compras, y más en cambios de estación (no digamos ya en rebajas), está ganando puntos para convertirse en un deporte olímpico. En los entrenamientos, cuando se visitan fugazmente las tiendas, todas las prendas son estupendas para renovar el armario. Mira qué falda tan mona; quiero unas botas de ante; han vuelto los chalecos de pelo... Pero cuando llega el día del partido, allí no hay faldas, ni ante, ni pelo... Al menos no de tu talla, ay. ¿La gente cuándo se compra las botas? ¿En agosto? Los gruñidos son el himno de este ejercicio de riesgo. Yo-por-ese-abrigo-ma-to. Cuando ya, bizca de lidiar con las tallas (XS, S, M, L...), la atleta llega a la meta, la caja registradora, la Visa se queda temblando. No ha comprando ni falda, no botas, ni chaleco, pero sí una utilísima camiseta sin espalda, unos leggins fucsias, y por supuesto, ¡una W' shape para lucir el vestido vintage de terciopelo! Sale de la tienda triunfal y el animador desanimado que le espera carga con las bolsas como si fuese el ayudante de la mismísima Carrie Bradshaw en Sex and the city. Sólo falta un ritmo: Pretty woman, walking down the street...

*
Mi columnita publicada en La última...y a casa del suplemento DFD de Diario de Navarra el 21 de octubre de 2011.

lunes, 24 de octubre de 2011

No habrá paz para los malvados

Santos Trinidad, protagonista No habrá paz para los malvados, es un policía de pasado turbio y presente acabado que se ve envuelto enuna compleja trama después de un triple asesinato. La película, dirigida por Enrique Urbizu, desarrolla la acción, siempre a buen ritmo, a través de las averiguaciones de Santos, de la policía que cubre el caso y de la juez encargada del mismo. Resulta difícil explicar detalles de este filme sin acabar destripando datos fundamentales, así que haré dos breves apuntes por los que merece ir a ver esta película. En primer lugar, por el fantástico personaje de Santos, con una interpretación magistral de José Coronado. La caracterización es soberbia. Más allá del aspecto físico cuidado al detalle (barba de varios días, greñas...), son interesantes sus movimientos, sus expresiones, su gusto por el alcohol, por los locales sórdidos..., y esa mentalidad policial, estratégica, observadora, que le acompaña en todo momento. En segundo lugar, la ambientación recreada a la perfección: esos bares españoles clásicos, con su máquina tragaperras, el fútbol en la televisión, el suelo pringoso, los carajillos e incluso cubatas a media tarde (sobre todo si tienen clientes como Santos Trinidad)... También el retrato de esos ambientes sórdidos de la noche, de clubes de alterne, de calles y polígonos oscuros... Y, por último, el mensaje final que deja la película.

miércoles, 12 de octubre de 2011

La piel que habito

Robert Ledgard es un reconocido cirujano plástico obsesionado con crear una piel artificial para humanos que hubiese podido salvar a su esposa, que sufrió graves quemaduras en un accidente de tráfico. El proyecto será llevado al extremo de la obsesión, al tiempo que cumple una cruel venganza. Esta es la historia que narra La piel que habito, película inspirada en la novela La tarántula, de Thierry Jonquet, y dirigida por Pedro Almodóvar. Desde el comienzo del filme, la trama va arrojando y recogiendo las piezas que forman este thriller brutal protagonizado por Antonio Banderas, en el papel de Ledgard, y Elena Anaya, como Vera, la joven que vive junto al doctor y Marilia (Marisa Paredes), el ama de llaves de la finca El Cigarral. El suspense juega con giros temporales, al estilo de otras cintas del manchego, como la reciente Los abrazos rotos. Penetra poco a poco en la mente del médico, en su obsesión, en su locura. Y, a la vez, desnuda la historia de Vera, un personaje inquietante bordado por Anaya, a un ritmo cada vez más cautivador. La piel que habito relata con maestría una obsesión desbordada en consecuencias casi inimaginables, una angustia interior en torno a la identidad, un terrible secreto que se va dibujando a través de símbolos. Construye un puzzle en el que todos los detalles cuentan. Y esa intensidad con la que cuentan las buenas narraciones, las buenas películas, es uno de los elementos más valiosos porque cautivan, sacuden por dentro.

lunes, 10 de octubre de 2011

El árbol de la vida

El arbol de la vida, de Terrence Malick, es una película tan contemplativa y poética que resulta encriptada. No existe un hilo narrativo al uso, por lo que seguirla es muy complejo. La historia comienza cuando una familia es sacudida por la muerte de un hijo y debe afrontar la pérdida y la ausencia. Y esa difícil situación de enfrentarse cara a cara a la muerte se va uniendo en una especie de ciclo en que el que la vida y la muerte confluyen, recreándose en cientos y cientos de imágenes distintas y fundidos en negro, que van sucediéndose con excesiva lentitud y que remiten al origen de la vida en el mundo. No acostumbro a leer las críticas de las películas antes de verlas porque me gusta acercarme a las historias sin prejuicios, por lo que este filme fue algo completamente insesperado. Luego pude leer en la red que en algunos cines incluso habían optado por devolver el dinero de las entradas a los espectadores si pasado cierto tiempo deseaban abandonar la sala. Y es que resulta pesada, difícil, supone intentar descifrar un simbolismo casi jeroglífico que reconozco no llegué a entender. Como escuché a un espectador antes de entrar en la sala, "dicen que o te encanta o te vas del cine". Lo seguro es que no deja indiferente. Para mí, es una historia que no funciona, aunque supongo que la intención del autor no es narrar, sino quizá hacer observar o pensar sobre situaciones a través de imágenes y música cuidadísimos, con una excelente fotografía y sonido.
En la imagen, el señor O"Brien, interpretado por Brad Pitt, carga a su hijo Jack, encarnado por Hunter McCracken. El elenco lo completan Jessica Chastain, Sean Penn, Laramie Eppler, Tye Sheridan y Fiona Shaw.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Mysterious distance

La canción del tocadiscos se detuvo y ella rompió a llorar. Estaba sola en su habitación y yo escuchaba el llanto desde la mía. Quise salir, tocar su puerta, darle un abrazo y pedirle que no llorase. Pero seguí oyendo sus lágrimas. Apoyé la cabeza contra la pared para escucharla mejor. Noté que se levantaba de la cama. Imaginé que estaría buscando un libro viejo de poemas que leía siempre antes de acostarse. Recitó en voz alta unos versos que no soy capaz de recordar. Entonces volvió a sonar la misma canción. In the mysterious distance between a man and a woman... Y yo me quedé tumbado como un imbécil al otro lado del tabique.


martes, 27 de septiembre de 2011

Estrés 'low cost'

Cuando la gente se pone exótica me echo a temblar. "Que sí, que yo volé a Oslo por 12 euros ida y vuelta", dice uno. "Bah, mi prima fue a Marrakech por 6", presume otra. Tentada por las leyendas del low cost, intentas hacerte con un buen chollo. Entrar en la web de una de esas aerolíneas es lo más parecido a experimentar los vaivenes del Ibex 35. Que si ayer el billete valía 20 euros sin tasas, que si a las dos se había puesto en 35, que ahora ha bajado a 15... ¿Pero has sumado las tasas? Hay brokers neoyorquinos que sufren menos estrés que los turistas con bajo presupuesto. ¡Y no se te olvide que sólo llevas el equipaje de mano! 55x40x20, el 90-60-90 de las maletas. Tiene que entrar todo, desde la cámara de fotos hasta las 'botas por si acaso' pasando por la guía que te ha prestado tu vecino del quinto. Y así estás, en la puerta de embarque poniéndote un abrigo encima de otro para no acabar en Bratislava con las bermudas de Salou. Y eso que aún no cargas con el arsenal de souvenirs: para mamá, para el novio, para la resabida prima de Marrakech... Todo para que al subirte al avión el del asiento de al lado te diga que consiguió el billete por 9,99 euros y, lo peor, que lo compró la semana pasada. ¡Y tú ya estabas buscando vuelos para el puente foral!
No pasa nada. El show está a punto de empezar. ¡Rasca y gana! "Compre un cupón y hágase con el coche", te citan las azafatas de la tómbola aérea mientras te ofrecen distintas delicatessen. Al fin, quizá con un frasco de perfume que nunca planeaste sumar al equipaje, llegas al aeropuerto de destino, supuestamente el de la capital, de la que dista 70 kilómetros. Coges un tren. Y una línea de metro. Te equivocas. Cambias. ¡Que sea este, please! Preguntas. No entiendo ni papa del inglés de este tío. Calma. Cuando llegues podrás descansar en el estupendo colchón de látex de cinco centímetros del Bed and breakfast que te ha recomendado tu vecino el de la guía.

*Otra de mis columnitas publicada en "La última...y a casa", del suplemento DFD de Diario de Navarra, el 23 de septiembre de 2011 :) El suplemento, con todas las actividades para el fin de semana, reportajes, música, cine, pasatiempos, escapadas..., todos los viernes gratis con el Diario.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Noches 3.0

Sin entradas. Así se quedó una amiga mía el jueves pasado a las puertas de Marengo. No entendí. ¿Aquí? ¿En Pamplona? No puede ser. Si la semana anterior sólo faltaba en la pista el clásico arbusto rodando cuando va a llegar el malo del Oeste... Pero pronto ella me hizo comprender. Sí, chica, el primer jueves universitario. ¡Ah, claro, se ha abierto la veda! Seguramente me hubiese enterado si a través de Facebook o Tuenti, hubiera recibido algún "evento", pero cuando acabas la universidad, esos avisos pasan a mejor vida. Queda algún resquicio cuando recibes, casi por error, una invitación a un Crazy Wednesday pero, por lo demás, c'est fini. Y estar al día en estas redes no sólo influye en pillar esas cotizadas entradas a tiempo, sino también durante la fiesta y la resaca. Antes de salir, empiezan a sacudir estados de Facebook cada vez más prometedores. Porque esta noche vamos a darlo todo; porque, como cantarían Hombres G, me iré arrastrando a casa (o a clase) con la sonrisa puesta... Llegado el momento, Yamaguchi es un ir y venir de vasos de plástico, colegas que se abrazan y con Twitter ya saben hasta en Pekín que Fulanito va por el tercer ron con maracuyá. Botellón sí, pero de nivel #porquenosotroslovalemos. En el bar, el relato de la noche es un minuto a minuto estilo partido de fútbol:
Menuda cola.
Hemos cogido buen sitio.
¡Mierda, se ha hecho pasillo!.
Para ligar ya no se pide el número de teléfono. Ahora lo suyo es especificar tu Facebook, y a ver quién es el guapo que escribe un nombre y dos apellidos en un iPhone bajo las luces de neón mientras suena Danza Kuduro. Lo del Oeste se traslada a la hora de recoger del ropero bolsos y chaquetas. Ahí sólo sobrevive el más fuerte. Y al salir, cobran sentido grupos de Facebook como "pensar en la teletransportación a la hora de volver a casa". Pero la realidad se impone: espera eterna de la villavesa o el taxi. #haycosasquenocambian.


*Publicado el 16 de septiembre en el primer número del suplemento DFD de Diario de Navarra. Mi primera columnita publicada.

martes, 20 de septiembre de 2011

Baño de rock mexicano

¡Más vale tarde que nunca! Regreso, de nuevo con el Equipaje sin deshacer, después de estos meses de silencio. Y lo hago con el mejor ritmo, el del rock mexicano. Esta es la crónica que publiqué en Diario de Navarra del concierto que ofreció Maná el sábado en Bilbao. Inolvidable. Se la dedico, sobre todo, a esa hermandad vizcaíno-guipuzcoano-colombiano-pucelano-navarra que hicimos. ¡Gracias a todos! ¡Y viva Maná y México!

Maná empapa con su lluvia rockera a miles de seguidores en Bilbao


Nada más iniciar el concierto, comenzó a llover. Pero los causantes no fueron los nubarrones que descargaban el sábado en la calle, sino los que giraban en una sábana semitransparente que ocultaba el escenario del pabellón Bizkaia Arena, en el Bilbao Exhibition Center (BEC) de Baracaldo. Y no era una lluvia cualquiera, era la Lluvia al corazónde Maná. Fue una tormenta de rock con sabor mexicano que empapó desde el principio a los miles de seguidores que acudieron a la cita, desde vascos, navarros y latinoamericanos hasta cántabros, pucelanos y madrileños.

Muchos llevaban cuatro años esperando el regreso de los de Guadalajara (Jalisco), que en Pamplona tocaron el 16 de junio de 2007, y todos querían darse un baño de rock latino. La banda saltó al escenario alrededor de las diez y media de la noche, donde ofrecieron un espectáculo soberbio lleno de elementos audiovisuales y juegos de luces, fuego y colores.

Complicidad con el público

"¡¡Bilbao, les hemos extrañado muchísimo!! ¡¡Lo vamos a pasar de putísima madre!!", clamó Fher Olvera, vocalista y guitarra. El chaparrón rockero siguió llegando a todos los rincones del recinto, que se trasladó al Toledo de 1595 gracias a una laboriosa puesta en escena para escenificar El Espejo y Sor María. El grupo estuvo acompañado por tres violines y un violonchelo, además de varios hombres vestidos de monjes que caminaron por el escenario provistos de incienso, que imprimió más magia a ese retorno al medievo.

La complicidad de los mexicanos con el público fue completa y los seguidores no cesaron de corear entusiasmados todas sus letras. En su tormenta de amor, pasión y esperanza no faltaron clásicos como Oye mi amor, Te deseo, Rayando el sol, Clavado en un bary Corazón espinado, además de canciones de trabajos más recientes como Manda una señal, Bendita tu luz y Amor clandestino, actual single de su último álbum, Drama y luz. Dentro de los temas de amor desgarrado el cantante dedicó Mariposa traicionera a "todos esos chavos como yo que les gustan las mujeres que se portan mal"; y en el turno de la emotiva Vuela libre paloma, que Fher compuso para "una guerrera", su madre, fallecida el año pasado, las dedicatorias fueron para ella, para una mujer que perdió a su hijo y para "todos los que se fueron al cielo volando como palomas". La nota más reivindicativa la puso un impresionante Latinoamérica en el que las banderas de los países latinoamericanos se alternaron en una pantalla gigante, hasta que se unió la ikurriña a la bandera mexicana, símbolos que el vocalista paseó luciendo una camiseta del Athletic de Bilbao.

Uno de los momentos más apoteósicos fue el solo que protagonizó Alex El animalGonzález, batería del grupo, que tocó su instrumento de frente, de pie e incluso de espaldas sobre una plataforma móvil giratoria. La banda (Fher, Álex, Sergio y Juan) también se movió a un escenario colocado en la pista, frente en el que tocaron bises de El rey, Se me olvidó otra vez, Eres mi religión y Vivir sin aire, que una afortunada joven del público disfrutó junto a la banda en el escenario. También la suerte le sonrió al guitarrista bilbaíno Daniel Martínez Puente, que ganó el concurso para músicos locales que organiza el grupo en las ciudades a las que lleva su gira. El joven tocó con ellos Me vale en el escenario principal. Tras algo más de dos horas de concierto, Maná echó el ancla en El muelle de San Blas entre agradecimientos, aplausos y miles de sonrisas dibujadas por su lluvia rockera.


lunes, 30 de mayo de 2011

Señoriño

Así comienza Señoriño, una columna preciosa de Paco Sánchez publicada en el número mayo-junio de la revista Nuestro Tiempo.

A la iglesia de Santa Lucía, una de las pocas con torre y campanas que quedan en el centro de La Coruña, se accede por una escalera breve, seis o siete peldaños, en la que suelen alinearse a izquierda y derecha los mendigos. Hasta hace poco eran mendigos locales que fueron desalojados con amenazas por un grupo de mendigas extranjeras y profesionalizadas. Por lo visto, la ubicación de cada quién tiene su relevancia y su prestigio, aunque no he conseguido saber si estar a la derecha o a la izquierda, más arriba o más abajo en las escaleras es mejor o peor. Los feligreses suben regateándolos, también dialécticamente, porque dicen de todo con argumentos que varían no ya de semana en semana, sino incluso de un minuto para el siguiente. Prefieren a los mayores por razones obvias: basta con ponerse delante de ellos para bloquearlos y evitar que avancen. Se sienten, entonces, más indefensos y propenden a salir de la situación con una limosna rápida, que nunca es rápida: entre que encuentran la cartera, la abren, buscan el dinero y se lo entregan, da tiempo a que alguien se ocupe de otras pertenencias suyas más expuestas.

Podéis seguir leyéndola aquí. Fantástica.