martes, 27 de septiembre de 2011

Estrés 'low cost'

Cuando la gente se pone exótica me echo a temblar. "Que sí, que yo volé a Oslo por 12 euros ida y vuelta", dice uno. "Bah, mi prima fue a Marrakech por 6", presume otra. Tentada por las leyendas del low cost, intentas hacerte con un buen chollo. Entrar en la web de una de esas aerolíneas es lo más parecido a experimentar los vaivenes del Ibex 35. Que si ayer el billete valía 20 euros sin tasas, que si a las dos se había puesto en 35, que ahora ha bajado a 15... ¿Pero has sumado las tasas? Hay brokers neoyorquinos que sufren menos estrés que los turistas con bajo presupuesto. ¡Y no se te olvide que sólo llevas el equipaje de mano! 55x40x20, el 90-60-90 de las maletas. Tiene que entrar todo, desde la cámara de fotos hasta las 'botas por si acaso' pasando por la guía que te ha prestado tu vecino del quinto. Y así estás, en la puerta de embarque poniéndote un abrigo encima de otro para no acabar en Bratislava con las bermudas de Salou. Y eso que aún no cargas con el arsenal de souvenirs: para mamá, para el novio, para la resabida prima de Marrakech... Todo para que al subirte al avión el del asiento de al lado te diga que consiguió el billete por 9,99 euros y, lo peor, que lo compró la semana pasada. ¡Y tú ya estabas buscando vuelos para el puente foral!
No pasa nada. El show está a punto de empezar. ¡Rasca y gana! "Compre un cupón y hágase con el coche", te citan las azafatas de la tómbola aérea mientras te ofrecen distintas delicatessen. Al fin, quizá con un frasco de perfume que nunca planeaste sumar al equipaje, llegas al aeropuerto de destino, supuestamente el de la capital, de la que dista 70 kilómetros. Coges un tren. Y una línea de metro. Te equivocas. Cambias. ¡Que sea este, please! Preguntas. No entiendo ni papa del inglés de este tío. Calma. Cuando llegues podrás descansar en el estupendo colchón de látex de cinco centímetros del Bed and breakfast que te ha recomendado tu vecino el de la guía.

*Otra de mis columnitas publicada en "La última...y a casa", del suplemento DFD de Diario de Navarra, el 23 de septiembre de 2011 :) El suplemento, con todas las actividades para el fin de semana, reportajes, música, cine, pasatiempos, escapadas..., todos los viernes gratis con el Diario.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Noches 3.0

Sin entradas. Así se quedó una amiga mía el jueves pasado a las puertas de Marengo. No entendí. ¿Aquí? ¿En Pamplona? No puede ser. Si la semana anterior sólo faltaba en la pista el clásico arbusto rodando cuando va a llegar el malo del Oeste... Pero pronto ella me hizo comprender. Sí, chica, el primer jueves universitario. ¡Ah, claro, se ha abierto la veda! Seguramente me hubiese enterado si a través de Facebook o Tuenti, hubiera recibido algún "evento", pero cuando acabas la universidad, esos avisos pasan a mejor vida. Queda algún resquicio cuando recibes, casi por error, una invitación a un Crazy Wednesday pero, por lo demás, c'est fini. Y estar al día en estas redes no sólo influye en pillar esas cotizadas entradas a tiempo, sino también durante la fiesta y la resaca. Antes de salir, empiezan a sacudir estados de Facebook cada vez más prometedores. Porque esta noche vamos a darlo todo; porque, como cantarían Hombres G, me iré arrastrando a casa (o a clase) con la sonrisa puesta... Llegado el momento, Yamaguchi es un ir y venir de vasos de plástico, colegas que se abrazan y con Twitter ya saben hasta en Pekín que Fulanito va por el tercer ron con maracuyá. Botellón sí, pero de nivel #porquenosotroslovalemos. En el bar, el relato de la noche es un minuto a minuto estilo partido de fútbol:
Menuda cola.
Hemos cogido buen sitio.
¡Mierda, se ha hecho pasillo!.
Para ligar ya no se pide el número de teléfono. Ahora lo suyo es especificar tu Facebook, y a ver quién es el guapo que escribe un nombre y dos apellidos en un iPhone bajo las luces de neón mientras suena Danza Kuduro. Lo del Oeste se traslada a la hora de recoger del ropero bolsos y chaquetas. Ahí sólo sobrevive el más fuerte. Y al salir, cobran sentido grupos de Facebook como "pensar en la teletransportación a la hora de volver a casa". Pero la realidad se impone: espera eterna de la villavesa o el taxi. #haycosasquenocambian.


*Publicado el 16 de septiembre en el primer número del suplemento DFD de Diario de Navarra. Mi primera columnita publicada.

martes, 20 de septiembre de 2011

Baño de rock mexicano

¡Más vale tarde que nunca! Regreso, de nuevo con el Equipaje sin deshacer, después de estos meses de silencio. Y lo hago con el mejor ritmo, el del rock mexicano. Esta es la crónica que publiqué en Diario de Navarra del concierto que ofreció Maná el sábado en Bilbao. Inolvidable. Se la dedico, sobre todo, a esa hermandad vizcaíno-guipuzcoano-colombiano-pucelano-navarra que hicimos. ¡Gracias a todos! ¡Y viva Maná y México!

Maná empapa con su lluvia rockera a miles de seguidores en Bilbao


Nada más iniciar el concierto, comenzó a llover. Pero los causantes no fueron los nubarrones que descargaban el sábado en la calle, sino los que giraban en una sábana semitransparente que ocultaba el escenario del pabellón Bizkaia Arena, en el Bilbao Exhibition Center (BEC) de Baracaldo. Y no era una lluvia cualquiera, era la Lluvia al corazónde Maná. Fue una tormenta de rock con sabor mexicano que empapó desde el principio a los miles de seguidores que acudieron a la cita, desde vascos, navarros y latinoamericanos hasta cántabros, pucelanos y madrileños.

Muchos llevaban cuatro años esperando el regreso de los de Guadalajara (Jalisco), que en Pamplona tocaron el 16 de junio de 2007, y todos querían darse un baño de rock latino. La banda saltó al escenario alrededor de las diez y media de la noche, donde ofrecieron un espectáculo soberbio lleno de elementos audiovisuales y juegos de luces, fuego y colores.

Complicidad con el público

"¡¡Bilbao, les hemos extrañado muchísimo!! ¡¡Lo vamos a pasar de putísima madre!!", clamó Fher Olvera, vocalista y guitarra. El chaparrón rockero siguió llegando a todos los rincones del recinto, que se trasladó al Toledo de 1595 gracias a una laboriosa puesta en escena para escenificar El Espejo y Sor María. El grupo estuvo acompañado por tres violines y un violonchelo, además de varios hombres vestidos de monjes que caminaron por el escenario provistos de incienso, que imprimió más magia a ese retorno al medievo.

La complicidad de los mexicanos con el público fue completa y los seguidores no cesaron de corear entusiasmados todas sus letras. En su tormenta de amor, pasión y esperanza no faltaron clásicos como Oye mi amor, Te deseo, Rayando el sol, Clavado en un bary Corazón espinado, además de canciones de trabajos más recientes como Manda una señal, Bendita tu luz y Amor clandestino, actual single de su último álbum, Drama y luz. Dentro de los temas de amor desgarrado el cantante dedicó Mariposa traicionera a "todos esos chavos como yo que les gustan las mujeres que se portan mal"; y en el turno de la emotiva Vuela libre paloma, que Fher compuso para "una guerrera", su madre, fallecida el año pasado, las dedicatorias fueron para ella, para una mujer que perdió a su hijo y para "todos los que se fueron al cielo volando como palomas". La nota más reivindicativa la puso un impresionante Latinoamérica en el que las banderas de los países latinoamericanos se alternaron en una pantalla gigante, hasta que se unió la ikurriña a la bandera mexicana, símbolos que el vocalista paseó luciendo una camiseta del Athletic de Bilbao.

Uno de los momentos más apoteósicos fue el solo que protagonizó Alex El animalGonzález, batería del grupo, que tocó su instrumento de frente, de pie e incluso de espaldas sobre una plataforma móvil giratoria. La banda (Fher, Álex, Sergio y Juan) también se movió a un escenario colocado en la pista, frente en el que tocaron bises de El rey, Se me olvidó otra vez, Eres mi religión y Vivir sin aire, que una afortunada joven del público disfrutó junto a la banda en el escenario. También la suerte le sonrió al guitarrista bilbaíno Daniel Martínez Puente, que ganó el concurso para músicos locales que organiza el grupo en las ciudades a las que lleva su gira. El joven tocó con ellos Me vale en el escenario principal. Tras algo más de dos horas de concierto, Maná echó el ancla en El muelle de San Blas entre agradecimientos, aplausos y miles de sonrisas dibujadas por su lluvia rockera.