martes, 25 de octubre de 2011

La era W' shape

Ahora, a las fajas de toda la vida se les llama W' shape. Y una se entera así, de sopetón, cuando pasa por el escaparate de una lencería. Ahí está ella, una modelo divinísima y delgadísima, con su piel de Photoshop, enfundada en una faja como las de las abuelas. Pero con glamour, me dirán... ¡Ja! No hace tanto tiempo de Bridget Jones y sus bragas enormes... Pero así andan las modas. Por eso muchas vivimos con el miedo de que vuelvan las campanas excesivas o las hombreras gigantes.
Eso sí, para miedo el que desprenden las miradas de muchos hombres cuando van de compras con sus mujeres. No hay más que verlos frente a la puerta de Zara vigilando las bolsas a distancia, como si la cosa no fuese con ellos, con cara de llevar puesta una W' shape anticelulítica. Y no les culpo. Ir de compras, y más en cambios de estación (no digamos ya en rebajas), está ganando puntos para convertirse en un deporte olímpico. En los entrenamientos, cuando se visitan fugazmente las tiendas, todas las prendas son estupendas para renovar el armario. Mira qué falda tan mona; quiero unas botas de ante; han vuelto los chalecos de pelo... Pero cuando llega el día del partido, allí no hay faldas, ni ante, ni pelo... Al menos no de tu talla, ay. ¿La gente cuándo se compra las botas? ¿En agosto? Los gruñidos son el himno de este ejercicio de riesgo. Yo-por-ese-abrigo-ma-to. Cuando ya, bizca de lidiar con las tallas (XS, S, M, L...), la atleta llega a la meta, la caja registradora, la Visa se queda temblando. No ha comprando ni falda, no botas, ni chaleco, pero sí una utilísima camiseta sin espalda, unos leggins fucsias, y por supuesto, ¡una W' shape para lucir el vestido vintage de terciopelo! Sale de la tienda triunfal y el animador desanimado que le espera carga con las bolsas como si fuese el ayudante de la mismísima Carrie Bradshaw en Sex and the city. Sólo falta un ritmo: Pretty woman, walking down the street...

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Mi columnita publicada en La última...y a casa del suplemento DFD de Diario de Navarra el 21 de octubre de 2011.

lunes, 24 de octubre de 2011

No habrá paz para los malvados

Santos Trinidad, protagonista No habrá paz para los malvados, es un policía de pasado turbio y presente acabado que se ve envuelto enuna compleja trama después de un triple asesinato. La película, dirigida por Enrique Urbizu, desarrolla la acción, siempre a buen ritmo, a través de las averiguaciones de Santos, de la policía que cubre el caso y de la juez encargada del mismo. Resulta difícil explicar detalles de este filme sin acabar destripando datos fundamentales, así que haré dos breves apuntes por los que merece ir a ver esta película. En primer lugar, por el fantástico personaje de Santos, con una interpretación magistral de José Coronado. La caracterización es soberbia. Más allá del aspecto físico cuidado al detalle (barba de varios días, greñas...), son interesantes sus movimientos, sus expresiones, su gusto por el alcohol, por los locales sórdidos..., y esa mentalidad policial, estratégica, observadora, que le acompaña en todo momento. En segundo lugar, la ambientación recreada a la perfección: esos bares españoles clásicos, con su máquina tragaperras, el fútbol en la televisión, el suelo pringoso, los carajillos e incluso cubatas a media tarde (sobre todo si tienen clientes como Santos Trinidad)... También el retrato de esos ambientes sórdidos de la noche, de clubes de alterne, de calles y polígonos oscuros... Y, por último, el mensaje final que deja la película.

miércoles, 12 de octubre de 2011

La piel que habito

Robert Ledgard es un reconocido cirujano plástico obsesionado con crear una piel artificial para humanos que hubiese podido salvar a su esposa, que sufrió graves quemaduras en un accidente de tráfico. El proyecto será llevado al extremo de la obsesión, al tiempo que cumple una cruel venganza. Esta es la historia que narra La piel que habito, película inspirada en la novela La tarántula, de Thierry Jonquet, y dirigida por Pedro Almodóvar. Desde el comienzo del filme, la trama va arrojando y recogiendo las piezas que forman este thriller brutal protagonizado por Antonio Banderas, en el papel de Ledgard, y Elena Anaya, como Vera, la joven que vive junto al doctor y Marilia (Marisa Paredes), el ama de llaves de la finca El Cigarral. El suspense juega con giros temporales, al estilo de otras cintas del manchego, como la reciente Los abrazos rotos. Penetra poco a poco en la mente del médico, en su obsesión, en su locura. Y, a la vez, desnuda la historia de Vera, un personaje inquietante bordado por Anaya, a un ritmo cada vez más cautivador. La piel que habito relata con maestría una obsesión desbordada en consecuencias casi inimaginables, una angustia interior en torno a la identidad, un terrible secreto que se va dibujando a través de símbolos. Construye un puzzle en el que todos los detalles cuentan. Y esa intensidad con la que cuentan las buenas narraciones, las buenas películas, es uno de los elementos más valiosos porque cautivan, sacuden por dentro.

lunes, 10 de octubre de 2011

El árbol de la vida

El arbol de la vida, de Terrence Malick, es una película tan contemplativa y poética que resulta encriptada. No existe un hilo narrativo al uso, por lo que seguirla es muy complejo. La historia comienza cuando una familia es sacudida por la muerte de un hijo y debe afrontar la pérdida y la ausencia. Y esa difícil situación de enfrentarse cara a cara a la muerte se va uniendo en una especie de ciclo en que el que la vida y la muerte confluyen, recreándose en cientos y cientos de imágenes distintas y fundidos en negro, que van sucediéndose con excesiva lentitud y que remiten al origen de la vida en el mundo. No acostumbro a leer las críticas de las películas antes de verlas porque me gusta acercarme a las historias sin prejuicios, por lo que este filme fue algo completamente insesperado. Luego pude leer en la red que en algunos cines incluso habían optado por devolver el dinero de las entradas a los espectadores si pasado cierto tiempo deseaban abandonar la sala. Y es que resulta pesada, difícil, supone intentar descifrar un simbolismo casi jeroglífico que reconozco no llegué a entender. Como escuché a un espectador antes de entrar en la sala, "dicen que o te encanta o te vas del cine". Lo seguro es que no deja indiferente. Para mí, es una historia que no funciona, aunque supongo que la intención del autor no es narrar, sino quizá hacer observar o pensar sobre situaciones a través de imágenes y música cuidadísimos, con una excelente fotografía y sonido.
En la imagen, el señor O"Brien, interpretado por Brad Pitt, carga a su hijo Jack, encarnado por Hunter McCracken. El elenco lo completan Jessica Chastain, Sean Penn, Laramie Eppler, Tye Sheridan y Fiona Shaw.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Mysterious distance

La canción del tocadiscos se detuvo y ella rompió a llorar. Estaba sola en su habitación y yo escuchaba el llanto desde la mía. Quise salir, tocar su puerta, darle un abrazo y pedirle que no llorase. Pero seguí oyendo sus lágrimas. Apoyé la cabeza contra la pared para escucharla mejor. Noté que se levantaba de la cama. Imaginé que estaría buscando un libro viejo de poemas que leía siempre antes de acostarse. Recitó en voz alta unos versos que no soy capaz de recordar. Entonces volvió a sonar la misma canción. In the mysterious distance between a man and a woman... Y yo me quedé tumbado como un imbécil al otro lado del tabique.