miércoles, 5 de octubre de 2011

Mysterious distance

La canción del tocadiscos se detuvo y ella rompió a llorar. Estaba sola en su habitación y yo escuchaba el llanto desde la mía. Quise salir, tocar su puerta, darle un abrazo y pedirle que no llorase. Pero seguí oyendo sus lágrimas. Apoyé la cabeza contra la pared para escucharla mejor. Noté que se levantaba de la cama. Imaginé que estaría buscando un libro viejo de poemas que leía siempre antes de acostarse. Recitó en voz alta unos versos que no soy capaz de recordar. Entonces volvió a sonar la misma canción. In the mysterious distance between a man and a woman... Y yo me quedé tumbado como un imbécil al otro lado del tabique.


2 comentarios:

Beatriz Sánchez Tajadura dijo...

Uou, ¿es tuyo?
No tengo palabras.

Pd: Tenemos que vernos.

Leire Escalada Bericat dijo...

¡Hola Bea! Sí, es un microcuento que escribí hace mucho tiempo y que retoqué el otro día. Nos vemos muy pronto :).