jueves, 24 de noviembre de 2011

Los buenos amigos

* La universalidad de la amistad en Cinema Paradiso y El viejo y el mar

Alfredo
, operario del cine de un pueblo italiano de finales de los 40, conduce al pequeño Totó a través de la magia de los rollos de película y le descubre los secretos del proyector. A miles de kilómetros de allí, en Cuba y en otro tiempo, el viejo Santiago enseña el oficio de la pesca al joven Manolín. Estas dos historias, literaria y cinematográfica respectivamente, atesoran dos hermosos relatos de amistad entre un maestro y su aprendiz. Alfredo y Totó son los protagonistas de Cinema Paradiso, una bella película de tributo al cine dirigida Giuseppe Tornatore en 1988. Por su parte, Santiago y Manolín viven en las páginas de El viejo y el mar, novela escrita en 1951 por el Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway. Ambas obras, que abordan en profundidad otros temas como la relación de un anciano pescador con la naturaleza, el respeto y la dignidad (El viejo y el mar); o el amor por el cine, la vida en la posguerra y el paso del tiempo (Cinema Paradiso), también dan cuenta de estas historias de amistad en las que se pueden encontrar algunos paralelismos.


En los dos relatos, los maestros enseñan su oficio al discípulo, al que profesan un gran cariño. Los jóvenes, a su vez, quieren y admiran al maestro y le ayudan ante las dificultades. Tanto el muchacho de El viejo y el mar como el niño de Cinema Paradiso no cejan en su empeño de permanecer junto a su amigo, al que ayudan en las dificultades: el viejo pescador lleva mucho tiempo si agarrar ni un solo pez y Alfredo pierde la vista en un accidente. Los maestros, llegado el momento, también recomiendan a los chicos lo mismo, que se marchen y cumplan sus sueños lejos de ellos. El viejo aconseja al muchacho seguir con la barca que le recomienda su familia, que sí pesca habitualmente, y el operador de cine pedirá a Totó, cuando ya es un joven: “¡Márchate! ¡No quiero oírte más! ¡Sólo quiero oír hablar de ti!”.

Aunque las dos obras narran y desgranan situaciones y temas muy diferentes, es interesante observar la belleza con la que cuentan las dos relaciones de amistad, las similitudes entre los comportamientos de los personajes, su universalidad, la empatía que surge con el lector y con el espectador. Sus estilos narrativos también son distintos desde la base por tratarse de dos artes diferentes, la literatura y el cine, pero en esas diferencias tan ricas, los parecidos dan cuenta de la importancia de la amistad, del valor de esa figura que transmite su sabiduría, tanto en aspectos más técnicos (la proyección de cine, la pesca...), como en el ejemplo personal insustituible (el esfuerzo, la curiosidad, la dignidad, el tesón...).

Tanto Cinema Paradiso, que consiguió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, como El viejo y el mar, galardonado con el premio Pulitzer en 1953, son historias que funcionan siempre, cautivando a quien las lee o ve por su fuerza a la hora de transmitir sentimientos.

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