martes, 20 de diciembre de 2011

Regreso al universo Burton antes de Navidad

La Ciudad de Halloween es una urbe poblada de brujas, monstruos y fantasmagóricas criaturas que vive por y para la celebración de Halloween. Su estrella es Jack Skellington, un altísimo esqueleto que consigue aterrorizar a cualquiera. Todos le adulan, le idolatran, pero él está triste y lleno de dudas. En un paseo acompañado por Zero, su perro fantasma, llega a La Ciudad de la Navidad, un lugar donde las sonrisas, las luces y los regalos protagonizan las calles. Jack regresa a su hogar fascinado e intenta explicarse a sí mismo y a sus vecinos en qué consiste la Navidad y llevarla a cabo. Este es el cuento que narra Pesadilla antes de Navidad, una película de animación dirigida por Henry Selick y producida por Tim Burton y Denise DiNovi en 1993.

A través de los divertidos y singulares personajes y la gran presencia de la música, la historia va relatándose como una fábula de aventuras. El nudo de este peculiar cuento musical se aprieta cuando el espíritu navideño choca con la peculiar forma de vida de los habitantes de Ciudad de Halloween. La historia funciona muy bien porque la acción no se detiene, anima a seguir la aventura con un ritmo muy marcado por la música. Además, también cuenta la historia de amor entre Sally, la muñeca de trapo, que quiere a Jack en silencio.

La película, a pesar de no ser dirigida por Burton, sí parte de una idea suya y en ella se encuentran muchos elementos de ese universo Burton inconfundible que aparece en sus trabajos: personajes caricaturizados, canciones muy rítmicas, pegadizas, y un mundo fantástico de artefactos y magia. Casi 80 minutos de cuento para disfrutar de una entrañable pesadilla antes de la Navidad.

*En la imagen, de Touchtone, Jack, vestido de Papá Noel, entrega un regalo a un niño.


jueves, 15 de diciembre de 2011

Un mundo contenido en una habitación

El salón de un hogar aparentemente apacible se convierte en un ring de boxeo dialéctico. El matrimonio Cowan ha acudido a la vivienda de los Longstreet para resolver de forma 'civilizada' el enfrentamiento entre sus dos hijos. En la pelea, el niño de los Cowan ha golpeado con un palo al de los Longstreet, dejándole un ojo morado y dos dientes rotos. Esta es la historia que presenta Un dios salvaje, película dirigida por Roman Polanski y basada en la obra teatral homónima (Carnage en su título original) de la dramaturga y escritora Yasmina Reza, con la que el cineasta ha escrito el guión de la cinta.

La riña entre los dos niños, que se ve en las primeras imágenes del filme, es sólo un preámbulo de la pelea que sucede en el piso de los Longstreet, donde se desarrolla toda la acción, y que no sólo enfrenta a los dos matrimonios, sino a los propios esposos entre sí. A través de una conversación que va prolongándose y que tiene lugar casi todo el tiempo en la sala de estar del apartamento (con algunos momentos en el cuarto de baño, la cocina o el rellano del edificio), los cuatro personajes van mostrando su carácter y sus miserias.

Con un guion muy ciudado, efectivo e hilarante, la historia sacude las apariencias para retratar a un ritmo trepidante cómo son en realidad esos padres presuntamente educados y bienintencionados. La interpretación de los cuatro personajes es magnífica. Kate Winslet y Christoph Waltz dan vida a Nancy y Alan Cowan, mientras que Jodie Foster y John C. Reilly encarnan a Penélope y Michael Longstreet. Los defectos, prejuicios y excentricidades de los cuatro personajes van planeando desde inicio, pero nada vaticina cómo irá desarrollándose el diálogo que los descubrirá al extremo.

A lo largo de los 80 minutos que dura la película, se suceden situaciones tan divertidas que el espectador no puede separase de la historia. Los personajes se enroscan cada vez más en sus trapos sucios, en su torpeza, y las declaraciones cordiales, a la vista hipócritas, dan paso a actitudes que derrumban los pilares que al principio enarbolaban. Esta historia retrata con grandes dosis de humor e ironía problemas de las relaciones humanas, de las apariencias, de los instintos, todo contenido en una sala en ebullición.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Abrazar la disCAPACIDAD a través de la fotografía

El virus más positivo se extiende imparable. Contagia muy rápido porque se acerca con una sonrisa, con un abrazo. Es el Síndrome Up, una forma de vivir llena de entusiasmo, que lucha contra las dificultades con fuerza e ilusión. Desde ayer, este virus cargado de energía positiva dibuja sonrisas a través de 24 fotografías en 13 paneles instalados en la calle García Ximénez de Pamplona, realizadas por los fotógrafos José Carlos Cordovilla, Jesús Caso y Sergio Moleres. Sus protagonistas son niños y jóvenes con disCAPACIDAD acompañados por sus familiares, que desde los paneles de 1,5 x 1,5 metros transmiten esa ola de positividad e ilusión que hace latir el corazón de la Asociación Síndrome Up, fundada por Iñigo Alli y Mariano Oto, padres de una niña y un niño con Síndrome de Down, respectivamente. Síndrome Up anima a las personas a abrazar la disCAPACIDAD y a darse cuenta de que lo importante son las personas. Además de esta preciosa exposición, que podrá visitarse a cualquier hora hasta el próximo día 17, los días 16 y 17 se celebra el Congreso Síndrome Up en Civican.

Tengo muchas ganas de ir esta semana a Pamplona y disfrutar in situ de las fotografías, de esas sonrisas enormes y esas miradas brillantes que por ahora sólo he podido ver a través de las redes sociales y los medios de comunicación. Si estáis allí, aprovechad para visitarla y dejaos contagiar. En mayo, Síndrome Up organizó una gala benéfica para recaudar fondos. Allí se instaló un gran mural rodeado de globos en el que los asistentes iban escribiendo sus mensajes, todos llenos de positividad, emoción y mucho cariño. Las ideas y la energía que transmitían esas anotaciones son el material que forma los sueños Up, unos sueños que gracias a todas las personas que forman parte del equipo Síndrome Up se están haciendo realidad. ¡Enhorabuena por vuestro trabajo y por esta estupenda exposición!

Este es el making off de la exposición :)



Podéis ver más información sobre Síndrome Up en su web y blog :)

jueves, 8 de diciembre de 2011

El Tintín de Spielberg

Atrapa a niños y a mayores. Desde el inicio, el Tintín de Steven Spielberg fascina por la calidad de su imagen y por las trepidantes aventuras que ya creó Hergé en el cómic. Las escenas de Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio reviven ese universo emocionante lleno de intrigas, acción y humor. En esta historia, el famoso y joven reportero, interpretado por Jamie Bell, compra la maqueta de un barco en un mercado ambulante que contiene una pista clave para localizar un viejo tesoro perteneciente a un pirata. Pronto se ve envuelto en una trama llena de secretos que despertará su enorme curiosidad y le llevará a vivir grandes emociones a bordo de un barco, pilotando una avioneta o en una ciudad cercana al desierto. Irá acompañado de su inseparable perro Milú y del capitán Haddock (Andy Serkis), además de las cómicas apariciones de los policías Fernández (Nick Frost) y Hernández (Simon Pegg). Juntos se enfrentarán al malvado Ivan Ivanovitch Sakharine (Daniel Craig) y a su banda, que querrán hacerse con en legendario tesoro. La cinta recoge parte de las aventuras de tres historias de la saga (El cangrejo de las pinzas de oro, El secreto del Unicornio y El tesoro de Rackham el Rojo) y se remonta a un enfrentamiento a muerte entre un antepasado del villano, Rackham el Rojo, y de Haddock, Francisco De Hadoque

El espectador, sea seguidor o no del personaje de cómic, queda cautivado por una historia entretenida, directa y mágica, que sigue en sus hallazgos al avezado periodista, siempre atento a cualquier pista que le ayude a esclarecer el misterio. En los ingredientes de esta aventura, creada con las mejores técnicas de animación, no falta ni un detalle, desde agitadas persecuciones, a batallas de bucaneros pasando por arriesgadas y divertidas artimañas para reparar un motor averiado. Tintín cobra vida sin abandonar su aspecto de personaje de tebeo y se gana desde el comienzo la simpatía del público. Un público a buen seguro que no le dejará solo ante el peligro en las próximas aventuras.

*En la imagen, de Sony/Paramount, Tintín y el capitán Haddock