jueves, 12 de enero de 2012

El plano irregular del alma humana

Si la novela El mapa y el territorio (La carte et le territoire en su título original) fuese el plano de una ciudad, sería el de una villa medieval amurallada, de callejuelas retorcidas y angostas, llena de recovecos por los que se filtran la luz y las sombras. Su autor, el francés Michel Houellebecq (Saint-Pierre 1958) circula en esta obra por la compleja fisionomía del alma humana entrando en sus rincones, en esos que se ocultan, en los que hay golpes o malformaciones. Y lo hace con una estructura cautivadora, dividida en tres partes y un épilogo, en los que la reflexión se combina con la intriga.

El libro, galardonado con el premio Goncourt, el más prestigioso de las letras francesas, narra la vida de Jed Martin, un pintor y fotógrafo reconocido, hijo de un adinerado arquitecto y marcado desde la infancia por un suceso brutal. En su vida, como nexo, se destaca la inestabilidad de relaciones con su entorno, cuando no practica la ausencia de éstas.
Como indicó Nelly Kaprièlian en Les Inrockuptibles y se señala en la contraportada del volumen (Anagrama, 377 páginas), se trata de una novela “irreductible en una sola tesis”, en la que se habla de los negocios, del arte contemporáneo, de las relaciones familiares, amorosas y sexuales, del ocio, de la soledad, del dolor, de la muerte... Este abanico temático, lejos de mostrar superficilidad, se presenta como una construcción unida, en la que unas calles llevan a otras. En El mapa y el territorio cualquier detalle es revelador. Muchos actúan como símbolo para dar siquiera una imagen aproximada a lo intangible.

Al igual que en otras obras de Houellebecq, la ironía y el humor corrosivo juegan un papel clave, crítico con una sociedad que excava en el individualismo y en la torpeza para relacionarse con los otros. A diferencia de una de sus obras anteriores, Las partículas elementales, donde también se ahonda en la naturaleza humana, en esta obra la brutalidad y la violencia no se presentan con una crudeza visual tan constante (que la hay). Pero este aspecto no denota tibieza, pues los temas propios de Houellebecq siguen presentes y dibuja un presente-futuro inquietante y destructivo. Su crítica es totalizadora, no como juez, sino como cirujano que con maestría de bisturí levanta la piel. El polémico escritor da cuenta de una gran habilidad para dar giros inesperados a la trama, presentar personajes interesantes, profundizar en ellos, en su contexto. Él mismo aparece como uno de los personajes de esta magnífica novela. Atrapa al lector por su versatilidad y capacidad reflexiva, desde una exposición artística hasta un crimen.

*En la imagen, un ejemplar de El mapa y el territorio sobre un mapa de carreteras.

** ¡Ah! Estrenamos así el "Equipaje" de 2012. El listón de lecturas comienza muy alto :) ¡Feliz año!