miércoles, 29 de febrero de 2012

Télex desde Cuba, doble voz narrativa para descubrir la isla en los 50

Télex desde Cuba coloca su lupa en un volcán a punto de entrar en erupción: la Cuba de los cincuenta, cuya economía está controlada por manos estadounidenses, que dominan el próspero negocio del azúcar y el níquel. Lo hace a través de dos voces narrativas, un narrador en primera persona y otro omnisciente que van tejiendo dos historias paralelas que se entrelazan. Esta novela, finalista del prestigioso National Book Award en 2008, es la primera publicada por la escritora y editora estadounidense Rachel Kushner (Eugene, Oregón, 1968).

A lo largo de sus 424 páginas revive este momento clave en la historia de Cuba, pero no bajo un prisma lastrado por ideas políticas, sino a través de escenas cotidianas, de reconstruir cómo era la vida de los cubanos y los estadounidenses afincados especialmente en las regiones orientales, donde se ubicaban las grandes azucareras y las minas. Se presenta una sociedad estamental, en la que los estadounidenses ocupan la cúspide y disfrutan de lujos propios de las viejas colonias, mientras los cubanos realizan las tareas más pesadas, en el campo y en el servicio doméstico.

Esta mirada se presenta a través de una voz narrativa tierna, sin prejuicios, la del niño K.C. Stites, hijo de un directivo de la United Fruit, que narra sus vivencias y las de otros estadounidenses afincados en Cuba. Su curiosidad, como la del personaje de la niña Everly Lederer, también estadounidense, recuerda a la de la pequeña Scout, personaje de Matar un ruiseñor, novela de Harper Lee. Junto a esta voz narrativa, la más personal del relato, está la del narrador omnisciente, potente y contextualizador, encargado de relatar un buen número de capítulos.

Paralela a esta reconstrucción de la Cuba oriental norteamericana, se narra lo que sucede en los montes del mismo lugar, donde un grupo de cubanos, capitaneados por Fidel Castro, planifican un auténtica Revolución que cambiará el país. Asimismo, desde La Habana, se cuenta la relación entre La Maziére, un traficante de armas francés, y la misteriosa bailarina Zazou, historias que se hilan entre sí hasta formar un enorme tapiz.

Además de reconstruir esta época decisiva, Télex desde Cuba cuenta historias más allá de la Historia, que pueden suceder en otro lugar, en otro tiempo. Presenta personajes muy diversos, atrapados por los estereotipos que marca la clase. Profundiza en ellos, en sus insatisfacciones, en sus deseos, en las situaciones de desigualdad, de falsas apariencias. Retrata momentos de felicidad, pequeñas sumas de sonrisas, muchas desde el prisma de la infancia y la juventud. Habla de relaciones familiares, de disputas y desacuerdos, de los primeros amores, de desamor, de infidelidades..., vivencias que con maestría dibuja a través de las experiencias de sus personajes.

Entusiasmados, frustrados, dubitativos, valientes, cobardes, estúpidos, ingeniosos. La pasarela de caracteres que transitan la novela es amplísima. Junto a ellos, a las cuidadas descripciones y a las dos voces que consiguen un tono entre tierno y agudo, el lector viaja a un lugar fascinante desde una óptica distinta, que incluso amplía su visión a un tiempo mucho más cercano al presente en un interesante epílogo.

*La novela está publicada en Libros del Asteroide y cuesta 22,95 euros.

miércoles, 15 de febrero de 2012

La historia de Harry y Sally

“Te quiero cuando tienes frío estando a 21º, te quiero cuando tardas una hora para pedir un bocadillo, adoro la arruga que se te forma aquí cuando me miras como si estuviera loco, te quiero cuando después de pasar el día contigo mi ropa huele a tu perfume y quiero que seas tú la última persona con la que hable antes de dormirme por las noches. Y eso no es porque esté solo ni tampoco porque sea Nochevieja. He venido aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien deseas que el resto de tu vida empiece lo antes posible”. Esta conocida declaración de amor, sincera y entrañable, pertenece a la película Cuando Harry encontró a Sally, una comedia romántica dirigida por Rob Reiner en 1989, perfecta para disfrutar en cualquier momento del año.

La historia, protagonizada por Sally, interpretada por Meg Ryan, y Harry, encarnado por Billy Cristal, comienza cuando, en edad universitaria, los jóvenes se conocen (él mantiene una relación con una amiga de ella) y viajan juntos de Chicago a Nueva York en el coche de la chica. Durante el trayecto, conversan sobre diversos temas, como la amistad, el amor o el sexo, y muestran posturas opuestas. Ella más idealista, el más pragmático.

Años más tarde, después de pasar por diversas relaciones amorosas, la vida les vuelve a poner en el mismo escenario. Así, tras varios encontronazos, comienzan a ser amigos, una amistad que irá convirtiéndose en amor sin que ellos mismos se den cuenta. Su historia está narrada con grandes dosis de humor, diálogos agudos, divertidos, que reflexionan sobre las relaciones humanas, sus alegrías y sus sinsabores.

Además, alrededor de la historia principal hay otras entrelazadas, como la de la relación entre dos amigos de la pareja protagonista, un romance que precisamente nace de una cita a ciegas preparada por ésta. La película está narrada en forma cíclica, con pequeñas interrupciones de parejas que relatan su experiencia. Cuenta el amor con naturalidad, con su luz y con sus tropiezos, y sobre todo con una agradable comicidad, empatía, sin artificios ni cursilería. Si se quiere disfrutar de una buena comedia romántica, es una apuesta segura.


viernes, 3 de febrero de 2012

Historias para hilvanar la magia de lo cotidiano

La caja de costura de Noelia Gorbea (Santo Domingo de la Calzada, 1986) y Paula de Andrés (Pamplona, 1986), está llena de historias. Relatos que toman como materia prima lo cotidiano para sacarle punta y dar voz a un mosaico de personajes, desde un niño a un inmigrante, pasando por un actor y una butaca. Les dan vida en su primer libro, 21 rotos para 7 descosidos, formado por 21 microrrelatos y 7 cuentos que narran situaciones muy distintas, independientes, pero que a su vez tienen un hilo identificativo. Todas iluminan vivencias cotidianas, personajes con los que el lector puede cruzarse por la calle, pero con un punto de magia e, incluso en algunos casos, de fábula.

El propio ritmo que marca la obra, en una orden de tres rotos por un descosido, todos sin título, permite al lector adentrarse fácilmente en un mundo en el que caben las sorpresas, las intrigas y las inquietudes. La mirada hacia la infancia está muy presente, ese prisma de ilusión sin prejuicios, y también hacia objetos que cobran vida y transmiten emociones. Y lo hacen a través de historias de amor, de amistad, de inseguridades, de retos, de anécdotas…, narrados de forma sencilla, sin artificios.

Las propias autoras, amigas que se conocieron en la Universidad, escriben en el prólogo del libro sobre la importancia de “prescindir de lo accesorio”, “la apuesta por la economía de la poesía”. Lejos de que dos estilos narrativos en un mismo libro resulten disonantes, los suyos se hilvanan como si, en el caso de que se pudiese, al excavar en sus relatos quedase el mismo humus literario, que apuesta por una visión positiva, a veces cómica y a veces más triste o melancólica porque se basa en la observación del día a día.

El volumen, de cien páginas, cuesta diez euros y la primera edición, de 300 ejemplares, se ha distribuido en las siguientes librerías de Pamplona y Zizur Mayor: Auzolán (San Gregorio), Casa del Libro (Estafeta), Ínsula (Plaza de la Cruz), El Parnasillo (Castillo de Maya), Gómez (Pío XII y Plaza del Castillo), Me Quiero Vivir (Plaza del Castillo), Caligrama (Zizur Mayor) y Kokoa (Zizur Mayor). Sin duda, es un libro valiente porque al empuje de sacar adelante historias y darlas a conocer, se suma la labor de autoedición. Nuevo aire literario con muchas ganas de seguir contando.