lunes, 29 de octubre de 2012

El silencio como salvoconducto

La novela Todo es silencio, de Manuel Rivas (A Coruña, 1957), está ambientada en un pueblo ficticio de Galicia llamado Brétema. Es una localidad costera, de playas y acantilados, en el que el mar, como vida y como muerte, siempre está, pero en el que reina el silencio. Y ese silencio viene impuesto por el miedo, por ser el único medio para sobrevivir, porque Brétema está dominada por un poder que controla cualquier rincón. Primero el contrabando, después el narcotráfico. Pero siempre la figura de Mariscal, el dueño de todo. Y como este lugar, hay otros muchos en el mundo en el que el silencio es el salvoconducto de vida, en los que un poder oscuro oprime con telas de miedo y violencia. 

Pero en esta obra también se habla de amistad, de amor, de lealtad y de valentía, de vaivenes de la vida y del tiempo, de esos hilos que te cosen de alguna forma a una realidad, de historias de la gente del pueblo retratadas con esas metáforas tan palpables que crea Rivas en su literatura. Hay un escenario maravilloso en esta novela, la Escuela de los Indianos, con un mapamundi a ras de suelo que permite viajar de un punto a otro del Globo en apenas segundos.

Mientras la leía, imaginaba un Mariscal, tal como se describe, trajeado de blanco y con el sombrero panamá siempre encima, y también un Brinco, una Leda y un Fins. A veces, al adaptar una obra literaria al lenguaje del cine, estos personajes que habíamos dibujado en nuestra mente, nos decepcionan. Pero después de ver el trailer de Todo es silencio, dirigida por José Luis Cuerda, veo que han encontrado al Mariscal perfecto, el gran Juan Diego. No se me ocurre un actor mejor para ese papel. Y se completa el elenco protagonista con Miguel Ángel Silvestre, Celia Freijeiro y Quim Gutiérrez. Expectativas muy altas :) Próximamente en los cines. 



Y en Equipaje sin deshacer, muy pronto, hablaremos de las novelas La luz en casa de los demás, de Chiara Gamberale, y Las voces bajas, también de Rivas.

viernes, 12 de octubre de 2012

El cosmos de las cosas pequeñas

Delhi no está lejos habla de sueños. De esos sueños que laten entre las cosas más cotidianas, en los problemas y en las sonrisas de diario e incluso en la miseria. Y en esta novela, escrita por el autor indio Ruskin Bond (Kasauli, 1934), los sueños se balancean en Pipalnagar. Es un lugar ficticio, pero que simboliza esos territorios demasiados grandes para ser llamados pueblos o aldeas pero no lo suficientemente extensos para ser considerados una gran ciudad. Son sitios semiolvidados, donde, se cuenta, “la gente estaba demasiado resignada incluso para estar desesperada”.

Pero aún así queda hueco para soñar y dar pequeñas zancadas hacia estas ilusiones. Lo vemos en sus protagonistas: Arun, un joven escritor que no deja de pensar en marcharse a Delhi, donde cree que triunfará; Suraj, un muchacho epilépitico que se dedica a la venta ambulante al tiempo que prepara unos exámenes; y Kamla, una joven prostituta casada con un anciano. Ellos viven en la miseria, duermen sus ansias de escapar en jergones desvencijados, respiran un aire húmedo y sofocante... Y, sin embargo, sus relaciones están tejidas con hilos de amor, de amistad, de generosidad.

En la novela también está presente la cultura india, las historias fantásticas, como el cuento precioso que narra el personaje de Ganpat, los problemas 'domésticos' de una pequeña urbe y sus escenas típicas en el mercado, en el barbero, la figura del chowkidar, que se dedica a espantar a los ladrones nocturnos... Pero no es localista. Las sensaciones que dibuja, sus vivencias, esa punzada de sentirse extranjero en casa, podrían suceder en cualquier otro punto. Hay muchos Pipalnagar en el Globo. Su actualidad, pese a ser un libro escrito en los 60, también es impactante.

La obra, además, cuenta con un epílogo hermosísimo del escritor, muy conocido en India, que reflexiona sobre si tiene importancia “esta historia, prácticamente carente de argumento”. El cree que sí y reflexiona sobre ello. Yo creo que también, porque es un viaje a los sueños, a las frustraciones, a la búsqueda de esa esencia que tan bien describe en las montañas. Una joya de 139 páginas que ha llegado a España de la mano de Automática Editorial y que merece leerse despacito, para empaparse de su poesía cargada de realidad. 


Este es uno de los bellos fragmentos de la obra:


A veces ver estas cosas me deprime. El mundo parece estar abarrotado de vidas inacabadas.
- Me pregunto por qué Dios se tomó la molestia de crear al hombre si tenía todo el enorme y precioso mundo para Él solo – le dije a Suraj una noche de verano- . ¿Por qué consideraría necesario compartirlo con otros. 
- A lo mejor se sentía solo – respondió Suraj.


 * En la imagen, un ejemplar de Delhi no está lejos, en un parque de Milagro.

 

jueves, 11 de octubre de 2012

Octubre

PUERTO desde un hotel, miro los buques
y la interrogación de su quietud,
inflamado pensar de la paciencia triste,
atardece, bahía de mis ojos,
lámina neutra de la mar cerrada.

En el otro país
se quedó su mirada y su silencio,
a veces mar abierta, pero a veces
niebla y distancia.

Sin nada más allá de la distancia,
en la interrogación de mi quietud,
estuve yo,
bahía de sus ojos,
lámina neutra de la mar cerrada.

*Luis García Montero. Poemario Habitaciones separadas (1994).