viernes, 12 de octubre de 2012

El cosmos de las cosas pequeñas

Delhi no está lejos habla de sueños. De esos sueños que laten entre las cosas más cotidianas, en los problemas y en las sonrisas de diario e incluso en la miseria. Y en esta novela, escrita por el autor indio Ruskin Bond (Kasauli, 1934), los sueños se balancean en Pipalnagar. Es un lugar ficticio, pero que simboliza esos territorios demasiados grandes para ser llamados pueblos o aldeas pero no lo suficientemente extensos para ser considerados una gran ciudad. Son sitios semiolvidados, donde, se cuenta, “la gente estaba demasiado resignada incluso para estar desesperada”.

Pero aún así queda hueco para soñar y dar pequeñas zancadas hacia estas ilusiones. Lo vemos en sus protagonistas: Arun, un joven escritor que no deja de pensar en marcharse a Delhi, donde cree que triunfará; Suraj, un muchacho epilépitico que se dedica a la venta ambulante al tiempo que prepara unos exámenes; y Kamla, una joven prostituta casada con un anciano. Ellos viven en la miseria, duermen sus ansias de escapar en jergones desvencijados, respiran un aire húmedo y sofocante... Y, sin embargo, sus relaciones están tejidas con hilos de amor, de amistad, de generosidad.

En la novela también está presente la cultura india, las historias fantásticas, como el cuento precioso que narra el personaje de Ganpat, los problemas 'domésticos' de una pequeña urbe y sus escenas típicas en el mercado, en el barbero, la figura del chowkidar, que se dedica a espantar a los ladrones nocturnos... Pero no es localista. Las sensaciones que dibuja, sus vivencias, esa punzada de sentirse extranjero en casa, podrían suceder en cualquier otro punto. Hay muchos Pipalnagar en el Globo. Su actualidad, pese a ser un libro escrito en los 60, también es impactante.

La obra, además, cuenta con un epílogo hermosísimo del escritor, muy conocido en India, que reflexiona sobre si tiene importancia “esta historia, prácticamente carente de argumento”. El cree que sí y reflexiona sobre ello. Yo creo que también, porque es un viaje a los sueños, a las frustraciones, a la búsqueda de esa esencia que tan bien describe en las montañas. Una joya de 139 páginas que ha llegado a España de la mano de Automática Editorial y que merece leerse despacito, para empaparse de su poesía cargada de realidad. 


Este es uno de los bellos fragmentos de la obra:


A veces ver estas cosas me deprime. El mundo parece estar abarrotado de vidas inacabadas.
- Me pregunto por qué Dios se tomó la molestia de crear al hombre si tenía todo el enorme y precioso mundo para Él solo – le dije a Suraj una noche de verano- . ¿Por qué consideraría necesario compartirlo con otros. 
- A lo mejor se sentía solo – respondió Suraj.


 * En la imagen, un ejemplar de Delhi no está lejos, en un parque de Milagro.

 

1 comentario:

eresfea dijo...

Impecable nota al pie de la fotografía. Je, je.