domingo, 11 de noviembre de 2012

Olvido 3.0

Comenzó a borrar compulsivamente las fotos de los álbumes de Facebook. Una tras otra, al principio sin apenas mirarlas. Solo con distinguir su rostro las eliminaba. Tras más de cien, una le detuvo. Una instantánea cualquiera que nada tenía que ver con las imágenes de las vacaciones en la playa o de los paseos por Montmartre que yacían en la basura de la memoria virtual. Estaba desencuadrada y algo borrosa. Él aparecía sentado en una butaca de piel hecha jirones, mirándola a ella, que dormía, sentada de lado sobre sus piernas y con la cabeza apoyada en su hombro. Levantó los dedos del teclado, pero a los pocos segundos volvió a la superficie del ratón. Click. Eliminar. Hizo la misma operación en Tuenti. Dejó de seguirla en Twitter, en Instagram, en Pinterest. Borró sus e-mails, sus conversaciones de WhatsApp, sus SMS, su número de móvil. Apagó el ordenador y tiró el teléfono sobre la cama. Salió de casa, sin abrigo, convencido de que todo había acabado. Pero en el reverso interior de una vieja agenda de papel, con caligrafía curva, quedaba el nombre de ella y la dirección del apartamento que habían compartido. 



Saint Jean de Luz, octubre 2011. 

5 comentarios:

María Malo dijo...

Ya sabía yo que al final el papel iba a ser el claro vencedor de esta historia. Una delicida, me ha sabido a poco!

Leire Escalada Bericat dijo...

Gracias, María!

Javier Nogueira dijo...

Queremos más! Tienes que ir escribiendo una página de la historia cada día, que esto engancha jajaja

Sergio dijo...

Brillante.

rocket´s november dijo...

Muy nostálgico, y la fotografía me produce una sensación bastante parecida.