lunes, 10 de diciembre de 2012

El niño Mo Yan

Esta tarde, el escritor chino Mo Yan (Gaomi, 1955) ha recibido en Estocolmo el Nobel de Literatura. Al margen de las polémicas que ha suscitado la concesión del premio por su relación con el régimen chino, rescato aquí un par de citas del espléndido reportaje que publicó el sábado El País en su suplemento Babelia. En él, titulado Obligado a callar, un periodista y un fotógrafo del periódico viajan hasta la localidad natal del autor, donde recorren, acompañados de algunos miembros de su familia, los escenarios de su infancia y juventud. Estas son dos historias que recuerda uno de sus hermanos. Me parecen el mejor retrato que puede hacerse del niño que fue Mo Yan, de su amor por los libros, más aún en la enorme pobreza en la que vivió.

“Cuando era niño, le encantaba leer. Leyó El sueño del pabellón rojo y los otros tres grandes clásicos chinos (A orillas del agua, Historia de los tres reinos y Viaje al oeste). Pero no solo esto, devoraba todo tipo de lectura. Entonces, muy poca gente tenía libros, y algunos que tenían no los querían prestar, así que Mo Yan trabajaba para ellos —por ejemplo, molía el grano en la piedra—, y se sentían conmovidos y le dejaban los libros”.

“Por la noche, leía junto al quinqué que utilizaba mi madre cuando cocinaba. Seguía allí hasta las once de la noche, y mi madre tenía que decirle que parara de leer porque iba a gastar todo el petróleo”.

En la imagen, de AP, el galardonado.

 

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