martes, 24 de diciembre de 2013

¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad a tod@s! En unas horitas estaremos disfrutando de esos manjares conocidos como langostinos y cordero asado, algo a lo que ni El Grinch puede resistirse. Espero que Papá Noel o el Olentzero os dejen buenos libros y películas a los pies del árbol. ¡Felices fiestas!

viernes, 29 de noviembre de 2013

Amor por los libros

Pasear por sus pasillos, recorrer las estanterías. Encontrar un consejo, descubrir un tesoro. Al cruzar la puerta de una librería, miles de mundos se abren, historias posibles que viven entre las páginas. Hoy se celebra su día y para festejarlo recomendamos 84, Charing Cross Road, uno de los más hermosos homenajes a estos hogares literarios, a los libros y, por supuesto, a la especial relación que existe entre lectores y libreros.

Este libro, de la escritora Helene Hanff (Filadelfia, 1918 – Nueva York, 1997), recoge la correspondencia que mantuvo durante veinte años con el librero Frank Doel, de la librería londinense Marks & Co., ubicada en el número 84 de Charing Cross Road.

En su primera carta, Hanff escribe desde Nueva York a esta librería de viejo pidiendo que le envíen algunos libros especiales y muy difíciles de encontrar. Es 5 de octubre de 1949. A raíz de esta misiva comienza un intenso intercambio transatlántico de cartas y los que el amor por los libros es protagonista. Esta relación, que arranca con la compra y venta de libros de segunda mano, va forjando una bella amistad entre la lectora y el librero, así como con otros empleados de la librería y la propia familia y entorno de Doel.

Una historia encantadora, llena del gran sentido del humor de los protagonistas, así como de su humildad y generosidad. Impagables los comentarios de Hanff sobre las obras, los envíos de alimentos neoyorquinos para burlar el racionamiento en Inglaterra y las desventuras para llegar a fin de mes de esta “escritora pobre amante de los libros antiguos”. Anagrama ha vuelto a publicarla este mes en una nueva edición, limitada, de bolsillo y en tapa dura, que puede conseguirse por tan solo 10 euros. Un libro imprescindible que regala sonrisas. Feliz día de las librerías.

viernes, 25 de octubre de 2013

Drama familiar en tres tiempos

La australiana Kate Morton (Berri, 1976) ha vuelto a componer su nueva novela con una narración en distintos tiempos, como ya hizo en sus tres obras anteriores, los bestsellers La casa de Riverton, El jardín olvidado y Las horas distantes. En esta ocasión, conduce el lector a través de El cumpleaños secreto, un drama familiar ambientado en Inglaterra que discurre entre la Segunda Guerra Mundial, finales de los 50 y el año 2011.

Todo comienza cuando Laurel, una adolescente que sueña con ser actriz, presencia un crimen durante la celebración de un cumpleaños familiar. Su infancia y juventud es feliz, junto a sus padres, hermanas y hermano en una bella casa de campo, pero este suceso le deja una profunda huella. Décadas después, ya convertida en una reconocida intérprete, decidirá indagar en lo sucedido aquella tarde aciaga y descubrir el secreto que guarda su madre, gravemente enferma.

La intriga, que nace desde las primeras páginas, se mantiene hasta el final, permitiendo al lector imaginar cómo encajarán las piezas de este rompecabezas de historias cruzadas con un modus operandi puramente detectivesco. Son huellas supervivientes al tiempo que ocultan fascinantes niveles de profundidad.

Destacan los personajes de Dorothy, Vivien y Jimmy, sólidos y muy bien trazados, con personalidades complejas que los alejan de los arquetipos. Sus vidas se conectan en el Londres de la Segunda Guerra Mundial, donde se narra el devenir diario de una ciudad sacudida por los bombardeos y de sus vecinos.

Un ingrediente clásico y relevante en los libros de Morton, que tampoco falta en esta historia, es el componente metaliterario, en el que se muestra su amor por los libros y la escritura. En El cumpleaños secreto aparecen fragmentos de una novela escrita por uno de los personajes, una de las llaves para desentrañar lo ocurrido.

Australia, los sueños y las tristes sucesos de la infancia de uno de los personajes componen un universo onírico hilado a vida real. Así, el amor, las relaciones familiares, felices o desgraciadas, la violencia, el perdón y, sobre todo, una maraña de secretos, componen esta obra que, pese a utilizar un esquema conocido, logra enganchar al lector y regalar una sorpresa final.


El cumpleaños secreto
Autora: Kate Morton
Editorial: Suma de Letras, 2013
Páginas: 620
Precio: 21 euros

viernes, 27 de septiembre de 2013

La fuerza de las vidas anónimas

Entrar en los relatos de Alice Munro (Wingham, Ontario, 1931) es abrir una puerta a una extraordinaria cotidianidad, a vidas corrientes que acarrean heridas, sonrisas y secretos. En Mi vida querida, su última colección de cuentos, transita por las calles de ciudades y pueblos canadienses para narrar historias en las que hay amor, miedos, engaños, promesas, culpa, encuentros casuales... Lo hace con un estilo elegante y depurado, en cierta manera más cercano a la poesía que a la prosa, como valoró el escritor Antonio Muñoz Molina. Son cuentos largos, pero sin exceso de adjetivos ni aderezos innecesarios.

En este universo, en el que tanto importa lo implícito, remueve los sentimientos de sus personajes con imágenes muy lúcidas, como un inusual viaje en tren, un accidente durante la niñez o unos corazones rojos de galleta esparcidos por la nieve. Están pobladas de aristas, quedan dudas, enigmas, como en la propia vida.

La obra, además, está dividida en dos partes. La primera, formada por diez cuentos, y la segunda, por cuatro creaciones diferentes. “Forman una unidad distinta, autobiográfica de sentimiento aunque a veces no llegue a serlo del todo. Creo que es lo primero y lo último - y lo mas íntimo – de cuanto tengo que decir sobre mi propia vida”, explica en una nota la autora. Cuánto hay de realidad en estas historias en primera persona, en esos recuerdos de la infancia y la juventud, no es lo importante.

Todos los relatos de la colección son brillantes aunque, para mí, sobresalen tres, diferentes pero con una fuerza común, esa de dejar sin aliento al llegar al último párrafo, por lo inesperado, por esa necesidad de saber qué les depara a los personajes. Logra dejar al lector pensando, volviendo atrás, atando cabos. Son Corrie, Amundsen y Dolly. Magistral la narración del funeral en Corrie, que sucede en un pueblo de Canadá pero que bien podría haberse dado aquí. Diálogos veloces e incisivos, una resolución brutal. Para leer despacio y releer. Munro, que suena habitualmente en las 'quinielas' para el Nobel de Literatura, ha publicado varios libros de cuentos, como Demasiada felicidad y Amistad de juventud y dos novelas. 

*El libro está publicado en Lumen, tiene 336 páginas y cuesta 22,90 euros. En la imagen, una tarde agradable observando por el balcón.

viernes, 20 de septiembre de 2013

El puzzle de la familia

Todo lo que una tarde murió con las bicicletas, la tercera novela de Llucia Ramis (Palma de Mallorca, 1977), es un híbrido literario. Las fronteras entre ficción y realidad caen para lograr un relato sólido y potente en el que habla de su vida y de su familia, pero sin llegar a ser una autobiografía, como advierte en la primera página.

La narradora es una treintañera en paro y sin pareja que se ve obligada a volver a casa de sus padres, una situación muy parecida a la que vivió la autora cuando comenzó a escribirla. En ese momento, decide rescatar la historia familiar y viaja al la localidad asturiana de Salinas, donde su familia belga tenía la Transmontana de Minas. La obra circula entre el pasado y el presente, en Asturias, Madrid, Mallorca. Las historias que narra son como flashes, destellos luminosos que recuperan relatos íntimos, evitando que se pierdan en el torbellino de los años pasados.

La protagonista cuenta que de pequeña quería ser arqueóloga, esa persona que “intenta recuperar lo que el tiempo intentó destruir”, y es lo que ella hace a través de este puzzle de historias conectadas que configuran el testimonio de varias generaciones, especialmente la suya, que se ha topado con una realidad que no esperaba. En este sentido, es también cronista de la generación joven de hoy. Habla del desengaño y mira al pasado, pero no con una melancolía paralizadora.

Su estilo, muy directo, está impregnado de una poesía natural, de metáforas que se pueden tocar. El propio título de la obra es un verso del poema Sistemas de Pere Gimferrer, que contiene la esencia del libro: la inocencia perdida de los niños y esa imagen de bicicletas, verano y vacaciones en la playa, un pequeño Edén lleno de anécdotas que Ramis comparte con el lector. Son experiencias propias pero la cercanía que logra es total.

El lenguaje es capital en esta novela, escrita originalmente en catalán, pues las palabras no son simples formas de desingar algo, entrañan mucho más, crean nexos entre los personajes que prevalecen, las hacen suyas. Así, en la traducción al castellano, realizada por la propia autora, se encuentran expresiones en catalán y francés. Publicada por Libros del Asteroide, se abre con un hermoso prólogo del también escritor mallorquín José Carlos Llop.

Ramis, que trabaja como periodista colaborando en distintos medios, ha publicado también Coses que et passen a Barcelona quan tens 30 anys y Egosurfing, novela con la que ganó el Premio Josep Pla, uno de los galardones más importantes de las letras catalanas.

*En la fotografía, la escritora Llucia Ramis. Autor: Santi Cogolludo. 
*Todo lo que una tarde murió con las bicicletas.Llucia Ramis. Libros del Asteroide, 2013. 122 páginas. 18,95 euros.

martes, 3 de septiembre de 2013

¡De vuelta!

Equipaje sin deshacer volverá al cole muy pronto tras estos meses de parón. Lo hará con la crítica de una novela genial bajo el brazo: Todo lo que una tarde  murió con las bicicletas, de Llucía Ramis y publicada por Libros del Asteroide. Mientras, aprovecho para invitaros a visitar Milagro, donde hasta el domingo celebramos las Fiestas Grandes en honor a San Blas. En la fotografía, la familia de gigantes milagreses.

jueves, 30 de mayo de 2013

El otro idioma

Abrió la tapa del contenedor y se metió de cabeza hasta el pecho. Apenas tendría unos cuarenta años, llevaba el cabello recogido en una coleta y vestía una cazadora raída y una falda por debajo de la rodilla. Sacó una bolsa de basura negra y la inspeccionó. Poco se podía aprovechar de aquellos desperdicios. Tomó un cartón de yogures sin abrir y un peine combado y la devolvió. Entonces se percató de que, sentado en la acera, estaba Nico, mi vecino del tercero. Se acercó a él y se agachó hasta ponerse a su altura. Yo los observaba desde el balcón.

Nico tiene siete años y mi padre me contó que sufre autismo. No sé muy bien lo que es, pero está claro que es el niño más listo del barrio. Y me atrevería a decir que de Ávila entera. La mujer le saludó, pero él siguió mirando al vacío. Ella no se rindió. Siguió hablándole despacio, sonriente, en un idioma que no entendí. Ni español ni inglés. Ruso o rumano, tal vez. Parecía mi madre cuando nos contaba los cuentos por las noches. Nico la miró y le respondió con una sonrisa.

*El microrrelato con el que quedé finalista en el concurso El Autismo Cuenta, organizado por CuentaCuarenta, junto a la Asociación Autismo Ávila. En la fotografía, la Plaza Mayor de Ávila, en noviembre de 2012.

jueves, 16 de mayo de 2013

El Mal

"Por más audaces o cautelosos que opten ustedes por ser, en el curso de sus vidas tienen todas las probabilidades de entrar en contacto físico directo con lo que es conocido como el Mal. Con ello me refiero aquí, no a un aderezo de la novela gótica, sino, para decir lo mínimo, a una palpable realidad social que ustedes de ningún modo pueden controlar. Ni la mayor bondad, ni los cálculos más astutos impedirán este encuentro".

Joseph Brodsky, poeta ruso estadounidense.

Conferencia de graduación en Williams College. La canción del péndulo. Editorial Versal.

viernes, 10 de mayo de 2013

Las dos dimensiones del misterio

Julien Green (París, 1900-1998), hijo de un matrimonio estadounidense, escribió El viajero sobre la tierra durante su juventud. La novela arranca con el hallazgo del cadáver del joven Daniel O'Donovan, el 10 de septiembre de 1985, en el río que pasa por Farfaix, una ciudad universitaria norteamericana, al parecer víctima de un trágico accidente.

Lo presenta la voz de un traductor, que a continuación reproduce un manuscrito del difunto en el que narra su vida desde que comienzan sus recuerdos hasta sus últimos días. En él, Daniel, huérfano desde los once años, cuenta a los 17 su estancia en casa de sus tíos, que le acogieron a regañadientes tras la muerte de sus padres. Allí también vive el padre de su tía, un viejo ex militar de carácter difícil al que teme. El muchacho vive retraído en su propio mundo, en una soledad que va in crescendo, y aprovecha una oportunidad para huir de casa y de su ciudad y matricularse en la universidad.

Tras el manuscrito, la información se completa con las cartas que el director de la Revista de Fairfax envía al tío de Daniel, Charles Drayton, y las respuestas de éste, así como el testimonio por escrito que da Miss Smyth, la anciana que alquila una habitación al joven en Fairfax los días previos a su muerte.

La historia, tensa y angustiosa, logra mostrar, en tan sólo 91 páginas, una doble dimensión del misterio. Por un lado, la exterior, con una ambientación gótica, sacudida por tormentas nocturnas, ríos profundos y casas tan siniestras como atrayentes. Esta simboliza la interior, la más importante, que circunda el alma frágil y compleja del protagonista, que trata de entender el mundo y a sí mismo mientras se acerca inexorablemente a la tragedia.

La intriga se mantiene hasta el final de una forma distinta a los thrillers donde sólo se descubre qué pasó con la víctima a través de las pesquisas. La presencia de disintas voces narrativas va dando piezas al lector, que va reconstruyendo lo sucedido con sorpresa y con un constante misterio abierto.

Por su profundidad y carga psicológica y espiritual, bien merece una relectura para adentrarse de nuevo en el personaje y su entorno. La obra, publicada por Automática Editorial en junio de 2012, ofrece un epílogo que interpreta las claves de la obra y su autor, escrito por Álvaro de la Rica, su traductor al castellano.

lunes, 6 de mayo de 2013

Blanco y Negro

Difícil lograr lo que Cormac McCarthy (Providence, Rhode Island, 1933) ha conseguido con El Sunset Limited (96 páginas, 9,95 euros), la novela con forma teatral que llegó a las librerías españolas hace poco más de un año con Mondadori y que recientemente ha editado Debolsillo. Un mundo y dos perspectivas opuestas en un diálogo voraz contenidos en tan solo una habitación de uno de los edificios de un gueto negro neoyorquino. Los protagonistas son Blanco, un profesor universitario de raza blanca que está a punto de suicidarse, y Negro, un exconvicto de raza negra con una inquebrantable fe religiosa.

En su conversación, rápida y directa, sin apenas acotaciones, hablan sobre la vida y la muerte y se muestran algunos aspectos de la vida de los dos hombres. El magnetismo surge desde la primera página, no solo porque mantiene ese estilo ágil, desnudo y agudo de McCarthy, sino por las preguntas que se formulan y las reflexiones que elaboran ambos personajes. Blanco es arrastrado por Negro a un intenso debate que el profesor quiere abandonar en repetidas ocasiones, frente a la insistencia de su interlocutor. No quiere que éste se marche de la vivienda y pretende así salvarlo de nuevo de las vías del Sunset Limited, el tren a cuyo paso planea arrojarse.

El Sunset es el símbolo de la muerte, la liberación total para Blanco, un hombre desesperado que no cree en un camino más allá; y el convencimiento de Negro de que no puede desearse algo así. El diálogo transita por calles estrechas y recovecos en forma de preguntas enquistadas, viajes al pasado, como las reyertas carcelarias de Negro, donde protagoniza el horror y dice escuchar la llamada de Jesús.

El narrador, que tan sólo se encarga de enmarcar en presente las situaciones que se van produciendo en la vivienda, no actúa como juez. La obra huye de cualquier sentencia moral a favor de uno u otro personaje. Son ellos los que defienden con beligerancia sus posturas enfrentadas. Ambos son firmes en sus posición, pero Negro quiere además mutar la de su ‘oponente’. No es un diálogo fácil en cuanto a contenido y es precisamente esa capacidad de generar preguntas, de ahondar en la vida, la muerte y su sentido, a través de una conversación, lo que lo hace tan valioso.

jueves, 21 de marzo de 2013

A Idea, en el Día Mundial de la Poesía

Hace unos meses descubrí, casi por casualidad, la poesía de la uruguaya Idea Vilariño (Montevideo, 1920 – 2009). El primer poema suyo que leí fue Ya no, escrito en 1958. Me cautivó por su fuerza, por la intensidad que se desparrama en sus versos. Habla sobre el fin de una historia de amor, sobre la pérdida, sobre lo irreversible, sobre ese no futuro junto a la persona que se ama. Su final es brutal. Y esa profundidad tan visual, tan desgarradora, circunda toda su obra. Idea, además, tuvo una relación amorosa con el también escritor uruguayo Juan Carlos Onneti, a quien dedica Poemas de amor.

Hoy, Día Mundial de la Poesía, quiero dedicar estas letras humildes a esta poeta que supo desnudar en palabras el amor, el dolor, el sexo, la vida y la muerte, que se entrelazan en una misma habitación de existencia. Esos poemas a los que volver, cuyas imágenes no se agotan y en los que incluso pueden encontrarse respuestas. Gracias, Idea, por este valioso regalo que nos dejaste.

Elegir uno de sus poemas es muy difícil, así que transcribo el mencionado Ya no, con el que la conocí. Podéis encontrar su Poesía completa editada por el sello Lumen. Muy buena edición. Feliz Día de la Poesía.


Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

jueves, 14 de marzo de 2013

La sociedad en cinco pisos

La luz en casa de los demás es la primera novela de Chiara Gamberale (Roma, 1977) traducida al español. La joven escritora, que también trabaja en la radio y la televisión, pertenece a esa nueva y ecléctica savia literaria italiana en la que se encuentran autores como Silvia Avallone (Biella, 1980), Giorgio Vasta (Palermo, 1970), Alessandro Mari (Busto Arsicio, 1980) y Paolo Giordano (Turín, 1982), entre otros. 

En esta novela, que llegó a España de la mano de Seix Barral, Gamberale cuenta la historia de Mandorla, una niña que queda huérfana a los seis años. Su madre, Maria, administradora del número 315 de la Grotta Perfetta, en Roma, deja escrito en una carta que el padre de la pequeña es uno de los hombres del edificio. Ante el revuelo que suscita la enigmática misiva y para evitar problemas a alguna de las familias que allí residen, deciden adoptar conjuntamente a la niña, ya que además les unía una amistad con la difunta. Como la decisión es a todas luces ilegal, resuelven que la adopción oficial la haga la señorita Tina Polidoro, la soltera que vive en el primer piso, aunque la chica vaya mudándose de una casa a otra.

Así comienza una historia que discurre hasta los 17 años de la protagonista, narrando una singular infancia y adolescencia nómada por los hogares de las cinco familias de vecinos. Se retratan distintos modelos familiares contemporáneos: una mujer soltera, cariñosa y algo excéntrica; un matrimonio joven que hace aguas; una pareja de hecho de caracteres opuestos; una pareja gay, también de muy distinta personalidad; y una familia tradicional de cuatro miembros, perfecta de cara a la galería.

Mandorla busca incansablemente respuestas a las miles de preguntas que la rodean pero, sobre todo, a la incógnita de quién es su padre. En su vida flota el absurdo, que acarrea desde su propio nombre, ‘almendra’ en italiano. Es una novela sobre la identidad, sobre lo que desconocemos de uno mismo pero también de la propia vida, de las relaciones humanas.“Todos vivimos en la ignorancia de algo que nos concierne”, se repite en la obra


La luz en casa de los demás está contada por dos voces narrativas que ayudan a viajar en el tiempo y a dar vivacidad al relato. Aparece un narrador omnisciente y la fuerte voz de la protagonista, que dirige los mejores capítulos. El lector empatiza con su sentido del humor y su perspicacia, como el personaje de Paloma, la niña de La elegancia del erizo, escrito por la francesa Muriel Barbery. Mandorla cuenta cómo se siente diferente, como un bicho raro, frente a sus compañeros de la escuela y el instituto, a los que llama ONME (Otros Niños de Mi Edad), vive su primer amor y es testigo de diversas vivencias del mundo de los adultos que la implican constantemente.

A lo largo de la trama se van mostrando situaciones en torno la convivencia en pareja, la familia, la soledad, las apariencias y los lazos que sujetan o dejan a la deriva, que van conformando ese tapiz social contemporáneo y occidental que construyen los cinco pisos de este edificio romano. Un libro agudo, ingenioso y con una intriga envolvente que mantiene hasta la última página.

*En la fotografía, mañana de junio frente al Panteón. Roma, 2011.

jueves, 7 de marzo de 2013

Verano de inflexión

Solo si te mueves, la nueva novela de Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983), habla de un verano peculiar para su protagonista, una estudiante zaragozana de segundo de Filología Hispánica, distinto a las vacaciones familiares en el pueblo o en la playa. La joven dedice emplearse durante esos meses en el parque temático Dinópolis, en Teruel. Es su primer trabajo y también la primera vez que vivirá en un sitio donde no conoce a nadie. En su ciudad se queda Barreiros, un chaval que no sabe si es o no su novio, y también el examen práctico de conducir, del que planea examinarse durante el verano.

Narrada en primera persona y en presente, es el relato de un tiempo de inflexión, de cambios, de descubrimiento constante. Es una historia de amor, de amistad, de sexo, conducida por unos personajes muy bien trazados y realistas, que imprimen su humor e ingenio a la trama.

Rodríguez reproduce muy bien el habla de la calle y apunta con seguridad a las preocupaciones e inquietudes en esa línea intermitente entre el amor y la amistad. La protagonista, al inicio, cuenta qué hizo cuando Barreiros le dijo por primera vez que la quería: “Yo me eché a reír de pura incredulidad y como mecanismo de autodefensa”. Pero también están retratadas las jornadas de trabajo, con las funciones, las siestas furtivas, los cigarros relajantes y las dudas sobre el futuro incipiente.

Otro de los puntos fuertes es su ambientación. El parque, los bares, el karaoke y el piso que comparte con unos compañeros, entre otros lugares, construyen un escenario muy cercano. Forman parte de un Teruel que a esta actriz novel de espectáculos, al principio, sólo le despierta pereza, y del que se van capturando encantadoras instantáneas locales.

El libro, editado por Xordica y ya a la venta, es el tercero publicado por la autora, filóloga como su personaje principal de esta obra, con la que también comparte su paso por la sección de espectáculos de Dinópolis. Además, Aloma Rodríguez es traductora, fotógrafa y colabora con varios medios. Sus otras novelas son París tres y Jóvenes y guapos, que pueden encontrase en el mismo sello.

Solo si te mueves
Aloma Rodríguez
Editorial Xordica
176 páginas
15,95 euros


viernes, 15 de febrero de 2013

Méndez contra la trata

Han pasado 30 años, y con ellos muchas investigaciones, desde que el escritor y periodista Francisco González Ledesma (Barcelona, 1927) creó a su conocido inspector Méndez. Tras sufrir un ictus, el autor ha vuelto a llevarle a las librerías. Desde el pasado enero, este policía del barrio barcelonés del Raval se enfrenta a su último caso en las páginas de Peores maneras de morir. La novela arranca con el brutal asesinato de dos jóvenes, tras el que se oculta una peligrosa organización dedicada al tráfico de mujeres eslavas.

Méndez, un hombre “de la vieja escuela del gatillo”, es capaz de pagar la tumba del atracador al que ha asesinado en acto de servicio y de alimentar a los perros del delincuente al que ha llevado a prisión, pero no le tiembla el pulso a la hora de acabar con los criminales como sea necesario. Curtido en el vagabundeo diario y frecuentando bares de dudosa reputación, cree en la ley de la calle antes que en la de la justicia, por lo que sus superiores se muestran hastiados y le sugieren repetidas veces la idea de la jubilación.

Este es Méndez, un personaje clásico, un arquetipo que no defrauda y que conduce al lector con habilidad por las calles de una Barcelona cambiante, en la que las esquirlas del pasado conviven con un presente rápido, cosmopolita y, en demasiadas ocasiones, cruel. González Ledesma recrea muy bien esa urbe en metamorfosis y su cara más sombría, marcada por la corrupción, la hipocresía, el ansia de poder y la brutalidad. Junto a Méndez, el personaje potente de esta novela es la joven ucraniana Eva Ostrova, por el doble papel que desempeña.

La intriga se mantiene a lo largo de toda la trama, narrada con un estilo directo e incisivo, que reitera algunas ideas como un martillo repequiteando en la cabeza del inspector en esa carrera a contrarreloj contra el crimen y la injusticia. El único reproche a esta novela es esa suerte de historia amor que se va desgranando poco a poco. Resulta demasiado melosa y construye, al final, una escena clave pero surrealista. En cualquier caso, es un libro adictivo y muy visual, que regala frases como estas: “Si la vida no tiene palabras amables, las hemos de tener las personas. Aunque mintamos”.

*En la imagen, Peores maneras de morir. Planeta, 384 páginas, 18.90 euros.


martes, 12 de febrero de 2013

Una luz aislada

James Sveck es un neoyorquino de 18 años que acaba de terminar el colegio y no quiere ir a la universidad. Ni eso ni realacionarse con la gente de su edad. Él prefiere pasar el tiempo leyendo e imaginando cómo sería su vida si invirtiese en una casa en Kansas el dinero que costarán sus estudios en Brown. James es el protagonista de Algún día este dolor te será útil, una genial novela de Peter Cameron (Nueva Jersey, 1959) en la que se retratan las vivencias de un adolescente en la Nueva York post 11-S, que no encaja en el mundo en el que le toca desenvolverse. Ni sus padres, que están divorciados, ni su hermana mayor, Gillian, tienen en cuenta sus ideas, que consideran descabelladas. Por eso, le obligan a acudir a la consulta de una psiquiatra. Así, el joven, que trabaja durante las vacaciones en la galería de arte que dirige su madre, sólo encuentra refugio en su abuela.

James, en el que se encuentran reminiscencias de Holden Caufield, el conocido protagonista de El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger, cuenta con espontaneidad e inteligencia ideas brillantes sobre la sociedad actual, sobre las relaciones humanas, que no comprende y de las que quiere huir a toda costa, sobre la soledad, el arte, la educación, el azar inquietante. No entiende a su familia, desestructurada, excéntrica y agobiante, ni a sus compañeros, de los que se aisla. Muestra los problemas y las inseguridades con una lucidez de la que no gozan los adultos, consciente de ese barniz de superficialidad que en demasiadas ocasiones rige la vida. Y pese a todo, lejos de caer en cualquier sentimentalismo, mantiene una ironía deliciosa durante toda la narración.

Los diálogos son siempre agudos y reflexivos, sin perder velocidad, y juega con distintos tiempos dentro de un mismo año para narrar distintas experiencias a las que debe enfrentarse. La obra se publicó en 2007 en Estados Unidos y llegó a España el año pasado de la mano de la editorial Libros del Asteroide (246 páginas, 18.95 euros), que ya ha lanzado su tercera edición.



*En la imagen, Algún día este dolor te será útil en el área de servicio de Pagozelai.

miércoles, 30 de enero de 2013

Tarde

Me enamoré demasiado tarde. No era momento de herir las cortezas de los árboles dibujando corazones. Tampoco de que me buscase al salir de clase en una vespa vieja, ni de correr bajo la lluvia sin paraguas. No iríamos a la playa a leer un libro porque la gente llevaba e-books y eso ya no tenía tanta gracia. Tampoco trazaríamos palabras en la arena con los dedos de los pies. Sólo me quedaba besarle. Besarle sin fin. Pero a él también se lo había llevado el tiempo.

*

En la imagen, venta de candados del amor en el Ponte Milvio. Roma, junio 2011.