jueves, 14 de marzo de 2013

La sociedad en cinco pisos

La luz en casa de los demás es la primera novela de Chiara Gamberale (Roma, 1977) traducida al español. La joven escritora, que también trabaja en la radio y la televisión, pertenece a esa nueva y ecléctica savia literaria italiana en la que se encuentran autores como Silvia Avallone (Biella, 1980), Giorgio Vasta (Palermo, 1970), Alessandro Mari (Busto Arsicio, 1980) y Paolo Giordano (Turín, 1982), entre otros. 

En esta novela, que llegó a España de la mano de Seix Barral, Gamberale cuenta la historia de Mandorla, una niña que queda huérfana a los seis años. Su madre, Maria, administradora del número 315 de la Grotta Perfetta, en Roma, deja escrito en una carta que el padre de la pequeña es uno de los hombres del edificio. Ante el revuelo que suscita la enigmática misiva y para evitar problemas a alguna de las familias que allí residen, deciden adoptar conjuntamente a la niña, ya que además les unía una amistad con la difunta. Como la decisión es a todas luces ilegal, resuelven que la adopción oficial la haga la señorita Tina Polidoro, la soltera que vive en el primer piso, aunque la chica vaya mudándose de una casa a otra.

Así comienza una historia que discurre hasta los 17 años de la protagonista, narrando una singular infancia y adolescencia nómada por los hogares de las cinco familias de vecinos. Se retratan distintos modelos familiares contemporáneos: una mujer soltera, cariñosa y algo excéntrica; un matrimonio joven que hace aguas; una pareja de hecho de caracteres opuestos; una pareja gay, también de muy distinta personalidad; y una familia tradicional de cuatro miembros, perfecta de cara a la galería.

Mandorla busca incansablemente respuestas a las miles de preguntas que la rodean pero, sobre todo, a la incógnita de quién es su padre. En su vida flota el absurdo, que acarrea desde su propio nombre, ‘almendra’ en italiano. Es una novela sobre la identidad, sobre lo que desconocemos de uno mismo pero también de la propia vida, de las relaciones humanas.“Todos vivimos en la ignorancia de algo que nos concierne”, se repite en la obra


La luz en casa de los demás está contada por dos voces narrativas que ayudan a viajar en el tiempo y a dar vivacidad al relato. Aparece un narrador omnisciente y la fuerte voz de la protagonista, que dirige los mejores capítulos. El lector empatiza con su sentido del humor y su perspicacia, como el personaje de Paloma, la niña de La elegancia del erizo, escrito por la francesa Muriel Barbery. Mandorla cuenta cómo se siente diferente, como un bicho raro, frente a sus compañeros de la escuela y el instituto, a los que llama ONME (Otros Niños de Mi Edad), vive su primer amor y es testigo de diversas vivencias del mundo de los adultos que la implican constantemente.

A lo largo de la trama se van mostrando situaciones en torno la convivencia en pareja, la familia, la soledad, las apariencias y los lazos que sujetan o dejan a la deriva, que van conformando ese tapiz social contemporáneo y occidental que construyen los cinco pisos de este edificio romano. Un libro agudo, ingenioso y con una intriga envolvente que mantiene hasta la última página.

*En la fotografía, mañana de junio frente al Panteón. Roma, 2011.

1 comentario:

Goizeder Lamariano Martín dijo...

Es la segunda o tercera reseña que leo de esta novela y cada vez me llama más la atención, a ver si por fin le hago un hueco, creo que puede gustarme. Muchos besos.