viernes, 27 de septiembre de 2013

La fuerza de las vidas anónimas

Entrar en los relatos de Alice Munro (Wingham, Ontario, 1931) es abrir una puerta a una extraordinaria cotidianidad, a vidas corrientes que acarrean heridas, sonrisas y secretos. En Mi vida querida, su última colección de cuentos, transita por las calles de ciudades y pueblos canadienses para narrar historias en las que hay amor, miedos, engaños, promesas, culpa, encuentros casuales... Lo hace con un estilo elegante y depurado, en cierta manera más cercano a la poesía que a la prosa, como valoró el escritor Antonio Muñoz Molina. Son cuentos largos, pero sin exceso de adjetivos ni aderezos innecesarios.

En este universo, en el que tanto importa lo implícito, remueve los sentimientos de sus personajes con imágenes muy lúcidas, como un inusual viaje en tren, un accidente durante la niñez o unos corazones rojos de galleta esparcidos por la nieve. Están pobladas de aristas, quedan dudas, enigmas, como en la propia vida.

La obra, además, está dividida en dos partes. La primera, formada por diez cuentos, y la segunda, por cuatro creaciones diferentes. “Forman una unidad distinta, autobiográfica de sentimiento aunque a veces no llegue a serlo del todo. Creo que es lo primero y lo último - y lo mas íntimo – de cuanto tengo que decir sobre mi propia vida”, explica en una nota la autora. Cuánto hay de realidad en estas historias en primera persona, en esos recuerdos de la infancia y la juventud, no es lo importante.

Todos los relatos de la colección son brillantes aunque, para mí, sobresalen tres, diferentes pero con una fuerza común, esa de dejar sin aliento al llegar al último párrafo, por lo inesperado, por esa necesidad de saber qué les depara a los personajes. Logra dejar al lector pensando, volviendo atrás, atando cabos. Son Corrie, Amundsen y Dolly. Magistral la narración del funeral en Corrie, que sucede en un pueblo de Canadá pero que bien podría haberse dado aquí. Diálogos veloces e incisivos, una resolución brutal. Para leer despacio y releer. Munro, que suena habitualmente en las 'quinielas' para el Nobel de Literatura, ha publicado varios libros de cuentos, como Demasiada felicidad y Amistad de juventud y dos novelas. 

*El libro está publicado en Lumen, tiene 336 páginas y cuesta 22,90 euros. En la imagen, una tarde agradable observando por el balcón.

viernes, 20 de septiembre de 2013

El puzzle de la familia

Todo lo que una tarde murió con las bicicletas, la tercera novela de Llucia Ramis (Palma de Mallorca, 1977), es un híbrido literario. Las fronteras entre ficción y realidad caen para lograr un relato sólido y potente en el que habla de su vida y de su familia, pero sin llegar a ser una autobiografía, como advierte en la primera página.

La narradora es una treintañera en paro y sin pareja que se ve obligada a volver a casa de sus padres, una situación muy parecida a la que vivió la autora cuando comenzó a escribirla. En ese momento, decide rescatar la historia familiar y viaja al la localidad asturiana de Salinas, donde su familia belga tenía la Transmontana de Minas. La obra circula entre el pasado y el presente, en Asturias, Madrid, Mallorca. Las historias que narra son como flashes, destellos luminosos que recuperan relatos íntimos, evitando que se pierdan en el torbellino de los años pasados.

La protagonista cuenta que de pequeña quería ser arqueóloga, esa persona que “intenta recuperar lo que el tiempo intentó destruir”, y es lo que ella hace a través de este puzzle de historias conectadas que configuran el testimonio de varias generaciones, especialmente la suya, que se ha topado con una realidad que no esperaba. En este sentido, es también cronista de la generación joven de hoy. Habla del desengaño y mira al pasado, pero no con una melancolía paralizadora.

Su estilo, muy directo, está impregnado de una poesía natural, de metáforas que se pueden tocar. El propio título de la obra es un verso del poema Sistemas de Pere Gimferrer, que contiene la esencia del libro: la inocencia perdida de los niños y esa imagen de bicicletas, verano y vacaciones en la playa, un pequeño Edén lleno de anécdotas que Ramis comparte con el lector. Son experiencias propias pero la cercanía que logra es total.

El lenguaje es capital en esta novela, escrita originalmente en catalán, pues las palabras no son simples formas de desingar algo, entrañan mucho más, crean nexos entre los personajes que prevalecen, las hacen suyas. Así, en la traducción al castellano, realizada por la propia autora, se encuentran expresiones en catalán y francés. Publicada por Libros del Asteroide, se abre con un hermoso prólogo del también escritor mallorquín José Carlos Llop.

Ramis, que trabaja como periodista colaborando en distintos medios, ha publicado también Coses que et passen a Barcelona quan tens 30 anys y Egosurfing, novela con la que ganó el Premio Josep Pla, uno de los galardones más importantes de las letras catalanas.

*En la fotografía, la escritora Llucia Ramis. Autor: Santi Cogolludo. 
*Todo lo que una tarde murió con las bicicletas.Llucia Ramis. Libros del Asteroide, 2013. 122 páginas. 18,95 euros.

martes, 3 de septiembre de 2013

¡De vuelta!

Equipaje sin deshacer volverá al cole muy pronto tras estos meses de parón. Lo hará con la crítica de una novela genial bajo el brazo: Todo lo que una tarde  murió con las bicicletas, de Llucía Ramis y publicada por Libros del Asteroide. Mientras, aprovecho para invitaros a visitar Milagro, donde hasta el domingo celebramos las Fiestas Grandes en honor a San Blas. En la fotografía, la familia de gigantes milagreses.